“Santiago y cierra España”, y se obró el Milagro de Empel

La última parte de la recreación narró la victoria del Tercio de Zamora frente a los holandeses, tras un ataque sorpresa a sus buques, aprovechando que las aguas del río Mosa que helaron durante esta noche del 8 de diciembre de 1585

Y llegó la victoria del Tercio de Zamora en la isla de Bommel. Hoy a las 17.00 horas tenía lugar la última parte de la recreación del Milagro de Empel, con una gran afluencia de público.

La reproducción daba comienzo con el Tercio Viejo de Zamora, dirigido por Arias de Bobadilla, atrapado en la en la isla de Bommel sin posibilidad de salida, al estar rodeados por el ejercito holandés.

Hasta este grupo, se acercó un emisario para exigirle su rendición, y amenazarla de que de lo contrario serían masacrados a la primera luz del alba. Ante tal amenaza, el maestre de campo respondió que: Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muerto.

En respuesta, a este acto de valentía e insolencia, la realidad es que el almirante Hohenlohe-Neuenstein abrió los diques de los ríos para inundar este campamento enemigo, quedando solo como tierra firme el montecillo de Empel, donde se refugiarán los soldados del Tercio, recreado en la playa de los Pelambres.

Tras quedar en ese montículo de un metro sobre el nivel del mar, Arias de Bobadilla ordenó a sus soldados que cavaran trincheras durante toda la noche. Durante la reproducción en la capital se ha podido ver como uno de esos soldados, encuentra un trozo de madera, con un retrato de una virgen pintado y labrado que formaba parte de la antigua iglesia enterrada de la villa de Empel.

Con este sagrado retablo, el maestre arengó a sus tropas, considerando el hecho como una señal de la protección divina, para que luchen contra los holandeses. Durante la simulación, se relató en voz de José Miguel Alberte, presidente de Imperial Services, como el Tercio de Zamora aprovechó la helada que el río Mosa sufrió durante la noche, que bloqueó los buques holandeses y que permitió el paso de los soldados entre las aguas, para atacar por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y donde obtuvieron una victoria total que el almirante Hohenlohe-Neuenstein calificó como: Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro. Y así termina la segunda de las recreaciones en la ciudad de Zamora.

No hay comentarios