El Tercio de Zamora ilumina la ciudad con antorchas

Cuando la tarde se convertía en noche en Zamora dio comienzo el desfile de las antorchas, que se inició en los campamentos asentados en la playa de los Pelambres con los soldados cargando pendones junto a las antorchas

El Tercio de Zamora ya está listo para obrar el Milagro, que les llevó a la victoria en Empel durante la Guerra de los 80 años, tras quedar atrapados por las tropas holandesas del almirante Filips van Hohenlohe-Neuenstein, cuando consiguieron vencer a los holandeses tras una insólita helada que permitió al batallón zamorano atravesar el río Mosa y atacarlos por sorpresa.

Cuando la tarde se convertía en noche en Zamora dio comienzo el desfile de las antorchas, que se inició en los campamentos asentados en la playa de los Pelambres con los soldados cargando pendones junto a las antorchas, recorrió la avenida del Nazareno hacia el puente de Piedra, luego subió por la cuesta Pizarro, recorrió las plazas de Fray Diego de Deza y Arias Gonzalo, continuó por la calle Obispo Manso hasta la plaza de la Catedral, siguiendo por la rúa de los Notarios y de los Francos y los soldados finalmente pasaron por la plaza Viriato, para culminar en la plaza Mayor.

Al día siguiente, los campamentos seguirán abiertos para que los visitantes observen la vida de los soldados zamoranos en la guerra en Holanda, y a las 13.00 horas dará comienzo la segunda parte de la recreación. A orillas de la playa de los Pelambres, un Tercio del ejército español, concretamente el Tercio Viejo de Zamora, dirigido por Arias de Bobadilla, se verá atrapado en la en la isla de Bommel, sin posibilidad de salida, al estar rodeados por el ejercito holandés. Hasta este grupo, se acercará un emisario para exigirle su rendición, o de lo contrario serían masacrados a la primera luz del alba. Ante tal amenaza, el maestre de campo responderá que: Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muerto, y en respuesta, el almirante Hohenlohe-Neuenstein abrirá los diques de los ríos para inundar este campamento enemigo, quedandos solo como tierra firme el montecillo de Empel, donde se refugiarán los soldados del Tercio.

Tras quedar en ese montículo de un metro sobre el nivel del mar, Arias de Bobadilla ordenará a sus soldados que caven trincheras durante toda la noche. Uno de esos soldados, encontrará un trozo de madera, con un retrato de una virgen pintado y labrado que formaba parte de la antigua iglesia enterrada de la villa de Empel. Con este sagrado retablo, el maestre arengará a sus tropas, considerando el hecho como una señal de la protección divina, para que luchen contra los holandeses. Durante la simulación, se mostrará como el Tercio de Zamora, aprovechará la helada que el río Mosa sufre durante la noche, que bloquea los buques holandeses y que permite el paso de los soldados entre las aguas, para atacar por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y donde obtendrán una victoria total que el almirante Hohenlohe-Neuenstein calificó como: Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro.

A las 17.00 horas se repetirá este mismo hecho, y a las 18.00 se finalizarán los actos de recreación, repitiendo el desfile de las antorchas por la ciudad.

Además, desde hoy y hasta el 6 de enero, el Centro de Interpretación de las Ciudades Medievales albergará una exposición y visitas guiadas sobre el milagro de Empel, que cuenta además con un juego para seguir la exposición y vivir los sucesos que le podían ocurrir a un soldado zamorano durante 1585 cuando sucedieron estos hechos.

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