El acusado de abofetear al alcalde de Valdestillas niega la agresión

La Fiscalía y la acusación particular han mantenido sus peticiones de un año y dos años y cuatro meses de cárcel por atentado

FuenteEuropa Press
El acusado durante el juicio (Foto: Europa Press)
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La Audiencia de Valladolid ha dejado este martes visto para sentencia el juicio contra el vecino de Valdestillas Pedro M.A, quien no sólo ha negado haber propinado un bofetón al alcalde de la localidad, Alberto Sanz Sánchez, de Cs, el día 6 de junio de 2016 durante el pleno de la moción de censura que propiciaría el acceso del segundo al sillón de la Alcaldía, sino que ha alegado que el denunciante le provocó al llamarle «¡hijo de puta y rojo de mierda!».

El acusado, concejal en la década de los 90, fue uno de los que en esa primera sesión de pleno, del total de tres que, con importantes incidentes, se celebró hasta culminar el relevo del entonces socialista, Jesús Román, y su sustitución por el entonces edil de Cs, acudió al Ayuntamiento para expresar su disconformidad con el cambio de color político al frente de la institución.

Pedro M.A, en declaraciones recogidas por Europa Press, reconoce los momentos de tensión vividos en aquella jornada pero ha negado rotundamente haber insultado al candidato a alcalde y mucho menos haberle propinado un bofetón. A preguntas tan sólo de su letrado, el procesado ha sostenido que fue el edil de Cs, quien formaba parte de la mesa presidencial, el que le insultó con calificativos del tipo «¡hijo de puta y rojo de mierda!».

Tras su declaración, las partes han presentado distintos testigos, tres de ellos para asegurar que el día de los hechos no vieron la agresión, otros dos asegurar que escucharon un tortazo y dos más, entre ellos el hoy alcalde de la localidad y presunto receptor del impacto, para certificar que la agresión llegó a producirse.

Así, el primer edil de Valdestillas por la formación naranja, personado como acusación particular, ha recordado la tensión vivida en aquella primera jornada, a la que siguieron otras dos, igual de movidas, los días 10 y 14 de junio, y ha relatado que en un momento dado personas del público se acercaron a la mesa presidencial en actitud agresiva, profiriendo insultos y algunos de ellos con intención de arrancar los micrófonos.

El declarante desenchufó la megafonía para evitar que estas personas la utilizaran para arengar al resto, cogió el teléfono móvil para solicitar la presencia de la Guardia Civil y fue en ese momento cuando, como así ha ratificado, Pedro M.A, al que no había visto en ningún pleno anterior, le propinó un sonoro bofetón en el rostro, sin que sufriera lesión alguna.

La llegada de la Guardia Civil, a partir de esa primera llamada, no se hizo esperar y al poco tiempo la sesión de pleno quedaba suspendida, después de que los agentes expulsaran a cuatro personas que fueron denunciadas en vía administrativa.

«¡Había peligro para todos!»

«¡Corría peligro mi integridad física y la del resto de concejales. Yo me llevé un golpe, pero allí había peligro para todos!», ha advertido el concejal de Cs para justificar por qué optó por llamar a la Guardia Civil, al tiempo que ha explicado que no denunció la agresión hasta un mes después en un «acto de responsabilidad» con el fin de esperar a que las aguas volvieran a su cauce y «no incrementar el clima de crispación».»¡No se puede permitir que nadie agreda a un concejal en el legítimo ejercicio de sus funciones!», ha aseverado.

De hecho, el munícipe ha lamentado que a partir de esa primera moción de pleno la Guardia Civil montó un dispositivo preventivo en el entorno de su domicilio durante tres días consecutivos para evitar posibles represalias.

El responsable de la Guardia Civil que acudió al pleno en respuesta a la llamada del hoy alcalde ha recordado que se decidió la suspensión del mismo al «no poder garantizar la seguridad» de los participantes, si bien no ha sabido explicar por qué no levantaron atestado por los hechos ocurridos y se limitaron a denunciar administrativamente a cuatro personas del público.

«¿Ante un desorden público su jefe inmediato no vio oportuno levantar atestado, a pesar de haber expulsado a cuatro personas?», ha preguntado incrédulo el presidente del tribunal.

El bofetón en Youtube

En sus informes finales, las acusaciones pública y particular han mantenido sus peticiones apoyadas, sobre todo en la existencia de un vídeo publicado en Youtube, reproducido en la sesión, en el que se ve la bofetada del acusado al denunciante.

De hecho, el que fuera alcalde socialista, Jesús Román, sustituido por Alberto Sanz Sánchez a raíz de la moción de censura, ha negado presenciar el día de los hechos agresión alguna pero ha reconocido haber tenido acceso al citado vídeo en el que «se ve al acusado tocar la cara» a quien le sustituyó al frente de la Alcaldía.

Por ello, la fiscal del caso ha mantenido su petición de un año de cárcel por delito de atentado, con la atenuante simple de dilaciones indebidas, pero ha elevado la cuantía de la multa a 1.440 euros–antes pedía 720–, mientras que la acusación particular ha solicitado idéntica multa pero una pena privativa de libertad de dos años y cuatro meses, al no apreciar circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal.

Frente a ambas acusaciones, la defensa ha persistido en su solicitud de un fallo absolutorio y, con carácter subsidiario, ha pedido una multa mínima de 150 euros por un delito leve de maltrato de obra (artículo 147.3 del C.P–, con la atenuante analógica de dilaciones indebidas.

En su informe, el defensor ha rechazado la existencia de atentado a tras advertir de que el entonces concejal de Cs, convertido días después en alcalde, se vio privado de la condición de autoridad desde el momento en el que provocó a los allí reunidos al apagar el sistema de megafonía y dirigió contra su patrocinado insultos del tipo «hijo de puta y rojo de mierda».

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