Zamora y Morales del Vino, de romería al Cristo de Morales

Miles de romeros rinden devoción al Cristo de Morales, antaño día festivo de Zamora capital

FuenteRedacción

Todo parece indicar que la lluvia no hará acto de presencia en el día central de la festividad del Cristo de Morales en este 9 de mayo en el que miles de romeros peregrinan a la ermita ubicada en el alto entre Morales del Vino y Zamora, acompañando a la Virgen del Rosario desde la localidad y disfrutando de una jornada festiva en la pradera hasta bien entrada la tarde, cuando la Virgen regresa a la iglesia de la Asunción portada a hombros.

Según la AEMET, para el día de hoy se prevén temperaturas suaves, que oscilarán entre los 20 grados de máxima y 14 de mínima, con cielos nubosos o cubiertos mayormente.

La Virgen del Rosario recorre en andas los escasos 5 kilómetros que separan Morales del Vino de la ermita, donde a las 11 de la mañana esperan autoridades y romeros llegados de Zamora y de pueblos vecinos para asistir a la tradicional misa, mientras las autoridades locales acompañan la imagen de la Virgen a pie. El Cristo de Morales es una de las romerías con mayor devoción de la provincia. No en vano, antaño era fecha festiva en la capital zamorana.

La procesión parte a las 10.00 horas de la iglesia de La Asunción, y discurre con nutrido acompañamiento a través de la calle Zamora hasta la salida del pueblo, donde al paso de la banda de cornetas y tambores los cargadores aprietan el paso para llegar a la ermita a tiempo para la celebración eucarística.

En el trayecto no falta el saludo a la Virgen del Viso, a mitad del camino, mientras las campanas de la ermita repican sin cesar anunciando la próxima llegada del cortejo. Especialmente emotivo es, como es tradición, la entrada de la Virgen al altar, a los pies del Cristo crucificado, que requiere la pericia y buen hacer de los cargadores, tras algunas maniobras en el interior del templo.

Tras la celebración religiosa, la pradera se llena de feligreses y romeros, donde no faltan las tradicionales viandas y, por supuesto, la visita a un buen número de caseta. Los tradicionales puestos de avellanas, rosquillas, churros, así como la caseta de los quintos del pueblo y otros establecimientos hosteleros, es lugar de parada y fonda para degustar la tradicional limonada y suelen estar  repletos de público.

Durante toda la jornada la pradera del Cristo de Morales es punto de encuentro de miles de romeros hasta que, a las 9 de la noche, la Virgen se despida de la ermita para emprender el trayecto de vuelta al templo de origen.

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