Viaje por los siglos de Valladolid con una mirada infantil desde el presente

'Érase una vez... Valladolid' es la nueva visita teatralizada promovida por el Ayuntamiento para este verano y destinada al público familiar

FuenteIsaac Barrientos

Inquietud, imaginación, ilusión y un punto de ingenuidad conviven en la mirada de niños y niñas. Observan la realidad desde el punto privilegiado de quien sabe que descubre una parte del mundo que le rodea cada día. Con ese entusiasmo, que aparezca José Zorrilla junto a la plaza que lleva su nombre y donde luce su estatua, goza de toda la credibilidad. ¿Quién sino iba a querer vestirse con el traje completo que marca la elegancia otorgada al célebre escritor en un caluroso domingo que supera los 30 grados en Valladolid?

De la mano de Zorrilla comienza ‘Érase una vez… Valladolid’, una de las nuevas propuestas de visitas teatralizadas para este verano que organiza el Ayuntamiento de Valladolid a través de la Sociedad Mixta de Turismo y que parte de la acera Recoletos, ante la Oficina de Turismo.

Zorrilla irrumpe despistado ante la veintena de asistentes a la visita, destinada al público familiar y en la que niños y niñas son los protagonistas, ya que deberán conseguir las firmas de cuatro célebres figuras de la historia de la ciudad.

El escritor bromea con la presencia de una estatua que rememore su imagen y contrasta su viaje en el tiempo de más de dos siglos con los más pequeños, que entre bromas le explican lo que son los coches o los semáforos, para hacerle más llevadero el salto al futuro.

Por la calle Miguel Íscar llegamos hasta la Casa Museo de Cervantes, donde aguarda su célebre morador. Los siglos se fusionan aún con más facilidad para precipitar el pique literario entre Zorrilla y el propio Cervantes, que intercambian anécdotas ante la risueña diversión de los asistentes.

Con el compromiso de leer El Quijote «cuando seais un poco más mayores», los pequeños asistentes logran la primera de las «rúbricas» de manos del propio Cervantes que, además, concede una pista para encontrar el siguiente punto de encuentro, donde ya espera Isabel La Católica.

«En un sitio que estaba pero ya no está… y que Dios os acompañe». No ayudaba mucho Cervantes, pero con alguna pequeña indicación de Zorrilla, los más aplicados cayeron en la cuenta de las ruinas de la antigua iglesia que hay junto a la Catedral. Los cipreses marcan el lugar que ocuparon las columnas de aquél templo y entre las sombras aparece la reina de Castilla, que rememora su boda con Fernando de Aragón y da pie a que los aventurados visitantes busquen a Cristóbal Colón.

En el corazón de Valladolid, en plena Plaza Mayor, el almirante rememora su viaje a América, «aunque yo pensaba que era la India», reconoce antes de estampar, junto al siempre presente José Zorrilla, la firma en el último de los cuatro espacios que tiene un recuerdo que los pequeños turistas se llevan de su recorrido por Valladolid y por el tiempo.

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