El acusado de matar a su novia tras un accidente en la provincia de Valladolid alega haber sido «deslumbrado»

FuenteEuropa Press
Imagen de archivo
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El joven vecino de Medina de Rioseco (Valladolid) Nicolás B.L, acusado de la muerte de su novia en un accidente de tráfico registrado en septiembre de 2018 cuando circulaba bajo la ingesta de drogas, ha alegado este martes que la salida de vía y posterior vuelco del turismo en el que la víctima le acompañaba como copiloto se produjo al ser «deslumbrado» por un turismo que se encontró de frente.

Es la sorpresiva versión esgrimida ahora por el acusado, hoy de 34 años, toda vez que en su inicial declaración ante la Guardia Civil tras el siniestro no hizo mención alguna a esta circunstancia y se limitó a reconocer que había perdido el control en una curva a la derecha, lo que provocó el vuelco del coche y sus posteriores vueltas de campana, de ahí la petición absolutoria de su letrado.

Pese a ello, fiscal y acusación particular han mantenido sus peticiones, de entre dos años y medio y cuatro años de cárcel, por un delito de homicidio por imprudencia grave, junto con la retirada del carné de conducir, por el mismo orden, durante tres años y seis años. A mayores, la letrada que representa a la familia de la fallecida imputa otro delito de conducción temeraria.

Además, ambas acusaciones reclaman que el encausado pague a los familiares de la fallecida indemnizaciones que suman cerca de 170.000 euros.

Durante el juicio que ha quedado hoy visto para sentencia en el Juzgado de lo Penal 1 de Valladolid, Nicolás B, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha sostenido que el día de autos, un martes 4 de septiembre de 2018, recogió a su novia, Vanessa R.M, de 22 años, tras salir del trabajo y, después de tomar una cerveza en un bar, se dirigió en coche con ella hacia un camino.

Ya en la VA-920 (Medina de Rioseco-Villafrades de Campos), vía limitada a 90 kilómetros por hora, se produjo el siniestro mortal alrededor de las 22.10 horas cuando, siempre según la versión del acusado, hizo un stop y continuó otros 800 metros hasta que un vehículo que venía de frente le cegó con sus luces.

«Yo iba a unos 80 kilómetros por hora y el otro coche me dejó deslumbrado, di un giro a la derecha y luego traté de corregir hacia la izquierda, perdí el control en la curva y volqué», ha explicado Nicolás, quien ha reconocido que ni él ni su novia llevaban puesto el cinturón.

Tras el accidente, el acusado asegura que trató de avisar por teléfono, primero con el móvil de Vanessa, sin conseguirlo, y luego con el suyo propio, sin que tampoco pudiera lograrlo en un principio porque tenía las manos llenas de sangre. Finalmente, mantiene que se puso en contacto con su padre porque su llamada era la última que tenía registrada en el celular y le pidió con urgencia una ambulancia para atender a la joven herida.

«Me encontraba aturdido y en ningún momento se me ocurrió llamar al 112», se ha justificado Nicolás, quien poco después fue auxiliado en el escenario del siniestro por su propio padre y un hermano, que se encargaron de llevar a los dos accidentados en coche hasta el Centro de Salud de Medina de Rioseco, donde Vanessa fue sometida, sin éxito, a maniobras de recuperación.

Un porro para conciliar el sueño 

Fueron también el padre y un hermano del acusado quienes trasladaron luego a éste al Hospital Río Hortega de Valladolid para ser atendido de lesiones leves.

Aunque ya casi más de tres horas después Nicolás dio positivo en cocaína, cannabis y anfetaminas, el joven sostiene que la primera sustancia la había tomado el fin de semana previo y que únicamente la noche anterior al accidente se había fumado un porro, algo que hacía asiduamente desde hace diez años para poder conciliar el sueño.

Respecto de la anfetamina, Nicolás ha negado varias veces su adicción a dicha droga y ha justificado la presencia de la misma en su organismo en la posibilidad de que hubiera sido utilizada como sustancia de corte de la ‘coca’ que tomó el fin de semana anterior.

Velocidad inadecuada y distracción 

Varios agentes de la Guardia Civil que acudieron al escenario del accidente y realizaron la inspección ocular correspondiente han coincidido al señalar que la causa del mismo no fue otra que «velocidad inadecuada unida a una distracción y una maniobra brusca», al tiempo que han recordado que cuando se trasladaron al Río Hortega y se entrevistaron con Nicolás, éste no presentaba signos de encontrarse bajo los efectos de las drogas y únicamente se hallaba «nervioso».

Por su parte, una médico que se encontraba esa noche en el Centro de Salud de Rioseco ha relatado que inicialmente se presentó un señor mayor–el padre del acusado–para dar parte de un accidente grave, lo que llevó a movilizar una UVI que no halló el lugar del accidente, y que poco después esta misma persona volvió a presentarse acompañada de un joven que llevaba a la víctima en brazos.

La facultativa se encontraba sola, ya que sus compañeros habían montado en ambulancia y buscaban el lugar del accidente, y recuerda que la víctima «no respiraba ni tenía pulso», de ahí que optara por tenderla en el suelo y someterla a maniobras de reanimación que prolongó por espacio de casi diez minutos, hasta quedar «agotada».

Fueron luego sus compañeros, una vez que la ambulancia regresó al centro, quienes reanudaron los trabajos para tratar de recuperar a Vanessa, cuya muerte quedó certificada sobre las 23.30 horas.

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