Las acusaciones inciden en la «monstruosidad» de la muerte de Sara

La niña de 4 años sufrió malos tratos y fue violada

FuenteEuropa Press
Juicio por la muerte de la niña Sara (POOL)

Las acusaciones personadas en el caso de la niña Sara, la pequeña que el 4 de agosto de 2017 falleció en Valladolid víctima de malos tratos y violada, vaginal y analmente, hechos de los que están acusados su madre biológica y el novio de ésta, han coincidido al subrayar la singularidad del caso por su absoluta «mostruosidad» y han reclamado todo el peso de Justicia contra los responsables.

Así lo han expuesto en la segunda jornada del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia de Valladolid, donde si el lunes era la fiscal del caso la que abría el turno de informes preliminares, este martes han tomado la palabra para reclamar todo el peso de la ley contra la pareja que ocupa el banquillo, a excepción de la acusación particular, en representación del padre biológico de la niña, pues dicha parte acusadora es la única que solicita un fallo absolutorio para la madre de la víctima.

En su intervención, la letrada, la primera en tomar la palabra, se ha dirigido al jurado para advertir, como premisa, que «ningún tribunal ni ninguna indemnización van a devolvernos a Sara. Imagínense el dolor que sufre el padre biológico», así como para descartara cualquier carácter accidental en las lesiones objetivadas en el cadáver de la pequeña.

«Casualmente comienza a sufrirlas a partir de que Roberto entra en el domicilio familiar. Hasta que éste entró en su vida, la niña no tenía hematomas, lesiones, accidentes…y de pronto la pequeña se vuelve torpe. Es muy sospechoso que esos golpes coincidan con la presencia del acusado en el domicilio», ha remarcado la acusadora, quien ha reconocido que a lo largo de su trayectoria profesional no ha intervenido en un caso «tan dramático» y no es capaz de imaginarse lo que pudo sufrir la víctima antes de morir.

Aunque los hechos se produjeron en la intimidad del domicilio, la letrada entiende que hay «pruebas contundentes» y no ve explicación alguna, salvo el asesinato, que una niña que se acuesta en la cama ingresa al día siguiente medio muerta en la UVI con todo tipo de lesiones, incluidas de tipo anal y vaginal, y un día después fallece a causa de un traumatismo craneoencefálico, y ello a pesar de que la persona que estaba con ella y tenía encomendada su guarda era Roberto.

La acusadora, al igual que los letrados de las dos acusaciones populares, Adavasymt y la Asociación Clara Campoamor, consideran que en los hechos concurren las agravantes de alevosía y ensañamiento. «Cuando uno viola a una niña y la golpea repetidamente es porque quería matarla», incide la letrada, que incluye también la agravante de haber actuado movido por el odio hacia las personas extranjeras.

«En los whatsapp entre los acusados, hay algunos de Roberto en los que llama a la niña la rumanilla y asegura que la única solución para acabar con los rumanos es pegarles un tiro, de los que opina que no están tan evolucionados como nosotros», ha concluido.

Alusiones al caso de Olga Sangrador

En la misma línea se ha posicionado las acusaciones populares, aunque incluyendo como responsable de los hechos a la madre de la pequeña. En concreto, el letrado de Clara Campoamor, quien ha hecho alusión al crimen de la niña de Villalón, Olga Sangrador, para contextualizar la gravedad del crimen cometido con Sara.

«Este caso tiene un punto horroroso. Existen monstruosidades, pero hay casos como éste que van todavía más allá», ha remarcado el acusador, que por ello ha defendido la necesidad de aplicar a los acusados la pena de prisión permanente revisable.

Clara Campoamor no tiene duda alguna sobre la culpa de Roberto M.G, «que agarra a la niña por la cabeza y la golpea repetidamente contra la pared o contra el suelo, golpes que la matan un día después», pero que además viola a la pequeña anal y vaginalmente, «no se sabe si con el pene, los dedos o con un objeto, pero algo que no era pequeño», toda vez que en el escenario del crimen tan solo se encontraban el acusado y las dos niñas. «No hay que tener licenciatura en Derecho para llegar a esta conclusión», ha añadido irónico.

Los «palos en las ruedas» de Davinia

De la misma forma que también se muestra convencido de la responsabilidad de la progenitora, pues a raíz de iniciarse el protocolo por presuntos malos tratos se dedicó a dar evasivas y «poner palos en las ruedas» de cualquier tipo de investigación, ya que incluso derivó las iniciales sospechas sobre el padre de la pequeña tras advertir a la policía y los Servicios Sociales de que el posible autor de las lesiones era él.

El letrado ha asegurado no comprender cómo el padre de la fallecida no dirige también la acusación contra Davinia. «No entiendo cómo ha permitido este desenlace, y por eso es igual o más responsable que Roberto», ha declarado el abogado de Clara Campoamor, quien al mismo tiempo confiesa que en un principio albergó el deseo de que los informes sobre el estado de la madre confirmaran la existencia de algún tipo de anomalía que pudiera justificar este comportamiento.

Indicios sin pruebas fehacientes

En el lado opuesto, las defensas de los dos encausados han mantenido su petición absolutoria, frente a las solicitudes de prisión permanente revisable para sus patrocinados, al mantener su inocencia y advertir de que las acusaciones tan solo presentan indicios pero no «pruebas fehacientes» de la responsabilidad de la pareja.

El defensor de Roberto ha recordado que en el piso también residía el padre biológico de la víctima, contra el que Davinia ya había interpuesto denuncia por malos tratos contra ella y ambas pequeñas. De hecho, ha añadido que la mayor de las hijas ha negado que el acusado las pegara y ha explicado que las lesiones de Sara se las había causado ésta de forma ocasional y que ella misma la había pellizcado en los brazos peleando.

El letrado de Davinia, por su parte, ha recordado la dura vida de su clienta, dentro de una familia en la que su propio padre y una hermana la pegaban y posteriormente enrolada en el Ejército, donde había logrado adaptarse y triunfar profesionalmente, algo muy diferente de su azarosa vida sentimental, con cuatro relaciones, la última la que mantenía con su compañero de banquillo y que defendía a capa y espada, incluso a pesar de las reticencias de sus dos hermanos.

«Davinia quiere a sus hijas más que a su propia vida y veía en Roberto a un padre para ambas», asegura su defensor, quien ha explicado que las lesiones de Sara son fruto de accidentes presenciados por su patrocinada, desde una en un dedo que, según sostiene el letrado, se produjo al pillarse con una puerta hasta la quemadura en una mano por tocar la vitrocerámica o la hinchazón de los labios por los mordiscos que la pequeña se daba al encontrarse muy nerviosa y que un médico, «por exceso de celo, consideró que eran malos tratos y llamó a la policía».

El defensor ha presentado a la acusada como una mujer «confiada y tradicional, y por eso no es extraño que no sospechara de Roberto. En ningún caso vio que Roberto golpeara a sus hijas, pues de ser así habría llamado a la policía y habría cortado la relación».

Además, para tratar de mostrar la inocencia de su clienta, el abogado ha subrayado que cuando en su momento le mostró el resultado de la autopsia, ésta «se derrumbó totalmente y dejó entonces de cartearse en la cárcel con el acusado. Se ha convertido a Davinia de víctima a culpable, cuando ella es únicamente una víctima porque ha perdido a su hija», ha sentenciado.

El juicio continuará el lunes. Este sendo día del proceso judicial ha contado con la presencia, entre otros, la madre de la joven vallisoletdana Leticia Lebrato, asesinada en 1992 por el ‘violador del ascensor’, Pedro Luis Gallego, y la presidenta nacional de Clara Campoamor, Blanca Estrella.

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