Denuncian «trato sádico» contra el perro muerto de Santovenia

Una menor convivió tres meses con el cadáver.

FuenteEuropa Press
Imagen de Cooper. Fotografía: Europa Press.

La asociación Defensa de Animales en Valladolid (Defaniva) ha lamentado este jueves el «asesinato y tortura» del perro, llamado inicialmente ‘Cooper’, cuya adopción por parte de una familia de Santovenia de Pisuerga el pasado mes de febrero y que fue encontrado en la cocina de la vivienda cuando llevaba tres meses muerto.

En un comunicado recogido por Europa Press, Defaniva ha manifestado «rabia, consternación e impotencia» por este hecho, al tiempo que han considerado que el hecho de que el animal fuera «presuntamente ahogado, torturado» y tapado por mantas durante meses en una cocina denota un trato «sádico» y «perfil maltratador», por lo que han aseverado que harán «todo lo que haga falta para que la muerte no quede impune».

Defaniva ha explicado en febrero de 2018 gestionó la adopción de ‘Cooper’, que había sido rescatado unos meses antes junto a su hermana, después de que la familia de acogida pasara «filtros» como el cuestionario que marca el protocolo de la asociación así como entrevista personal, un proceso que han recordado que es obligatorio y que se registra en cada una de las adopciones que facilitan,

El perro, de raza mestiza, fue entregado así a una familia que creían «ideal», un matrimonio de Santovenia de Pisuerga con una niña pequeña, los cuales le pusieron ‘Precioso’ como nombre.

Defaniva ha incidido en que se les hizo el seguimiento habitual en todas las adopciones de acuerdo con unas condiciones que se suscriben con la firma del contrato de adopción, y además recibimos varios documentos gráficos de lo que parecía una buena adaptación a la familia e incluso algunos de sus voluntarios vieron al cánido en Santovenia en alguna ocasión y afirmaron que «parecía un perro feliz».

No sospecharon problemas

Desde el pasado 8 de mayo, cuando Defaniva recibió el último vídeo, la familia no envió más documentos, si bien la asociación apunta que «nada» llevó a los voluntarios de la protectora a sospechar de algún problema.

Finalmente, este lunes otra adoptante que reside en la localidad de Santovenia advirtió a la protectora de que hacía tiempo que no veía al perro por el pueblo, por lo que «inmediatamente tras recibir ese aviso», se llamó en «multitud de ocasiones» a los adoptantes sin respuesta, hasta que probaron desde otro número, cuando, al identificarse como Defaniva, se les colgó el teléfono.

Por ello, en la mañana siguiente la presidenta de la asociación y tres voluntarias de la misma se personaron en Santovenia con el objetivo de poder hablar con la familia y comprobar el estado del perro. Al no encontrarse en su domicilio y tras varias averiguaciones, encontraron a la madre y a la hija en un parque cercano.

«Al preguntar por el perro a la mujer nos comenta que ‘no está, se ha ido’ dejando entrever que ya no se encontraba vivo. Le pedimos explicaciones pero no obtenemos ninguna, y preguntamos a la niña, que nos dice que ‘está muerto en casa'», han relatado. Después conversaron por separado con la madre y trataron de tranquilizarla para convencerla de que les permitiera acudir a la vivienda para recoger el cadáver del perro, si bien en ese momento las miembros de Defaniva aseguran que no se «creían» la situación.

Mientras dos de las personas de Defaniva que habían acudido se quedaron jugando con la niña en el parque, otras dos acompañaron a la mujer, la cual han afirmado que manifestaba un «comportamiento errático» y que les dijo que iban a necesitar una caja para llevarse «todo lo que había».

En la cocina, han explicado, encontraron un montón de mantas en el suelo, sobre las que había «un sinfín de insectos» acompañados por un olor «nauseabundo». Debajo de ese montón estaba el perro, en el suelo de la cocina, aunque «ya solo quedaba su esqueleto y parte de su pelaje, así como su collar y un trapo que iba «desde la boca hasta la tráquea».

«Ello hacía pensar que llevaba al menos tres meses muerto en la casa y que su muerte no fue accidental», han aseverado las mismas fuentes, que continúan el relato con su llamada a la Guardia Civil de Cabezón de Pisuerga, a la que explicaron la situación, tras lo cual se personó en el piso también el Seprona.

El padre pegaba «muy fuerte» al perro, según la menor

Según Defaniva, la menor, mientras las voluntarias la entretenían para que no fuera testigo «de la macabra situación», contó que su padre pegaba «muy fuerte y en todas las partes» a Cooper.

El varón, siempre según la versión de la protectora, fue localizado posteriormente e interrogado por uno de los agentes, tras lo cual quedó «a cargo de las autoridades».

La organización ha incidido en que el cánido fue «ahogado, torturado y enterrado bajo mantas» durante meses en una cocina, lo que «denota un comportamiento sádico y de perfil maltratador». Al mismo tiempo, han pedido respeto para la menor y que se piense en ella así como en las voluntarias de la asociación que vivieron una situación «que nunca podrán olvidar».

Una menor vive tres meses con un perro muerto en Santovenia

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