Pactan penas por un delito contra los recursos naturales en San Román

La Audiencia de Valladolid condena a 1,5 años de prisión a los tres socios de una cooperativa agraria

FuenteEuropa Press
Audiencia de Valladolid.

La Audiencia de Valladolid ha condenado este lunes a penas de un año y medio de prisión a los tres socios de una cooperativa agraria por delito contra los recursos naturales y el medio ambiente por la actividad desplegada entre los años 2000 y 2014 en una extensa superficie, de unas 20 hectáreas, en San Román de Hornija, donde transformaron una zona de pinares del alto valor en cultivos de regadío.

La condena, ya firme, se ha producido con la conformidad de los tres encausados, para los que inicialmente el Ministerio Fiscal pedía penas de dos años de privación de libertad, con lo que el juicio, que se iba a prolongar por espacio de tres días, se ha limitado a una vista en la que los los autores del delito han dado sí definitivo al pacto alcanzado, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Además del año y medio de prisión para cada uno de los acusados, Benito H.L, Rubén H.M. y Esmeralda M.D, administrador único, interventor y secretaria, respectivamente, de la Sociedad Cooperativa Agrícola Matalobas, cada uno de ellos ha aceptado el pago de una multa de 4.320 euros y el abono, en concepto de responsabilidad civil, de una indemnización de 19.614 euros en favor de la Junta y de otros 9.000 en su conjunto a repartir entre otros cuatro particulares perjudicados.

En su afán por obtener el mayor rendimiento económico posible, entre los años 2000 y 2014, fueron transformando pinares en cultivos de regadío a lo largo de unas veinte hectáreas de la zona de San Román de Hornija, con especial incidencia en unas 2,14 hectáreas colindantes del Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) Riberas del Río Duero y afluentes–el río Hornija forma parte del mismo–y las cercanías del Espacio Natural Protegido Reserva de Castronuño-Vega de Duero, donde ocasionaron un «perjuicio apreciable» para el medio natural y sus componentes.

En ese contexto, los condenados llegaron a dejar en el centro de la superficie cultivada únicamente una pequeña masa arbolada de pino piñonero, arrancando los árboles y roturando parcelas no solo de su propiedad sino también de terceras personas, utilizando los terrenos forestales para almacenar aperos y maquinaria, colocando en ellos depósitos de gasoil y productos químicos destinados al abono de sus cultivos y, en algunos lugares, con el vertido de residuos de todo tipo, entre restos de basura, filtros de aceite de motor, garrafas de plástico…etc.

Las parcelas afectadas están calificadas como Suelo No Urbanizable Especialmente Protegido, equivalente a Suelo Rústico con Protección Natural, cuyo objetivo no es otro que garantizar la protección de las formaciones arbóreas de ribera, para regular los usos agrícolas intensivos colindantes con esas riberas y potenciar las áreas de recreo en las mismas y en los pinares, a los que impidieron el libre acceso al colocar en el camino dos postes metálicos y una cadena.

La mayor parte de la superficie roturada procede de la tala y arranque de una masa adulta y bien consolidada de pino piñonero, hábitat idóneo para facilitar las condiciones necesarias para la reproducción de la fauna silvestre y especies propias, entre las que se contabilizan reptiles como el lagarto ocelado y la culebra bastarda, aves como el críalo europeo, abubilla, cárabo común, búho chico, pico picapinos, rabilargo y águila calzada, o mamíferos como la ardilla, la jineta y la liebre europea.

Pero además, la afectación de esta zona incluye a otras especies cuyas costumbres superan el ámbito propio del pinr, como el águila culebrera, el elanio azul, el lobo ibérico, el zorro y el jabalí.

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