Los trabajadores de ambulancias quieren ser considerados como médicos y enfermeros

Para frenar las agresiones y que sean tratados como figuras "de autoridad"

FuenteIsaac Barrientos

La última agresión a un trabajador de una ambulancia en Valladolid el pasado 9 de junio ha sido la gota que ha colmado la paciencia de este colectivo. «Queremos visibilizar un problema que ocurre en Valladolid y en el resto de España como son las agresiones que sufrimos haciendo nuestro trabajo», ha explicado Sergio Zamora, presidente del comité de empresa de Ambuibérica, que tiene la concesión de este servicio en Castilla y León, durante una concentración de protesta ante la Consejería de Sanidad.

Estas agresiones «se producen de manera mucho más habitual de lo que puede pensar la gente, por eso queremos pedir a la sociedad apoyo; actuamos en momentos en los que la gente se siente nerviosa, muchas agresiones se producen los fines de semana cuando hay gente que se ha pasado con el alcohol o las drogas», ha comentado Zamora.

Para frenar estas agresiones, los trabajadores de ambulancia quieren tener «el mismo trato que médicos y enfermeros que han conseguido ser considerados como una autoridad, y que si hay una agresión se actúe en consecuencia y se castigue de manera especial, pero nosotros no contamos con esa protección».

En la concentración de protesta no ha participado de manera visible ningún sindicato, «porque estamos en elecciones de representantes sindicales y no hemos querido que interfiera en una reivindicación que afecta a todos los trabajadores», ha matizado Sergio Zamora.

Nerviosismo

Los trabajadores de ambulancias se enfrentan a «problemas muchas veces cuando llegamos porque la gente está nerviosa, uno de los problemas es que llegamos tarde porque no hay medios suficientes y la gente ya está tensa; por eso pedimos un aumento de los medios, porque a la Policía le pasa lo mismo, no pueden estar en todas partes y, a veces, tenemos que actuar solos porque no han podido llegar».

Última agresión

Una de esas situaciones se produjo el pasado 9 de junio, cuando durante la atención a una persona «que estaba ebria, durante el traslado en la ambulancia agredió a un compañero de manera brutal, le rompió cuatro dientes y le ha provocado varias contusiones».

«El problema es que no es un caso excepcional, aunque sí lo es de esta gravedad pero no que se produzca una agresión, por eso queremos que termine esta desprotección», ha concluido Sergio Zamora.

 

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