Caso Funeraria El Salvador: Los trabajadores niegan irregularidades

Para el día 31 está prevista la testifical de otros cuatro testigos

FuenteEuropa Press

Cuatro empleados del grupo funerario El Salvador, mercantil investigada por el ‘cambiazo’ de ataúdes de calidad por otros más baratos antes de su incineración, han rechazado hoy en sede judicial la comisión de irregularidades en el seno de la sociedad.

Los testigos ‘voluntarios’, todos ellos trabajadores de la mercantil funeraria, María Jesús S.T, limpiadora; José María V.V, empleado de oficina en la calle Angustias; Antonio C, jardinero-albañil, y Belén V.R, recepcionista y empleada de la cafetería en el tanatorio, han sido unánimes al restar crédito a lo denunciado por otros ya dos extrabajadores, Justo M. y Sara, sobre el supuesto ‘cambiazo’ de ataúdes y la reutilización de las coronas de flores para otros sepelios.

En su comparecencia en el Juzgado de Instrucción número 6, que investiga las supuestas irregularidades en cerca de 6.000 sepelios, en el marco de la denominada ‘Operación Ignis’ en la que se encuentran investigadas 25 personas, entre miembros de la familia Morchón y empleados, estos cuatro trabajadores–no se encuentran inmersos en la causa–han reiterado que jamás presenciaron nada extraño en todos los años que llevan de servicio en el grupo.

Sin embargo, letrados de las acusaciones, como Miguel Becerro, del Despacho Urraza-Mendieta Asociados, y Diego García, representante de la Asociación de Vallisoletana de Afectados por el Tanatorio El Salvador (Avates), han mostrado, en declaraciones a Europa Press, su incredulidad por el testimonio de todos ellos tras coincidir en que han actuado “aleccionados o guionizados” por la defensa de los investigados.

Los acusadores recuerdan que se trata de personas “dependientes” al seguir trabajando en el grupo funerario y que por ello su testifical “adolece de credibilidad”, al tiempo que ponen de relieve algunas contradicciones en las que han incurrido con respecto a la línea de defensa de los investigados, en alusión al testimonio del jardinero-albañil Antonio C, quien ha explicado que para los trabajos de “reducción” de restos una vez reabiertos los nichos–se trata de huesos y otros mínimos desechos–se requiere normalmente los servicios de cuatro o cinco personal.

“Si para recoger solo esos pequeños restos se precisa ese número de personas, no es posible sostener que Justo M. realizaba en solitario el cambiazo de ataúdes con pesos muertos de cadáveres de hasta casi 100 kilos, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un trabajador que tiene 65 años y varias hernias”, ha advertido Miguel Becerro.

 

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