«Altamente improbable» que la mujer de Villalón se clavara el cuchillo

Así han coincidido los médicos forenses respecto de la versión del vecino de Villalón de Campos.

FuenteEuropa Press

«Es altamente improbable, muy difícil», han coincidido los médicos forenses respecto de la versión del vecino de Villalón de Campos (Valladolid) Antonio G.T. sobre la herida accidental con un cuchillo jamonero que la esposa se produjo en marzo de 2017 en el domicilio familiar al resbalar, caer hacia atrás e impactar con el útil de cocina que llevaba el acusado.

La pericial, con la que se ha cerrado en la Audiencia de Valladolid el juicio iniciado el lunes contra el encausado por tentativa de homicidio, ha sido uno de los principales argumentos de la fiscal del caso para elevar a definitiva su petición de siete años de prisión para Antonio G.T, la prohibición de comunicar y aproximarse a la víctima a menos de 500 metros durante quince años y el pago de una indemnización de más de 3.000 euros en favor de ella en concepto de lesiones y secuelas.

En su informe, ratificado en sede judicial, los médicos forenses que analizaron el parte médico sobre las lesiones de la mujer, insisten en que es «altamente improbable» que la víctima, fruto de un supuesto resbalón en el pasillo del domicilio, cayera de espaldas y se clavara el cuchillo de 15 centímetros de hoja que portaba el marido mientras ambos trasladaban platos y vasos desde una mesa del salón a la cocina.

«Compatible con una agresión»

Los peritos, por contra, sostienen que la herida inciso-punzante que afectó al hígado de la mujer y que, de no haber sido reparada hubiera provocada su muerte por un shock hipovolémico o hemorragia, «es compatible con una agresión de él, estando ambos mirándose el uno al otro», al tiempo que también descartan, por su improbabilidad, que María Luisa D.S.P, en un resbalón, se hiriera al clavarse ella misma un cuchillo que pudiera llevar sobre los platos.

La pericial forense, unido al revuelo que presentaba el domicilio, con enseres de cocina rotos y una tabla de cortar jamón partida, y las primeras declaraciones de la víctima el día de autos, ya que llegó a reconocer primero a una médico que la atendió y luego a un agente de la Guardia Civil que la herida se la había ocasionado su marido, han sido algunos de los principales argumentos esgrimidos por la fiscal para sostener que aquella madrugada se produjo una violenta discusión que terminó en una tentativa de homicidio.

De hecho, una médico que la madrugada del día 6 de marzo atendió a la víctima en su domicilio ha recordado que tras los primeros auxilios, mediante el taponamiento de la herida y la colocación de oxígeno y dos vías para rehidratarla, la lesionada se recuperó del inicial shock y fue entonces cuando incriminó al marido.

«Se hallaba sobre la camilla a la espera de que llegara el 112 y al preguntarle qué había ocurrido y me dijo que había sido el esposo«, ha explicado la facultativa, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, recuerda igualmente que ante tal revelación avisó a un agente de la Guardia Civil que también se hallaba en el piso y a quien la herida confirmó la autoría del esposo asintiendo con la cabeza en dos ocasiones.

Otra médico que asistió a la mujer a su llegada al Hospital Universitario Río Hortega ha indicado igualmente que al principio la paciente aseguraba no recordar nada y preguntaba quién le había hecho una cosa así, aunque más tarde llegó a asegurar en una ocasión que el autor de la cuchillada había sido su pareja. La testigo ha ratificado también el informe emitido en el que, amén de la herido inciso-punzante, se observaban distintos hematomas por todo el cuerpo en la mujer.

Como testigo de la defensa ha declarado una hija del matrimonio para rechazar cualquier tipo de desavenencias entre sus padres y apuntar que su propia madre, durante la visita que realizó a ésta en la UVI del Río Hortega, le dijo que no recordaba nada, «sólo que se había resbalado y que luego se encontró en el hospital pendiente de ser operada», pero que de ningún modo el autor había sido su padre.

«Es imposible que mi padre haya hecho una cosa así, ya que si tuviera alguna duda habría cortado por lo sano», ha espetado la hija de ambos, quien también ha relatado la difícil situación por la que atraviesa su familia desde hace años a raíz de que su madre denunciara al alguacil del pueblo por violación y que concluyó con la condena de éste.

«Desde entonces mis padres beben y se medican porque entraron en depresión. Nos fastidiaron la vida. Me tuve que ir de allí hace años porque el pueblo se ha portado muy mal con nosotros», ha denunciado públicamente la testigo.

La defensa del procesado sigue solicitando un fallo absolutorio basada en el carácter fortuito de la herida sufrida por la esposa de su patrocinado y para el supuesto de que el tribunal estimara la culpabilidad de éste ha precisado que los hechos en ningún caso serían un delito de homicidio en grado de tentativa sino de lesiones, ya que Antonio G.T. auxilió desde un primer momento a su pareja taponando la herida y solicitando asistencia sanitaria para evitar su fallecimiento.

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