Custodia compartida para el perro ‘Cachas’

FuenteEuropa Press

‘Cachas’, el West Higland Terrier cuya tenencia se disputaban Carlos y Silvia, una pareja de Valladolid que rompió tras una relación de más de tres años, pasará seis meses con cada uno de ellos, de forma que los contendientes mantendrán la tenencia compartida del animal, como así se ha acordado por sentencia judicial.

El fallo del titular del Juzgado de Primera Instancia número 9 de Valladolid, tras la vista celebrada el pasado día 23 de mayo, estima así la demanda interpuesta por la exnovia, Silvia, y otorga el derecho de copropiedad sobre el perro tanto a ella como a su expareja, Carlos, tras otorgar a ‘Cachas’ el magistrado el reconocimiento como «ser sensible», tal y como se recoge en la legislación europea y en la futura modificación del Código Civil, donde todavía figura como ‘cosa’.

Así, la posesión compartida se desarrollará de forma exclusiva y continuada por cada uno de ellos por periodos temporales de seis meses al año, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La decisión del juez modifica el anterior régimen existente respecto de la tenencia del perro por parte de la expareja, a la que, mediante una medida cautelar y provisional, había concedido la custodia compartida durante quince días en el domicilio de uno y otro y la posterior entrega de ‘Cachas’ en un centro de peluquería canina, algo que el exnovio rechazaba por cuanto reclamaba la «tenencia exclusiva» del can.

La ampliación de la custodia compartida a seis meses, frente a los quince días iniciales, se produce para facilitar así dicho régimen, después de que durante el juicio el exnovio, quien ha iniciado una nueva relación, anunciara su intención de trasladarse a Alicante de forma permanente a partir de julio con su nueva novia.

«Para las entregas, Alicante no está ahí al lado, la cosa no sería fácil», ya advirtió el juez el día del juicio.

Hasta el día 1 de julio, en que Carlos se traslada a Alicante,
la expareja mantendrá el mismo régimen de posesión por periodos de 15 días, permaneciendo ‘Cachas’ el mes de julio/agosto en Valladolid. Con posterioridad, será Carlos el que disfrute de la compañía de ‘Cachas’ durante los seis primeros meses, desde el 1 de septiembre de 2019 y hasta el 1 de marzo del 2020 en Alicante, y desde el 2 de marzo del 2020 hasta el 1 de septiembre próximo la custodia corresponderá a ella.

Gastos al 50% 

Los gastos de atención sanitaria, veterinario, vacunas y otros
extraordinarios, serán sufragados al 50 % entre los dos propietarios, previa justificación documental de los mismos. Los relativos a comida/peluquería, cada parte asumirá los mismos durante su periodo de posesión.

El fallo, contra el que no cabe recurso, no se pronuncia sobre la imposición de las costas procesales derivadas de esta instancia.

La exnovia había reclamado la custodia compartida tras advertir de que ambos son titulares del perro y que incluso ella, como así certificó vía documental, fue la que desembolsó los más de 377 euros por la compra que cargaron en su cuenta y que también ha venido sufragando al 50 por ciento el resto de los gastos de alimentación y cuidados.

En el lado opuesto, el abogado del exnovio rechazaba cualquier fórmula de custodia compartida y reclamaba la tenencia en exclusiva, aunque siempre dispuesto a abonar a su expareja una indemnización compensatoria.

En el juicio incluso testificó la actual pareja del demandado, Diana T, para explicar la cómplice e inseparable relación que ‘Cachas’ mantiene en la actualidad con su hija pequeña y otro perro de su propiedad, llamado ‘Coco’, con el fin de pedir al juez su titularidad en exclusiva, una vez que se trasladen a Alicante, para así no «desestabilizar» su núcleo familiar.

En su declaración, la testigo llegó a sembrar dudas sobre el trato que ‘Cachas’ recibe por parte de la antigua pareja de su novio.

De hecho, apuntó que cada vez que llega tras una estancia de quince días con ella, el perro se encuentra muy asustado, «tiembla cada vez que algo se cae al suelo y se mete en la bañera», argumentación que en la sentencia el juzgador no da por probada, al tiempo que hace constar la falta de objetividad del citado testimonio.

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