Ingresa para ser operado y lo mandan a casa por falta de material

Un zamorano, indignado con Sacyl tras ser ingresado, haberle tomado una vía y, tras tres horas de espera, fue enviado a casa

FuenteSilvia García
Hospital Virgen de la Concha

Un paciente, un número de historia, el frío dato al que hoy ponemos nombre y apellidos. Si el funcionamiento del sistema público sanitario está en duda es, en gran medida, debido a escasez de personal y recursos, lo que lleva en ocasiones a falta de tacto o desconsideración hacia el paciente, y en esta ocasión les queremos contar la historia real de un paciente zamorano que se ha puesto en contacto con Noticiascyl Zamora para hacer público lo que lo ocurrió y que le ha llevado a la indignación.

Su nombre es Juan Carlos R., y su rocambolesca historia comenzó el pasado 10 de marzo de 2018, cuando acudió a su médico de cabecera por un dolor en el hombro y brazo izquierdo, que su médica de cabecera le diagnostica como tendinitis, para lo que le receta unas pastillas durante un mes. Al cabo de este tiempo, regresa a la facultativa, porque sigue refiriendo problemas de movilidad, por lo que la doctora ordena una radiografía y le deriva a urgencias, donde le hacen más pruebas, y su caso pasa al Reumatología del Hospital Provincial. Allí de nuevo más pruebas, una ecografía y rehabilitación.

Debido al problema de movilidad, resulta imposible realizarle la radiografía en las posiciones requeridas, por lo que se decide practicarle una resonancia magnética. Ya el 13 de enero, desde Rehabilitación el paciente es derivado a Traumatología, donde determinan que será necesaria una intervención quirúrgica para que el paciente recupere la movilidad.

Así, el 26 de abril Juan Carlos recibe una llamada para darle la fecha de 6 de mayo de este año 2019 para practicarle la intervención, y para ello habrá de ingresar a primera hora de la mañana. Y así llega el día, y el paciente zamorano se presenta puntual a su cita en la segunda planta de Traumatología del Hospital Virgen de la Concha, ingresa en el edificio dos de la tercera planta en el servicio de Cardiología, puesto que al parecer en Trauma no había camas disponible; según él mismo narra, “me rasuran la parte en la que iba a ser intervenido, me cogen la vía, me ponen el suelo y me dicen que la intervención está programada para el segundo turno de quirófano, que será sobre las 10.30 horas o las 11.00. Finalmente, a la hora establecida, un facultativo le anuncia “que me trae una mala noticia”, que no iba a ser finalmente intervenido, “ya que no habían recibido el material que necesitaban para mi intervención y que me daban el alta ya que hasta el jueves, día 9 de mayo, no me podrían operar”. Llegó la fecha, y el paciente no recibió nuevo aviso, por lo que decide acudir a secretaría del Servicio de Traumatología para informarse del estado de su intervención. Y allí le informan que habían tenido casos más urgentes y que su operación no se había vuelto a programar, por lo que “tendría que esperar, que ya me llamarían”.

Así pues, el paciente, “indignado” se ha quedado compuesto y sin operación y, lo que es peor, sin una previsión de cuándo podrá ser citado nuevamente para lograr la intervención que solucione su problema de salud.

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