‘Tolerancia cero’ contra las pintadas vandálicas en Zamora

Las propuestas de UPL contra este “mal endémico”

Unión del Pueblo Leonés en Zamora ha manifestado la urgencia de adoptar medidas que pongan freno y contribuyan a la mejora de la convivencia ciudadana ante las pintadas vandálicas en la ciudad, que califica como “un mal endémico” en la que prácticamente no hay una sola calle que no se vea afectada por estos actos incívicos que “no solamente degradan patrimonio tanto privado como público, y de los que no se libran monumentos históricos de incalculable valor, si no que esta conducta repercute en las arcas municipales”.

El aumento exponencial de pintadas que sufre Zamora da a entender a UPL que algo no se está haciendo bien en el control y corrección de esta práctica asocial y urge por tanto la adopción de medidas, medidas que según la formación tienen que abarcar diferentes vertientes:

Acciones educativas y de concienciación:

Que deben ser desarrolladas tanto en centros educativos como a pie de calle mediante una campaña informativa/emotiva, permanente en vallas, lonas publicitarias, mobiliario urbano etc., y en la que se intente concienciar tanto del daño que se ocasiona a la ciudad como de las posibles repercusiones tanto legales como económicas en las que incurre el autor y su familia en el supuesto de ser menores de edad.

Prevención:

Cuando un problema se expande es más difícil erradicarlo que cuando aún es de menor alcance, y en este asunto, la profusión de pintadas en la ciudad actúa como imán para la comisión de nuevos actos vandálicos, por ello resulta de la máxima importancia acortar la vida del grafiti actuando en su limpieza, y repintado de la zona si fuese necesario, en un plazo no superior a 48 horas, de esta manera se envía al incívico el mensaje contundente de que su acto tiene poco recorrido y a su vez se coarta el efecto contagio.

En lugares recurrentes para los grafiteros y de difícil vigilancia pueden aplicarse productos químicos existentes en el mercado que, aplicados a la superficie, impiden que se fije en ellos la pintura.

Actuación legal:

La  actual  Ordenanza  de  Convivencia  Ciudadana  y  Prevención  de  Actos Vandálicos si bien en su artículo 13 prohíbe realizar toda clase de grafitis, pintadas, manchas, garabatos, escritos, inscripciones o grafismos con cualquier material o bien tachando o raspando la superficie, traslada a los propietarios la responsabilidad de mantener en adecuadas condiciones las fachadas afectadas por estos actos incívicos, bajo advertencia de sanción, pero sin embargo es sumamente benigna con los vándalos que ocasionan estos desperfectos, puesto que la realización de pintadas no puede encuadrarse, según la definición de infracciones en la actual Ordenanza, entre las graves o muy graves, considerándose por tanto una infracción leve que en su tramo mínimo conlleva una sanción de 30 euros, medida poco disuasoria hasta en el supuesto de ser identificado el autor.

La gravedad de la situación en la ciudad debe verse reflejada en la Ordenanza de Prevención de actos vandálicos con una tipificación suficientemente ponga freno a la proliferación de pintadas, debiendo considerarse infracción grave, que lleva aparejada multa de 750,01 a 1.500 euros, la realización en vía pública de cualquier acto reflejado en el artículo 13, y muy grave, que la Ordenanza sanciona con multa de 1.501 a 3.000 euros, aquellas que se realicen en el patrimonio histórico de la ciudad. Esta tipificación, y no la actual, es acorde con la reflejada en el resto de ciudades del país. Todo ello sin perjuicio de la reclamación de responsabilidades civiles o penales.

La actuación contra las pintadas vandálicas debe ser complementada con una formación específica de agentes de la Policía Municipal poniendo en funcionamiento un servicio de investigación, análisis y peritaje de grafitis y tags, para ello existe ya un sistema informático, de demostrada eficacia en el reconocimiento de autores de grafitis vandálicos, que conecta con  una  base  de  datos  compartida  por  los  cuerpos  de seguridad, de esta forma se alcanzan   dos   objetivos, primero, documentar convenientemente todas las pintadas que corresponden a un mismo autor, de esta manera, al lograr su identificación, ha de exigírsele responsabilidad no solo de un acto incívico, si no por todos aquellos que le son atribuibles, minimizando de esta manera la impunidad actual por falta de identificación. Segundo, una adecuada formación y medios facilitan la identificación del autor, puesto que un correcto análisis de un grafiti puede determinar desde la similitud de grafismos, técnica utilizada, rasgos individuales en la ejecución, hasta la altura y complexión del autor, sistema informático que facilita a su vez la participación ciudadana para informar de forma anónima todo nuevo acto vandálico.

 

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