Elevan de 10 a 15 años la condena al ‘Terre’ por asesinato

El TSJCyL eleva la pena por el el asesinato del marido de su novia

FuenteEuropa Press
El 'Terre' durante el juicio en el día de ayer. (Foto: Europa Press)

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha elevado de diez a quince años de cárcel la pena impuesta a Miguel Ángel L.G. (‘Terre’), por el asesinato de José Manuel G, amante de su esposa, en Medina del Campo (Valladolid) en diciembre de 2017.

En su sentencia, la Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL, con sede en Burgos, tras la vista de los recursos celebrada el pasado día 5 de junio, confirma el fallo de la Audiencia de Valladolid, salvo en lo relativo a la confesión que había sido aplicada al condenado y que ahora queda suprimida, estimando así la petición de la Fiscalía, con lo que los diez años de la condena inicial se elevan a un total de quince, según informaron a Europa Press fuentes del tribunal.

Por contra, el TSJCyL rechaza el recurso del propio condenado, cuya defensa había pedido que se revocara la condena y se dictara una nueva en la que a su patrocinado se le considerarse autor de un delito de homicidio, rebajando la condena a siete años.

Y es que la defensa no consideraba que la muerte de José Manuel G. se produjera de forma alevosa, algo que en el fallo de la Audiencia de Valladolid se fundamenta en que la víctima no tuvo ocasión de defenderse debido a la rapidez con la que el condenado actuó a la hora de acuchillar a su oponente. «Esa rapidez en la actuación fue fruto del arrebato u obcecación que reconoció el propio jurado», explicó, en declaraciones a Europa Press, el letrado de la defensa, Luis Julio Cano.

Contra la presente sentencia cabe la interposición de recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

La Audiencia de Valladolid impuso una condena de diez años al ‘Terre’ como autor de un delito de asesinato en la persona de José Manuel G, amante de su esposa a quien la noche del 27 de diciembre de 2017 dio muerte al asestarle una cuchillada en el abdomen durante la discusión registrada en el domicilio de los padres del acusado, en Medina del Campo (Valladolid), al que habían acudido su todavía mujer y la víctima para llevarse a su hijo.

La sentencia, de conformidad con el veredicto del jurado popular, tipificó los hechos como asesinato pero, en lugar de los 16 o 20 años que habían solicitado el fiscal y la acusación particular, respectivamente, o los dos años y medio interesados por la defensa–esta parte porfiaba en que se trataba de homicidio– acordó situar la condena en diez años de privación de libertad al rebajar la pena en un grado al concurrir en los hechos dos atenuantes, el arrebato u obcecación y la confesión.

En su fallo, el magistrado que presidió la sala, Ángel Santiago Martínez, entendió que la muerte de la víctima se produjo con alevosía sorpresiva, es decir, que el ‘Terre’ reaccionó de forma tan sorpresiva que a su oponente, José Manuel G, no le dio tiempo a defenderse. Sin embargo, la inclusión de las dos citadas atenuantes supuso que la pena privativa de libertad finalmente impuesta se asemeje a la contemplada para casos de homicidio.

En concepto de responsabilidad civil, los padres del fallecido recibirán cada uno una indemnización de 90.000 euros por la pérdida de su hijo, si bien la sentencia no impuso al condenado medidas de prohibición alguna de alejamiento o comunicación debido a que las mismas no fueron solicitadas por ninguna de las acusaciones.

Los hechos tuvieron por escenario la cocina del piso de los padres del encausado, al que su esposa, Pilar, y José Manuel, compañero de trabajo con quien acababa de iniciar una relación extramatrimonial, habían acudido con el propósito de llevarse al único hijo del matrimonio, un menor con síndrome de autismo, al considerar ella totalmente rota la relación que había mantenido con el ‘Terre’ tras casi dos décadas.

La grave adicción del acusado al consumo de marihuana y, en menor medida a la cocaína, junto con su obsesión por los videojuegos, amén de su escasa o nula colaboración en las tareas de casa y en el cuidado de su hijo, cuyo autismo requiere de una intensa atención, fueron las causas que Pilar V.V. esgrimió durante la vista para justificar el fin de su matrimonio tras llegar a la convicción de que sus vidas llevaban ya «caminos separados».

La visita de ambos a una psicóloga casi dos semanas antes del crimen no había surtido efecto, a pesar de los intentos del ‘Terre’ por salvar su relación y su compromiso de cambiar de forma radical, incluido el abandono de sus adicciones y de dejar el grupo de música heavy ‘Kain’, del que formaba parte.

Precisamente, el procesado enmarcó en este contexto su profundo estado de estrés, ansiedad y hundimiento personal y psíquico que, como así expuso el primer día y último del juicio, en el que dio lectura a un breve texto pidiendo perdón a todos los afectados, le llevaron el día de autos a estallar y actuar de forma impulsiva.

«Me dijo que ella se quedaba con el niño y yo con todo lo demás, el chalé, el perro…y las deudas pensé yo», advirtió Miguel Ángel, quien añadió que mientras trataba de hablar con su esposa el acompañante de ésta no paraba de decir que se iban a llevar al pequeño, de ahí que, de forma espontánea, cogió algo, sin saber que era un cuchillo y pensando incluso que era una cuchara, y se abalanzó contra José Manuel «con el único propósito de que se callara».

Frente a la línea de defensa de que los hechos fueron fruto de una mera acción impulsiva, dado el estado emocional por el que atravesaba el ‘Terre’, su todavía esposa –están en la fase final del proceso de divorcio– considera que la muerte de su amante fue algo planeado y facilitado por el repentino apagón de luz registrado esa noche en la cocina de los abuelos paternos al poco de iniciarse la discusión.

La luz de la cocina

«¡Para nada fue accidental, la luz de la cocina fue apagada a propósito!», fue la contundente afirmación realizada por Pilar, quien explicó que por aquellas fechas la relación de pareja se hallaba ya destruida, hasta el punto de que a primeros de ese mes ya había entregado a Miguel Ángel una carta dándole cuenta de la situación.

«No aguantaba más, él quería seguir pero yo era consciente de que nuestras vidas se habían separado y seguían caminos distintos, él con su música y yo con mi hijo. Le veía ya como un amigo, un compañero de piso», declaró Pilar, quien negó que a raíz de este toque de atención dado al ‘Terre’, éste hubiera dejado de consumir marihuana. «De hecho, mi último sueldo se lo gastó en marihuana», denunció ante los miembros del jurado.

Una de las mayores sorpresas del proceso se produjo cuando la declarante reconoció que el día de los hechos se encontraba embarazada de la víctima, aunque entonces lo desconocía, y que meses después tuvo un hijo de él. Pese a ello, el pequeño fue inscrito a nombre del verdugo del padre, si bien Pilar trata ahora de corregir esta situación mediante la correspondiente prueba de paternidad.

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