Montañas y adoratorios del mundo. De Sanabria al Pirineo

Daniel Boyano Sotillo imparte una charla sobre montañas y adoratorios del mundo en el pueblo pirenaico de St. Esteve d´en Bas, Girona

El geógrafo y montañero Daniel Boyano Sotillo, presidente de la Asociación para el estudio de la montaña Cryosanabria, ha impartido una charla sobre montañas y adoratorios del mundo en el pueblo pirenaico de St. Esteve d´en Bas, Girona.

En la charla se explicó que las montañas son veneradas en todo el mundo como lugares misteriosos que tienen el poder de evocar un intenso sentimiento de lo sagrado. Para las poblaciones de muy distintas culturas, ese misterio y ese sentimiento de lo sagrado dan sentido y vitalidad a su existencia.

Boyano destaca que visita las montañas “porque son un lugar donde puedo desarrollar de forma placentera mi trabajo de geógrafo estudiando sus glaciares, ríos, flora, roquedo… pero por otro lado las montañas me aportan una gran satisfacción en la parte vivencial porque me conectan con la naturaleza salvaje y en ocasiones con la parte humana más espiritual y libre” debido a que cada vez existen menos lugares físicos que explorar “en esta charla se pretende hacer un acercamiento a las montañas desde un enfoque más cultural o incluso religioso, mostrando la importancia que tienen algunas montañas como lugares de culto o adoratorios para diferentes culturas del mundo”.

Muchas culturas hablan en sus tradiciones de la “unión” entre la tierra y el cielo, y hablaban de que sobre las altas montañas existía la posibilidad de tal contacto. Como contaba Boyano “he caminado por montañas que se han convertido en verdaderos mitos: las montañas del Cáucaso, célebres por ser el lugar donde supuestamente encadenaron al titán Prometeo; el Monte Olimpo; el Ararat, donde se supone que encalló el Arca de Noé; el Sinaí para la cultura judeocristiana, el monte Kailas en Tíbet o el monte Meru de los budistas. En todos los continentes el ser humano ha realizado pirámides de diversas formas y tamaños para imitar, de alguna manera, a las montañas sagradas.

El  Himalaya también se ha convertido en un mito con el paso de los años, no solamente para los alpinistas, sino para todo aquel que ama las montañas.

 

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