El Museo de Semana Santa de Zamora será un referente arquitectónico, sostenible, de vocación románica

El deseo, que esté listo a finales de 2011 o principios de 2022, "haremos lo que esté en nuestra mano", confía la dirigente de la Junta Pro Semana Santa

FuenteSilvia García

«Es una opinión personal, pero ahora sí estoy convencida de que va a ser una realidad». Con estas palabras, no exentas de emoción, expresaba esta mañana la presidenta de la Junta Pro Semana Santa de Zamora, Isabel García Prieto, su convencimiento de que el proyecto del futuro Museo de Semana Santa de Zamora va bien encaminado, una vez que hoy mismo se ha presentado el proyecto definitivo a cargo de la UTE formada por Beatriz Matos y Alberto Martínez Castillo (Matos Castillo Arquitectos), Néstor Montenegro y Toni Gelabert, quienes resultaron ganadores del concurso para diseñar este emblemático edificio.

Un proyecto que se ha mantenido «casi tal cual se presentó al concurso», asegura Beatriz Matos, y que idea un espacio «muy contemporáneo pero cargado de las referencias necesarias al objetivo que se va a exhibir». En total, 5.500 metros cuadrados, 3.600 de ellos destinados a exposición, otros 500 a exposiciones temporales y 450 de almacenaje. Un proyecto cagado de dificultad, pero que presenta un «orden muy rotundo en un solar muy complejo», explica Néstor Montenegro.

La vocación del museo es «románica», hermética, «que mira hacia dentro, espiritual»… «será un referente arquitectónico», aseguran los artífices de proyecto. La ejecución tendrá un coste de 6 millones de euros, y está pensada para hacerse de forma rápida. La idea es comenzar las obras nada más terminar una Semana Santa y que permanezca sólo una Semana de Pasión fuera de servicio, es decir, de 18 a 20 meses. Los pasos, mientras tanto, residirán en sus templos titulares, ha avanzado Isabel García Prieto. El deseo, que esté listo a finales de 2011 o principios de 2022, «haremos lo que esté en nuestra mano», confía la dirigente de la Junta Pro Semana Santa.

Lo cierto es que una vez superado el trámite de la modificación del Plan Especial del Casco Antiguo que permite erigir el nuevo edificio, ahora todo depende de costear el millonario proyecto, si bien hasta la fecha todas las administraciones han mostrado su disposición a colaborar financieramente en este importante proyecto museístico para Zamora. La idea es que la Junta de Castilla y León sufrague el 60% del coste; el 15 la Diputación y otro tanto el Ayuntamiento, y el resto, incluyendo equipación y digitalización del archivo, el Estado.

El edificio consta de tres plantas: una planta principal y planta primera, esencialmente expositivas, y un sótano, donde convivirán el salón de actos, eventos y exposiciones temporales. Destaca una gran sala interplantas, de 8 metros de altura, desde donde saldrán los pasos en procesión.

La esencia del edificio contempla que «un museo es un sitio vivo», y el proyecto le dota de versatilidad para permitir la fácil circulación entre estancias para poderlo «reconfigurar» a capricho en función de las épocas religiosas.

La visita de los arquitectos a la Semana Santa de Zamora les permitió percibir la emoción de los pasos saliendo del Museo y captar la esencia de la Semana de Pasión, tan ligada a las imágenes, muchas de las cuales residen en el Museo.

Fundamental será la luz, cenital, que creará la ilusión de la penumbra y el claroscuro y la espiritualidad propia de un templo; se trata de un edificio sostenible, con gruesos muros, la temperatura adecuada a la conservación de las obras que albergue y a la vez que transmita la sensación de hallarnos dentro de una iglesia. «Es como si el edificio del medievo hubiera estado siempre ahí y lo hubiéramos sacado a flote», ha explicado la arquitecta.

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