El oro transparente de Zamora: el agua del grifo que envidia media España

El agua de Zamora supera las expectativas en una cata a ciegas entre otras aguas de calidad del país, incluidas las minerales

A veces tenemos lo más valioso en nuestras manos sin darnos cuenta. Con un leve movimiento de muñeca, eman a nuestra disposición en el grifo de nuestra casa el elixir mágico de la vida, agua pura, transparente, fresca y segura. Y no necesitamos ir de compras, ni generar inútiles y dañinos residuos plásticos, ni acarrear cual mulas de carga hasta nuestros hogares voluminosas y pesadas garrafas de agua, seguramente no tan pura ni beneficiosa como se nos hace creer de forma insistente en engañosas campañas de publicidad.

Quizá por el recuerdo antiguo de un agua que no siempre fue insípida, sino que dejaba un regusto a cloro, aún muchos zamoranos no se han percatado de que el agua que de unos años a esta parte sale del grifo es todo un lujo. Así es. En cincuenta años de gestión del agua del Duero por parte de Aquona, la evolución en la calidad del agua ha sido meteórica, hasta el punto de atreverse a ponerla a prueba en una cata ciega con otras aguas de calidad de media España.

Acudimos invitados por Aquona a una de estas catas, celebradas a orillas del Duero, en el restaurante Las Aceñas de Zamora, en la que además participan representantes de diversos ámbitos sociales, como Fermín Benayas de la AECC de Zamora e Isaac Macías, de Cruz Roja Zamora; deportistas de alto nivel, como los campeones del piragüismo Emilio Merchán, Eva Barrios y Laura Pedruelo y de la salud, en este caso la farmacéutica y nutricionista Paz Malillos, junto al gerente de Aquona, Nicolás Esmorís. El ‘examen’ se nos antoja complicado pues, al fin y al cabo, ¿qué diferencia puede haber entre un agua y otra?

La prueba, dirigida por David Ribes, experto en la materia y miembro de la Comisión de Calidad de las Aguas de Suez, nos deleita con una gran variedad de matices de sabor, fundamentalmente, de cada una de las nueve aguas que el equipo de cata tiene que valorar: desde agua de embalse, a agua de mar mezclada con agua de pozo; aguas minerales con distinto nivel de mineralización y, finalmente, agua del grifo… Y la sorpresa llega al conocer, tras el examen, que el agua que preferimos el 100% de los ‘catadores’ fue… la de Zamora.

Con esta divertida y sorprendente prueba Aquona, que realiza a lo largo y ancho de las localidades españolas donde opera, pretende concienciar a la población de que el agua del grifo no tiene nada que envidiar a la embotellada; es más, habitualmente la supera. Por varias razones: es muy barata, tanto como mil veces más que la embotellada. Por un céntimo obtendremos diez litros. Segundo, no contamina ni genera residuos plásticos derivados de su envasado. Tercero, nos aporta todas las sales minerales que necesita nuestro organismo (ni más ni menos). Y, muy importante, está infinitamente más controlada que la denominada agua mineral o embotellada, que en la mayoría de los casos fue analizada por tal o cual laboratorio para certificar su composición hace unos cuantos años. El agua del grifo, sin embargo, es analizada nada menos que 500 veces al año, más de una vez al día, y se analizan 13.000 parámetros. Casi nada. Y, finalmente, su sabor está a prueba de los paladares más finos. Incolora, insípida e inodora. Cada vez en mayor medida, el agua de nuestro grifo se asemeja más a las características teóricas del agua pura.

A ello unimos la tendencia creciente en los países desarrollados a consumir agua del grifo (véase la exitosa campaña de Eau de París), a servir por ley de forma gratuita una jarra de agua fresca en cualquier restaurante, y a que los profesionales de la salud la recomienden para preservar nuestro cuerpo de enfermedades y disfunciones. Para ello ha sido necesaria la ampliación de estaciones potabilizadoras, sustitución de viejas redes de abastecimiento por otras más modernas e inocuas y la aplicación de las últimas tecnologías y procedimientos físicos y químicos en el tratamiento del agua, que además del cloro -obligatorio por ley- ya utiliza otros elementos como el ozono y avanzadas técnicas de depuración. Ejemplo de ellos es la modernización de la ETAP de Zamora.

A todos los presentes en la cata de Aquona nos convenció y reafirmó en nuestro hábito de consumo diario de agua del grifo. Y en Noticiascyl nos sumamos, sin reservas, a la campaña #yobeboaguadelgrifo. Por economía, por conciencia medioambiental y, sobre todo, por la creencia de un mañana en el que la vida -y el agua- tengan un mejor futuro. Así pues, un vaso de agua del grifo, por favor.

 

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