¿Qué tapas zamoranas se hacen un hueco en la Guía Repsol?

Cuatro establecimientos han enamorado a la famosa guía

FuenteVerónica Muriel

En Zamora, la tapa se paga porque es algo más que un bocado para acompañar a la bebida. Los bares y restaurantes han hecho evolucionar este plato hasta convertirlo en una estupenda expresión de la cocina en miniatura. La ciudad es románico, modernismo, buen vino y tapas exquisitas.

Y no miente. Así es como la Guía Repsol ha querido mostrar esta parte importante de la gastronomía zamorana en el artículo ‘Cuatro barras para devorar Zamora’ para que a muchos se les haga la boca agua con una ruta por cuatro locales.

‘Patanegra’, ‘La Sal’, ‘Portillo de la Traición’ y ‘La Oronja’ son los cuatro establecimientos que han enamorado a la famosa y completa guía.

El restaurante ‘Patanegra’ es el primero en aparecer con una de sus tapas más famosas, el Torito, pero también sus últimas novedades con la tapa Nivel 3 y la tradición culinaria zamorana con Delicias del Bosque.

Pero no se podían olvidar de La Sal como uno de los referentes en Zamora por su materia prima. Sobre este local zamorano han querido destacar su más de 200 referencias en vino así como tres de sus tapas más populares, la pechuga macerada en aceite con una ligera salsa de mostaza y acompañada de encurtidos; el atún en conserva con salsa de pimiento asado, vinagre de módena y cecina; y sardina ahumada aderezada con salsa barbacoa casera.

La inspiración asiática y el atrevimiento del Portillo de la Traición también ha encandilado a la Guía Repsol, y lo ha hecho con los fideos udón con gambón, salsa asiática de carrillera con ostra, jengibre y anís estrellado; la costilla deshuesada cocida con un caldo elaborado con salsa de soja y de ostras, especias, tomillo y romero y acompañada de una variación de la salsa barbacoa y una crema de queso zamorano; y la croqueta de rabo de toro con alioli de kimchi (col fermentada coreana) y crema de pimiento asado.

Por último, y no menos importante, la Guía Repsol se ha quedado embelesada con La Oronja, ya el edificio modernista en el que se encuentra los ha dejado sorprendidos, para después dejarse llevar por la creatividad con la vieira con langostino en tempura, la careta de cerdo con mezclum de setas, una brocheta de pulpo con espárragos trigueros, el pulpo a la sanabresa con alioli, la sardina ahumada acompañada de queso fresco y granada o el canelón de Martini relleno de mousse de foie.

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