23.000 gracias para Cruz Roja en Valladolid

FuenteRedacción
Imagen: Cruz Roja
loading...

Hablar de la pobreza es hablar de las situaciones de vulnerabilidad de quienes la sufren, ya que todas conforman una misma realidad para las personas y familia, (especialmente en los últimos años a raíz de la crisis en nuestro país) que han visto cómo la pérdida del empleo o la baja calidad del mismo, la irrupción de una enfermedad grave, la pérdida de la vivienda o los recortes sociales ocasionaban una reducción de sus recursos y apoyos disponibles, mientras se incrementaban las necesidades a cubrir. Estas personas nunca imaginaron que podrían verse afectadas por la pobreza y tampoco consideraban que pudieran llegar a ser vulnerables, pero que tuvieron que recurrir a Cruz Roja o a otras organizaciones sociales buscando ayuda para afrontar una situación crítica que les situaba, tanto a ellas como a sus familias, al borde de la exclusión social.

A día de hoy, los indicadores macroeconómicos apuntan a que los años de crisis han pasado, pero los datos sobre las personas atendidas por Cruz Roja apuntan que la recuperación económica no ha alcanzado aún a los sectores más vulnerables de la población, que son una parte muy importante del volumen global de personas que atiende la Organización humanitaria. Las consecuencias de la precariedad aún persisten para muchas personas y familias en nuestro país: sólo en 2018, Cruz Roja atendió a más de 1,7 millones de personas desde sus programas de intervención social y más de 540.000 de estas personas estaban en situación de extrema vulnerabilidad. En la provincia vallisoletana, la Institución atendió a más de 29.000 personas en intervención social y más de 22.800 de estas personas estaban en situación de extrema vulnerabilidad y recibieron apoyo mediante respuestas específicas como ayudas económicas, entregas de alimentos y material escolar, que se combinaron con otras acciones como el apoyo educativo, las actividades de acompañamiento o la formación en competencias para encontrar empleo que les permita mejorar su situación.

En 2019, la atención a estas personas en situación de extrema vulnerabilidad sigue siendo una prioridad para Cruz Roja. Durante los primeros 9 meses del año, se han atendido a más de 15.000 personas a través de los distintos proyectos de extrema vulnerabilidad como  prevención de la exclusión escolar, atención urgente a necesidades básicas, alimentos a través del Fondo de Ayuda Europea para las Personas más Desfavorecidas -FEAD-, atención integral a personas sin hogar, entre otros.

El valor diferencial de la labor de Cruz Roja con estas personas es su intervención integral, ya que, más allá de la asistencia básica, se busca la integración completa en la sociedad. En este sentido, cabe destacar la importancia del Plan de Empleo de Cruz Roja, en el que participaron en Valladolid más de 1.140 personas (un 57% mujeres) en 2018 de las cuales más de 330 accedieron a un trabajo.

Cruz Roja Española, que lleva más de 50 años trabajando por la inclusión social de las personas y grupos más vulnerables y viene analizando la vulnerabilidad de las personas atendidas desde hace más de una década, es muy consciente de las situaciones que afectan a las personas más vulnerables, así como de la necesidad de responder de una forma global a las causas que generan esas situaciones de vulnerabilidad. Con esa premisa, la Organización humanitaria ha realizado en los últimos años cambios profundos en su forma de intervenir y de relacionarse con las personas que necesitan ayuda para situarlas en el centro de toda su acción, en lugar de verlas en el final de una cadena.

Innovación para que nadie se quede atrás: el Marco de Atención a las Personas de Cruz Roja

El Marco de Atención a las Personas (MAP) de Cruz Roja es un nuevo modelo de intervención social y comunitaria para acoger, analizar la situación y responder a las personas con las mejores soluciones posibles a sus necesidades, a través de las respuestas con las que cuenta la Organización, de una forma integrada y global.

Cuando las personas llegan a Cruz Roja para solicitar ayuda, son atendidas de forma personalizada, analizando con ellas diferentes esferas de su vida (económica, laboral, familiar, social, personal, de salud, etc.) para después acordar conjuntamente con la persona un plan personalizado de intervención (PPI) que puede incluir, además de las ayudas específicas para resolver lo más urgente, la participación de la persona en más acciones de orientación y/o formación para encontrar empleo, para aprender hábitos de vida saludable y de ahorro doméstico, así como el acompañamiento necesarios para realizar determinadas gestiones o trámites. Este plan personalizado refleja los compromisos adquiridos por ambas partes y se complementa con un seguimiento periódico que permite valorar su evolución e identificar otras necesidades que puedan surgir.

No hay comentarios

Dejar respuesta