El ‘Terre’ reconoce el acuchillamiento pero alega alteración mental por las drogas

Sostiene que acuchilló al novio de su mujer porque creyó que ambos le iban a "robar" a su hijo

FuenteEuropa Press
El 'Terre' durante el juicio en el día de ayer. (Foto: Europa Press)

Una alteración mental producto de las drogas y, sobre todo, del estrés ante la inminente destrucción de su matrimonio son las principales razones alegadas por Miguel Ángel López Galván, más conocido por el ‘Terre’, para justificar el motivo por el cual la noche del 27 de diciembre de 2017 reaccionó violentamente contra el nuevo novio de su esposa, José Manuel Gutiérrez, al pensar que ambos le iban a “robar” a su hijo.

La primera sesión del juicio iniciado en la Audiencia de Valladolid, previa constitución del jurado, integrado por cuatro varones y cinco mujeres, se ha desarrollado, conforme a lo previsto, con las exposiciones iniciales de las partes a las que ha seguido el testimonio del encausado, quien se expone a una condena de entre 15 y 20 años de cárcel, tal y como reclaman el fiscal y la acusación particular por delito de homicidio y asesinato, respectivamente, o a los dos años y medio que pide su defensa.

En su declaración, ‘Terre’, exmiembro del grupo de Heavy ‘Kain’, se ha mostrado como un hombre profundamente enamorado de su mujer–están en proceso de divorcio–y ha contextualizado los hechos, ocurridos en la cocina de sus padres, en Medina del Campo, en ese clima de tensión por el que atravesaban él y su pareja, Pilar, padres de un niño autista y vecinos de Pozaldez, ante la descomposición de una relación de más de dos décadas.

Sobre el momento concreto del acuchillamiento, el acusado insiste en que la discusión duró unos dos o tres minutos en presencia de sus progenitores cuando Pilar y su nuevo novio sacaron el tema de la custodia de su hijo, sin dar opción alguna a una custodia compartida.

“Me dijo que ella se quedaba con el niño y yo con todo lo demás, el chalé, el perro…y las deudas pensé yo”, recuerda Miguel Ángel, quien añade que mientras trataba de hablar con su esposa el acompañante de ésta no paraba de decir que se iban a llevar al pequeño.

Apunta que la luz de la cocina se apagó una vez al inicio de la discusión–la acusación particular sostiene que fue de forma premeditaba para asegurar el acuchillamiento–y en un momento dado alega que cogió algo, sin saber que era un cuchillo y pensando incluso que era una cuchara, y se abalanzó contra José Manuel “con el único propósito de que se callara” y porque, insiste, pensó que le iban a “robar” a su niño.

Ambos cayeron al suelo y al recobrar la víctima la vertical ésta, acompañada de Pilar, huyeron del piso de los abuelos paternos y se refugiaron en un bar próximo, hasta el que les siguió el ‘Terre’ pero, como así alega éste, con el fin de interesarse por el estado del herido.

“Vi sangre en mi mano, les seguí a la calle y al preguntar al dueño del bar éste me dijo que el chico estaba con las tripas fuera”, ha indicado gráficamente el procesado, que entonces aguardó allí hasta la llegada de la policía y se identificó como autor de los hechos. “¡Dije que había sido yo pero que no sabía lo que había hecho!”, añade.

Miguel Ángel ha explicado, en declaraciones recogidas por Europa Press, que ese día acababa de cobrar la nómina y se había acercado por la tarde hasta la fábrica de Matapozuelos donde trabajaba Pilar con el fin de invitarla a cenar y limar asperezas. Al llegar, sin embargo, descubrió que la factoría estaba cerrada y que pese a ello el coche de su pareja se encontraba aparcado en las inmediaciones.

“Mosqueo” al no encontrar a su mujer

El “mosqueo” fue a mayores cuando un coche con las lunas tintadas se detuvo junto al de su esposa y a los pocos segundos salió “quemando rueda”, sin que, según ha asegurado, sospechase de que dentro de él viajaban Pilar y el encargado de la fábrica y nuevo amante de ésta, José Manuel Gutiérrez.

Ambos se personaron poco después en casa de los padres del procesado, en Medina del Campo, con el propósito de llevarse a su hijo. ‘Terre’ ha relatado que, avisado telefónicamente por su madre, acudió al domicilio para tratar de evitarlo y fue entonces cuando encontró a su todavía esposa acompañada de un hombre a quien la primera identificó como su nueva pareja.

“Hace un mes que tengo una relación con este chico y estoy enamorada de él”, asegura que la esposa le comunicó poco antes de que subieran juntos a casa de los padres del acusado. “Pensé decir al novio de mi mujer que se abstuviera de subir pero no lo hice, ¡ojalá lo hubiera hecho!”, ha lamentado ‘Terre’ al pensar lo que minutos después se produjo en la cocina de sus progenitores.

El autor confeso del crimen ha explicado también que un mes antes de lo sucedido, concretamente el 5 de diciembre, su esposa le había entregado sendas cartas en las que le confesaba que estaba al límite, que sentía una presión muy fuerte en el pecho y que ya no quería tener sexo con él, entre otros reproches que a él le ocasionaron un hondo pesar y que llevaron a la pareja a pasar el 14 de ese mismo mes por la consulta de un psicólogo.

“Dispuesto a cambiar de forma radical”

“Yo estaba dispuesto a cambiar de forma radical y le prometí que si ella me lo pedía dejaría de consumir, abandonaría el grupo de música y me dedicaría en exclusiva a ella, mi hijo y la casa porque lo más importante para mí era la familia, pero con el paso de los días me di cuenta de que las cosas iban cada vez a peor y que cada día yo hacía más para obtener menos de mi mujer”, se ha lamentado Miguel Ángel amargamente.

La vista oral entra mañana martes en su segunda jornada con la práctica de más prueba testifical. En su escrito de calificación provisional, Fiscalía de Valladolid imputa al procesado un delito homicidio–no considera que la muerte fuera premeditada–y solicita una condena de 15 años de cárcel y el pago de una indemnización de 90.000 euros a cada uno de los padres de la víctima.

La acusación particular, por su parte, eleva a 20 la petición de cárcel por delito de asesinato–mantiene que hubo premeditación y alevosía–, junto con el pago de idénticas indemnizaciones en favor de los padres del fallecido, además de otra cantidad no especificada para el padre ante la depresión que éste sufre.

Sin embargo, la defensa del encausado considera los hechos como un delito de homicidio con las atenuantes de trastorno mental transitorio, arrebato u obcecación, consumo de drogas y arrepentimiento espontáneo, de ahí su petición de dos años y medio de prisión para su patrocinado.

La calificación se apoya en un informe elaborado por dos catedráticos de la Universidad de Valladolid sobre el estado mental de el ‘Terre’ en el que se hace constar que el consumo de drogas, junto con un elevado estrés personal, provocaba que en el momento de los hechos el acusado tuviera perturbada su capacidad de decisión, sufriendo una alteración mental transitoria que le modificaba su capacidad de conocer y obrar voluntariamente.

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