Tren y corazón por el empleo y las 37,5 horas

FuenteEuropa Press

Una treintena de delegados de Comisiones Obreras y trabajadores de Renfe se ha concentrado a las puertas de la Estación de Valladolid Campo Grande para reclamar a Renfe la aplicación de la tasa de reposición del 105 por ciento aprobada en 2018, la jornada laboral de 37,5 horas y la consolidación de la productividad.

Los trabajadores se han concentrado a la entrada de la estación con camisetas rojas con el emblema de CCOO, el dibujo de un tren y un corazón en la que se podía leer «a la ofensiva por tus derechos» en una protesta en el marco de la jornada de huelga que se desarrolla este lunes en Renfe.

Según el sindicato, el seguimiento ha sido mayor del 50 por ciento que señala la empresa, con «muy poca gente» que ha entrado a trabajar en los talleres de Farnesio y las nuevas instalaciones en San Isidro. Todo ello ante unos servicios mínimos que consideran «totalmente abusivos», ya que ha circulado entre el 75 y el 80 por ciento de los trenes, 35 de los cuales se han visto afectados en el ámbito de la gerencia, que comprende Castilla y León, parte de Asturias y Cantabria.

El delegado del Sector Ferroviario de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO en Valladolid, Goyo Díez, ha criticado que la empresa haya intentado restar efectividad a la huelga, convocada por un solo sindicato, y no ha descartado nuevas movilizaciones en agosto y septiembre si no se atienden sus reivindicaciones.

Más empleo 

En concreto, éstas pasan por la negociación del empleo en la empresa, ya que desde la liberalización del sector ferroviario ha supuesto la pérdida de 5.000 puestos de trabajo en el Grupo y ya en 2018 se negoció un acuerdo marco que se recogió en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que contemplaba una tasa de reposición del 105 por ciento, pero la empresa está «incumpliendo» y además no negocia.

Otro de los motivos que han llevado a la huelga es la jornada laboral, y que también en el ejercicio pasado se contemplaba la posibilidad de aplicar menos de 40 horas, que los sindicatos quieren llevar hasta las 37,5, pero la negociación «no ha dado sus frutos» y la empresa ha «impuesto» una jornada laboral el 1 de julio que sólo reduce 17 minutos al día el tiempo de trabajo, lo que consideran una «tomadura de pelo».

El tercer motivo principal por el que el sindicato protesta es la «falta de consideración» porque en un convenio hace dos años se estableció un 0,5 por ciento de productividad que CCOO considera que en 2017 y 2018 se tenía que consolidar en las nóminas, pero la empresa se niega a hacerlo.

Díez ha reclamado a la empresa que se «digne» a sentarse y la ha reclamado que pida disculpas a los usuarios porque culpa de la situación a la falta de actitud a la hora de negociar tanto por la Dirección como por parte del Ministerio.

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