Los veteranos del Real Madrid y el Zamora regalan un paseo por la memoria futbolística

La grada zamorana enloquecía al poder ver de cerca a grandes estrellas merengues como Amavisca, Munitis o Congo en el Ruta de la Plata

FuenteDiana Serrano
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Ni la gran diluviada caída en el estadio Ruta de la Plata ha logrado deslucir la emoción de poder ver en directo y de cerca algunos de los jugadores míticos del Real Madrid y el Zamora CF de todos los tiempos.

Sin desmerecer a los locales, se palpaba la emoción en la grada al ver salir a calentar a ex-merengues como Codina, Gongo, Munitis o Amavisca. Desde quienes vieron a estas estrellas por sus televisores hasta aquellos que quizás ni habían nacido cuando eran jugadores en activo, todos han gritado desde la grada para conseguir un autógrafo o un rápido ‘selfie’ con los jugadores madridistas.

El once inicial del Real Madrid de Veteranos lo formaban Codina, Velasco, Toni Moral, Pérez Hurtado, Sabido, Rivera, Balboa, Congo, Iván Pérez, Munitis y Amavisca. En el banquillo blanco se sentaban Martín Delgado, Sánchez Candil. Álex Pérez, Juanma y De las Heras. Los veteranos del Zamora CF alineaban a Iñaki, Manuel Girón, Dela, Toño, Jaima, Polo, Barbero, José Casa, Gatuso y Regueras. Y en el banquillo quedaban Pinilla, Eloy, Luismi, Tutty, Pepe, Edu, Carlos, Víctor Oterino, Fernando, Villalba, Santos, Iván, Julio, Elías y Ángel.

El trío formado por Amavisca, Munitis y Congo sin duda ha sido el más aclamado por el público. A parte de la petición de su camiseta, cada gol marcado por alguno de ellos ha sido celebrado, incluso siendo en contra del equipo local. Aunque también han habido grandes aplausos para los rojiblancos. Cada vez que estos lograban alcanzar el área merengue, la grada estallaba en júbilo, y si bien no han llegado a rematar el gol, solo las jugadas se han celebrado con gran emoción.

Y aunque el resultado final fuera de 0-10, es mucho más importante que los veteranos zamoranos han plantado cara a estos históricos jugadores de primer nivel, y más bajo el inmenso manto de agua, que por momentos no dejaba ni ver casi el terreno de juego.

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