Los Cirujanos Taurinos en su XXXVII Congreso

Málaga acogió a los congresistas durante tres jornadas y se entregaron los primeros premios periodísticos de la SECT

FuenteSantos García Catalán
Congreso de los Cirujanos Taurinos (Foto cedida por la organización)

“Junto al agua negra, olor de mar y jazmines. Noche malagueña”. Lo decía Antonio Machado. Y yo lo corroboro después de pasar allí una noche deliciosa, bajarme de la nube donde me alzaron los cirujanos taurinos y volver a Pucela feliz y encantado.

Era el XXXVII Congreso de la Sociedad de Cirugía Taurina (SECT) que los galenos de la cosa del toro celebraron en el caserón de la Diputación Provincial de la Plaza de la Marina -un terreno ganado al mar en el siglo XVIII- en donde confluyen las céntricas calles del Marqués de Larios y la Alameda Principal, por un lado, y el largo Paseo del Parque por el otro. Y enfrente el mar.

El Dr. Oliva, cirujano jefe de “La Malagueta”, organizador del congreso, dio la bienvenida a sus colegas que llegaron de todos los puntos cardinales de nuestra España. Y allende los mares, como los cirujanos respectivos de los cosos de México D.F., Rafael Vázquez, Bogotá, Rodrigo Rojas o el vecino luso Luis Ramos.

De Castilla y León acudieron el Dr. Mateo y el Dr. Aguado, Valladolid y Burgos respectivamente. Y desde mi tierra albaceteña llegó el presidente de la Asociación, Pascual González Masegosa –“lo que tiene de grandón lo tiene de bueno”-, aseveró mi paisano Angel Calamardo, recién jubilado tras su activo periplo directivo en la Cadena SER por CLM y Murcia.

Y es que al propio Calamardo, a José Luis Benlloch (Director de la revista Aplausos) y a un servidor nos llenaron de satisfacción tras distinguirnos con un precioso galardón “por la defensa a la esencial labor de los cirujanos taurinos y por nuestro apoyo a la fiesta”.

A estas alturas de mi vida fue un auténtico regalo, un gozo diría. En primer lugar por el respeto, la admiración y el afecto que le profeso a estos ángeles salvadores de los toreros y a su asociación. Y por otro, porque este humilde plumilla compartió “terna premiada” con la prestigiosa Cadena SER -que fue mi Casa un tiempo- y la no menos prestigiosa revista taurina “Aplausos”, sobre todo desde que cogiera los mandos de la misma el mestre Benlloch.

Manolo Molés no pudo acudir por sus tareas en San Isidro y su premio le será entregado por un colega malagueño. Tampoco acudió Manolo Illana cuyo galardón lo recogió el Dr. Mateo. Por cierto que Antonio María Mateo fue mi valedor. Gracias, doctor.

Los asociados disfrutaron de varias e intensas jornadas de trabajo donde compartieron sus experiencias, sus investigaciones y sus sapiencias. La mayoría de los cirujanos taurinos de la SECT (Sociedad Española de Cirujanos Taurinos) son catedráticos y profesores de universidad que imparten docencia médica, ejerciendo sus distintas especialidades en los centros hospitalarios.

Y además llevan el componente taurino, lo que implica afición. Pero sobre todo los cirujanos taurinos de esta asociación tratan de valer sus conocimientos y experiencias, instando a la Administración a que vigile con más intensidad el Reglamento actual y de esta forma prevenir males mayores. Todos recordamos lo que ocurrió el verano pasado donde se vio afectado el diestro Manuel Escribano y de rebote el Dr. González Masegosa…

Hubo varias ponencias durante los tres días que ha durado el Congreso. Les hablaré de la única que presencié el día de mi llegada, que fue impartida por el Dr. Carbonell, cirujano general de la plaza de toros de Valencia bajo el título “Traumatismos abdominales por cuerno de toro”. Dicho así es espeluznante, así como las fotografías que ilustraron la conferencia.

Pero esto del toro y las cogidas es así de duro, porque la realidad es que los toreros se juegan la vida frente al toro. Y estos ángeles salvadores tratan de que mantengan la vida y, a ser posible, en el noventa y nueve de los casos, seguir toreando. Fue una disertación magistral del Dr. Fernando Carbonell Tatay, a la sazón Jefe Clínico del Servicio de Cirugía del Hospital La Fe y especialista en cirugía general y digestiva.

El Dr. Carbonell es todo un personaje lleno de sensibilidad y con una calidad humana fuera de lo común. En su magnífica lección fue explicando las mortales cornadas abdominales a lo largo de la historia del toreo, citando a los más célebres donde obviamente destacan Pepehillo, El Espartero y el gran Joselito El Gallo con la trágica y mortal cogida en Talavera de la Reina en 1920. ¡Adiós, Joselito El Gallo! ¡Adiós, torero sin otro! (Miguel Hernández). Iván Fandiño también fue citado por el cirujano valenciano.

El Dr. Carbonell, junto al profesor de Cirugía Luis Sabater serán los encargados de impartir el primer postgrado universitario (2019/20) en asistencia médico-quirúrgica a las heridas por asta de toro. Es una puesta en marcha de la Universidad de Valencia junto a la SECT.

El viernes por la noche se celebró la cena de clausura en el Club Hípico de Málaga y allí intervino como colofón del Congreso el presidente de la SECT, el Dr. González Masegosa, quien agradeció a todos su colaboración. Masegosa es cirujano general y de aparato digestivo, ejerciendo de cirujano jefe de la plaza de toros de Albacete, y entre otras de mi querido Villarrobledo.

Destacó el Dr. González Masegosa la sensibilidad y generosidad de José Tomás quién a través de su fundación había donado seis mil euros para becar a jóvenes profesionales sanitarios, tanto de Medicina como de Enfermería, con el objetivo de iniciarles en cirugía taurina y facilitarles en el futuro, su incorporación a equipos médicos de plazas de toros.

Reiterar mi agradecimiento personal al Dr. Mateo y a la directiva de la SECT, además de felicitarles por la actividad tan encomiable como es, ni más ni menos, que salvar las vidas humanas y las de unos “extraterrestres” que se juegan la vida a diario. Tal es el caso de los toreros.

Y Málaga en este viaje relámpago me encantó. Hay que volver. Málaga, “Ciudad del paraíso”, que diría Vicente Aleixandre.

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