Caja Rural de Zamora cierra un 2018 “histórico” con 20,1M€ de beneficio

Supone la consolidación del modelo de banca cercana y comprometida con la sociedad zamorana

Caja Rural de Zamora ha protagonizado esta mañana una de las comparecencias más importantes del año para presentar los resultados del ejercicio 2018, un año “histórico” que supone la consolidación de la entidad financiera y el “compromiso de esta caja eminentemente zamorana”, ha resumido Cipriano García, director general de la entidad, quien no oculta, al igual que el presidente, Nicanor Santos Rafael, su “satisfacción por el esfuerzo y el trabajo realizados”, y agradece a la sociedad zamorana, a los socios y a los trabajadores el esfuerzo y la confianza depositados en la caja.

“Somos la única entidad de esta tierra. Zamora nos necesita, y estamos comprometidos con los zamoranos”, subraya el director general. Los resultados y la trayectoria de los últimos años de Caja Rural de Zamora ponen en evidencia el éxito de una “propuesta sencilla”: la de una banca de proximidad, cercana y personal que se gana día a día la confianza de sus clientes y cuyo beneficio se traduce en beneficio social. Un modelo que remonta, exitosamente, el adverso panorama bancario, y que nada contracorriente de la tendencia de concentración de las grandes entidades financieras que han perdido la cercanía y que cada día cierra decenas de oficinas, y así lo refleja la pérdida del 2% en el volumen de créditos concedidos en la provincia en el último ejercicio. En Zamora, 6 de cada 10 hipotecas fueron concedidas por Caja Rural de Zamora, quien mantiene su política de no cierre de oficinas, independientemente de su rentabilidad, motivada por el compromiso con la sociedad zamorana y con sus clientes.

Los números de la Caja son envidiables: obtuvo en 2018 un beneficio de 20,1 millones de euros, lo que supone un incremento de la rentabilidad del 21,5%. “Este fuerte alza del beneficio se apoya en la recurrencia de los ingresos, el control de sostes y en la calidad de la cartera de inversión y los activos”. El volumen de negocio total fue de 3.361 millones de euros, un 7,5% superior a 2017, un dato que consolida una tendencia al alza iniciada en 2015 y que permite afirmar que “ya vamos superando la crisis de los últimos años”. La Caja ha aumentado significativamente la concesión de nueva financiación a empresas y particulares hasta alcanzar los 600 millones de euros, un 13,5% más. La concesión de créditos hipotecarios confirman su apuesta por Zamora: Caja Rural ha concedido el 64,1% de los saldos hipotecarios firmados en la provincia, registro máximo histórico y que confirma la posición hegemónica en la provincia, como primera entidad financiera e indudable motor financiero.

Asimismo, destaca el alza de los recursos gestionados, con un crecimiento del 6,7%, mientras que los recursos propios de la entidad alcanza los 200 millones de euros, un 18,1% más, lo que le permite afrontar con mayor confianza nuevos proyectos en próximos ejercicios.

La tasa de morosidad, además, desciende al 5,3%, dato inferior al registrado por el sistema financiero, debido a la menor exposición relativa de la entidad al sector inmobiliario.

La rato de solvencia de Caja Rural de Zamora se sitúa en el 16,2%, cifra muy superior al nivel mínimo exigido y que registra, además, un alza de 1,7 puntos porcentuales durante el último año. Además, la ratio de eficiencia de la entidad ha sido del 45&, uno de los mejores del sistema financiero español.

En la actualidad, Caja Rural de Zamora cuenta con 49.000 socios, 233 cooperativas asociadas y 277 empleados; una extensa red de oficinas, 92, en Zamora, León, Valladolid y Orense (dos nuevas este año). Eje fundamental de la caja es la Fundación Caja Rural que califica de “prioritaria” y en la que realiza fuertes dotaciones al fondo de educación y promoción, alcanzando una dotación global para 2019 de 4,6 millones de euros, un 33,9% más que el presupuesto del año anterior. “Nuestro esfuerzo social crece con los beneficios obtenidos”, asegura García.

Los pilares básicos del ejercicio

Para los dirigentes de Caja Rural, los pilares básicos de estos resultados son, en primer lugar, que la entidad invierte la mayor parte de los recursos captados, un 74%, destinados al desarrollo económico de “nuestra tierra”. Que los recursos gestionados son un 6,7% superiores al 2017 y que la inversión crediticia productiva, sin activos problemáticos, sube un 10,1%. La ratio de eficiencia de la entidad es del 45%, uno de los mejores de las cooperativas de crédito y superior a la media nacional; las ratios de rentabilidad, productividad y eficiencia están por encima del promedio del sistema financiero y la de solvencia se encuentra en el 16,2%, lo que da muestras de una mayor fortaleza financiera y capitalización, cifra que duplica el nivel mínimo exigido. El beneficio neto de impuestos se sitúa en 20,1 millones de euros, un 21,5% más que en 2017.

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