¿Cómo atrapan los apicultores zamoranos los enjambres salvajes?

Las colmenas de corcho son el sistema más antiguo que se conoce, que los apicultores zamoranos mantienen como el mejor método para atrapar enjambres salvajes

FuenteDiana Serrano

La actividad en Meliza no para ni un segundo. A pocas horas de terminar esta pionera experiencia apícola, todas las miradas se han posado en la exhibición de la elaboración de una colmena tradicional de corcho, a cargo del alistano Andrés Rivas Fernández.

Esta forma de corcho se remonta a forma de trabajo de los primeros apicultores, que fabricaban este tipo de colmenas de corcho de los árboles de la zona, para que las abejas se adhirieran a la madera y formaran allí su panal. Este es el método de trabajo más antiguo que ser recuerda en la provincia de Zamora, utilizado durante siglos, y comúnmente llamado «colmenas fijistas».

Su nombre se debe a que las abejas crean dentro de estos espacios sus propios panales en el orden que ellas deciden, de forma fija a dicha colmena. De modo que, para poder sacar la miel se necesita romperlos. La tradición dice que estos panales se cogían con las manos, encima de un caldero y se prensaban, de modo que la miel resbalaba entre los dedos al cubo.

Hoy en día prácticamente no se utilizan como método de extración, pero siguen teniendo su utilidad, fundamentalmente para atrapar enjambres silvestres. El método tradicional de reproducción de las colmenas es mediante el enjambrazon. Cuando llega la primavera, la colmena coge mucha fuerza, el espacio se reduce porque aumenta el número de individuos, y entonces el abejar detecta que hay una necesidad de espacio, y que ha llegado el momento de enjambrar. Según explicaba el secretario técnico de la Unión Profesional de Apicultores de Zamora, Francisco Alonso «la abeja ibérica, que es la natural de la provincia de Zamora, es muy enjambradora, de ahí la utilización aún de este sistema».

Por este sistema de enjambrazon, cuando comienzan a nacer nuevas reinas, la primera de ellas se comunica con la reina madre, y le ofrece la posibilidad de salir de la colmena, acompañada de un «séquito», que será de mayor o menor tamaño dependiendo de las ceromonas que desprenda la reina madre, y en base eso, así será el futuro enjambre. Una vez la nueva reina que queda a cargo del grueso de la colmena, la «vieja» saldrá y se posará en algún lugar cercano a la colmena, mientras el séquito busca una nueva ubicación.

Esos nuevos emplazamientos siempre suelen ser agujeros en troncos de árboles, y de ahí la necesidad de estas colmenas de corcho. Por ello, muchos apicultores a día de hoy utilizan estas colmenas para atrapar estos enjambres, que de forma natural han salido de otras colmenas. «Lamentablemente estas abejas que forman colmenas nuevas, provienen de otro apicultor, porque ya no existen colmenas salvajes desde hace muchos años. A día de hoy, cualquier enjambre que no atrape un apicultor se va a morir en un plazo de 6 u 8 meses, a causa de los parásitos como el varroa destructor. Además, hay abejas que de forma natural se resisten a entrar en las colmenas modernas, mientras que el corcho siempre es mucho más cómodo para ellas», explicaba Francisco Alonso.

Un método tradicional de trabajo apícola, que Meliza ha traído para todos los asistentes que visitan la Feria en el día de hoy, y que seguían con mucho interés la fabricación paso a paso de esta colmena de corcho. Sin duda, una oportunidad única de presenciar una de las tareas más tradicionales y antiguas de la provincia de Zamora.

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