Cuando la muerte te roza y se lleva a un gran amigo

Charlamos con Aitor Martínez, ciclista atropellado el pasado 25 de febrero de 2016 en un accidente en el que falleció su amigo Jesús Negro. A poco más de que 10 días de que se cumpla el tercer aniversario de la fatalidad, este vallisoletano nos cuenta su dramática experiencia en un día que nunca saldrá de su memoria para el resto de su vida.

FuenteAlvar Salvador
Aitor Martínez.

Ver los anuncios de la DGT suele causar en muchas personas un sentimiento de pánico tremendo. Vivir uno de esos accidente en primera persona te marca la vida para siempre y deja en el protagonista una huella imborrable con la que tiene que convivir durante el resto de sus días.

Si no que se lo cuenten a Aitor Martínez, que el pasado 25 de febrero de 2016 volvió a la vida. Todo después de un accidente en la VA-30 provocado por un camionero que supuestamente avanzaba mandando un whatsapp y se llevó por delante a dos ciclistas. Uno de ellos, Jesús Negro, falleció en el acto. El otro, Aitor Martínez, sobrevivió y nos cuenta casi 3 años después la pesadilla que vivió tras el fatal suceso y cómo está tras el paso de todo este tiempo.

Pregunta. ¿Qué recuerdo tiene de aquel trágico 25 de febrero del año 2016?

Respuesta. Fue un día que cambió mi vida para siempre. Recuerdo perfectamente que me levanté para ir a entrenar con Jesús. Íbamos a completar un entrenamiento corto de unos 80 kilómetros porque él había quedado para comer con sus compañeros de trabajo. En principio iba a suave también porque el día anterior habíamos hecho uno largo y duro de 135-140 kilómetros.

Le fui a buscar a casa, comenzamos, y por el camino nos encontramos con otros dos ciclistas. La ruta que hicimos era muy frecuentada por ciclistas y la solíamos hacer a menudo. Fuimos de Puente Duero a Viana, de Viana a Boecillo hasta la rotonda de El Brizo y volvimos por el polígono, por la vía de servicio, hasta Laguna.

De Laguna fuimos por las piscinas de FASA y por el carril bici llegamos al cruce con la VA-30. Ese día cogimos esa vía con un arcén grande, de 2,30 metros, muy amplio. Lo hicimos porque teníamos prisa por terminar y así acortábamos el entrenamiento pero solo conseguimos hacer un kilómetro.

El recuerdo que tengo de ese día es muy triste. Es un día que nunca olvidaré. Mi vida cambió, perdí a uno de mis mejores amigos y vi el sufrimiento y el dolor que causa un accidente. Ya no por mí, tuve muchos dolores, pero vi en los ojos de mis familiares su sufrimiento por no saber cómo iba a terminar.

P. ¿Cómo se produjo el accidente?

R. Recuerdo perfectamente que estábamos terminando, cogimos esa carretera. Jesús iba el primero bajando por la VA-30, yo detrás y en fila india a una velocidad de 39-40 km/h. A los 500 metros de empezar, le di un relevo por dentro, me puse primero, y lo siguiente que recuerdo es que sentí como que me empujaban y luego mucho dolor en el estómago. Estaba boca arriba, no podía levantarme de los dolores que tenía. Vi a Jesús quieto, no se movía, y yo tampoco podía hacerlo para ayudarle.

Escuché muchos gritos y luego entré en shock aunque sin perder el conocimiento. Tuvimos la suerte de que llegaran las ambulancias y la Guardia Civil que hicieron un gran trabajo. Les estoy muy agradecido tanto al servicio médico de la ambulancia como al del Clínico y a los agentes de la Guardia Civil que se portaron muy bien conmigo.

P. ¿Se lo explicó la Guardia Civil después de los momentos iniciales?

R. La Guardia Civil me explicó que el camionero supuestamente no iba atento. Manifestó que iba escribiendo un whatsapp y que nos impactó desde atrás a 90 por hora, sin huella de frenado. Teníamos un guardarraíl doble justo en ese momento, que se convirtió en una ratonera que nos impidió salir de allí. Mi amigo Jesús se llevó la peor parte.

Según dicen los testigos el camionero paró más adelante. Hay testigos que aseguran que ven como el camión va dando bandazos a lo largo de toda la VA-30 y no se atreven a adelantarle debido a esa escritura del whatsapp, todo hasta que impactó con nosotros.

P. Fueron atendidos por un agente de la Policía Nacional y una enfermera que estaban cerca del accidente y en la ambulancia, si mal no tengo entendido, iba una conocida suya también.

R. Uno de los testigos era una Policía Nacional que había salido de su trabajo. Se dirigía a casa, vio el accidente y nos estuvo asistiendo junto a otra mujer del Río Hortega que también había terminado su jornada. Nos prestaron los primeros auxilios. Si no es por ellas yo no estaría aquí. Consiguieron colocarme en una posición en la que me entrara el oxígeno ya que me estaba ahogando con mi propia sangre.

En la ambulancia, como mi compañero Jesús trabajaba en el Clínico, una de las personas que venía nos conocía a los dos. Para ellos también fue un shock tremendo y decidieron llevarnos a uno al Río Hortega y al otro al Clínico para que los sanitarios no se alarmaran de que los dos íbamos muy graves. Como a Jesús le conocían mucho en el Clínico, le llevaron al Río Hortega.

P. El conductor no paró tras pasarles por encima y fue interceptado un par de kilómetros después…

R. El camionero paró más adelante porque, según su versión, al ir escribiendo el whatsapp no se enteró del impacto. Lo que no me creo es que no nos viera tirados en la carretera. Se bajó del camión y se dirigió a otra mujer que venía con sus hijos del colegio echándose las manos a la cabeza al ver lo que había hecho.

P. ¿Qué lesiones le produjo el accidente? Estuvo una semana en la UVI una semana y tras un mes ingresado salió del hospital en silla de ruedas.

R. Llegué muy grave al hospital. Tenía un traumatismo en la cabeza. Se me había abierto una brecha de quince puntos. Tuve un coágulo a la altura del oído medio, pérdida de memoria no por el accidente sino de tres o cuatro años atrás. Películas que había visto y no recordaba…

Me tuvieron que extirpar el bazo. Se me fracturaron cinco costillas, cuatro en el lado izquierdo y una en el derecho. Una de las del lado izquierdo me perforó el pulmón encharcándomelo de sangre y tampoco podía respirar…

Estuve siete días en la UVI y un mes en el hospital. Cuando salí lo hice en silla de ruedas y he estado 18 meses en rehabilitación en los cuales los principios fueron muy duros y no podía andar. Me enseñaron a hacerlo de nuevo. Fue muy duro con mucho trabajo en piscina para hacer vida normal ya que la cintura se me abrió cinco centímetros y he conseguido que se cierre a base de ejercicios y fortaleciendo ligamentos y músculos. Ahora la tengo abierta solo un centímetro.

Me cuesta cuando corro pero voy soportando los dolores. Lo más duro fue lo psicológico. Al estar consciente de todo vi cosas muy desagradables y cuando me duermo el subconsciente se activa. Los primeros meses, en el hospital, no podía dormir porque me despertaba gritando y llorando de las pesadillas que tenía. Estoy yendo al psiquiatra, he estado yendo al psicólogo, haciendo un trabajo excepcional. Me gustaría mencionar a Gloria, de Stop Accidentes, que ha hecho un trabajo muy grande conmigo y le debo mucho. También mostrar todo mi agradecimiento a la tercera planta sur del Hospital Clínico, su trabajo es digno de valorar. Estoy muy agradecido por todo el cuidado y el cariño que recibí.

P. Casi tres años después, ¿Cómo se encuentra físicamente? ¿Se ha podido recuperar de las lesiones?

R. Hago casi vida normal. La única dificultad que tengo es a la hora de correr porque se me contractura mucho la espalda. No puedo hacer deportes de impacto, con saltos, etc. Puedo pero luego tengo muchos dolores. Quitando esto, soy un afortunado por poder completar una vida casi al 100% como antes del accidente.

P. ¿Pudo volver a ejercer en su puesto de Policía? ¿Cómo le cambió la vida el accidente?

R. 18 meses después volví a trabajar. No a mi puesto anterior. Yo soy Policía Municipal en Valladolid y como no puedo recibir impactos, ni correr, la jefa de la Policía y el Ayuntamiento de Valladolid, que me han cuidado muchísimo, me han colocado en un puesto en el que no salgo a la calle y en el que no tengo riesgos que puedan repercutir en mi estado de salud.

Estoy muy agradecido tanto a la jefa de la policía, Julia González como al Ayuntamiento que siempre, mediante al concejal responsable de la Policía como es Luis Vélez, han estado muy al tanto de mi accidente y de mis necesidades a nivel profesional facilitándome mucho las cosas.

P. ¿Cree que ha vuelto a la vida tras ese trágico 25 de febrero?

R. Desde luego. Cambió mi vida. Ahora la veo de una manera distinta. Fue un accidente que recuerdo todos los días. Cuando me despierto no hay día que no piense que soy un afortunado por estar aquí, abrazar a mi gente querida y disfrutar de la vida. De hecho lo llevo en un colgante que dice que ‘la vida es bella’ y detrás de esa frase tengo la fecha de mi nacimiento y la del accidente. La vida me ha dado una segunda oportunidad.

P. Lo que más le dolió fue la pérdida de Jesús Negro, su acompañante, que él tuvo la mala suerte de perder la vida en el accidente. ¿Quién era Jesús Negro?

R. Jesús Negro era un amigo, un compañero, una persona con la que además de la bici compartía una gran amistad. Tenía muchas ilusiones en la vida. Era un enamorado del ciclismo. Se pasaba el día disfrutando de la bici.

Había formado un grupo con gente de distintos lugares que no nos conocíamos, de seis personas, que teníamos la bici como vínculo común pero que además éramos amigos. Hacíamos comidas, cenas, etc. Jesús nos juntó para formar una gran familia.

Dos meses antes del accidente diseñó una ropa y un nombre para nuestro grupo. Tras crearla, la ropa nos llegó el 1 de marzo con lo que no llegó a verla en persona. El nombre del grupo era: ‘Sofokom’. Nos unió mucho a todos. Todos los días nos acordamos de Jesús y le llevamos en el corazón. Esté donde esté sé que nos está animando y dando fuerza.

P. Con varias acciones, campañas y concentraciones recuerdan a Jesús en innumerables ocasiones.

R. Nos acordamos de él con campañas, acciones, su memorial… Siempre le llevamos en el corazón y siempre está con nosotros. Cada vez que montamos en bici él también viene. Yo estoy realizando campañas con Stop Accidentes y DGT en televisión y siempre está en mi mente.

Todo lo que hago por intentar reducir esta lacra de accidentes lo llevo a cabo por todos los ciclistas fallecidos pero, sobre todo, por él.

P. ¿Cómo se puede parar y acabar con estos accidentes? ¿Cómo pueden los ciclistas circular por la carretera de manera normal y de forma tranquila?

R. Es muy difícil porque los ciclistas somos los más desprotegidos. Se pueden hacer muchas campañas, difundirlo en los medios de comunicación, etc. Campañas no solo para conductores sino también para ciclistas y algo que veo que es fundamental como poner la educación vial como una asignatura, igual que las matemáticas o la geografía.

La educación vial es imprescindible para los niños desde pequeños y es un gran problema que tenemos en España. La ponen como una actividad de refuerzo y debería ser una asignatura para que los niños estén educados desde temprano.

Decir también a los conductores que cuando vean un grupo de ciclistas piensen que encima de la bici va una vida y que en casa siempre hay alguien que nos está esperando. Podemos ser alguien desconocido pero algún día puede ser un familiar suyo o un amigo.

P. ¿Ha vuelto a salir a andar en bici por la carretera desde el accidente? Le leí en otra entrevista que le daba pánico y que barajaba la idea de la bicicleta de montaña.

R. He vuelto a salir en bici porque es una actividad que me ayuda para fortalecer los músculos pero hago bici de montaña, no lo hago en la carretera. Además de darme cuenta del peligro que corremos en la carretera, es por respeto a mis familiares, por su sufrimiento pasado tras un capricho mío. Tampoco quiero que pasen por lo que ha pasado la familia de Jesús. Es algo muy injusto que estén expuestos a ello después de lo visto y vivido.

P. ¿Endurecer las leyes es la solución?

R. Es importante y puede ser una pequeña solución pero no la única. Es fundamental, como te he dicho, que la educación vial sea una asignatura desde pequeños. Ahora mismo, matar a un ciclista o a una persona que va por la carretera sale gratis. Hay que educar desde la base con una asignatura.

Necesitamos más campañas a través de los medios. Muchas veces hay desconocimiento sobre el tema. Deben de saber que un grupo de ciclistas puede ir por la carretera en paralelo, que cuando entran en una rotonda todos son un bloque… También campañas para sensibilizar. Me siento muy identificado con una de las últimas campañas. Lo más duro no es la muerte, es el dolor de los familiares.

P. ¿En qué punto se encuentra la vía judicial? ¿Cómo cree que acabará?

R. El 19 y 20 de marzo está previsto que se celebre el juicio. Creo que aunque se ha endurecido la Ley, falta que lo haga mucho más y creo que no va a ir a la cárcel.

P. El uso de los móviles al volante es un lastre…

R. Ahora mismo el uso del teléfono móvil es la causa que más accidentes provoca.

P. ¿Cómo ve el futuro y qué proyectos tiene?

R. Sigo trabajando en la Policía Municipal y colaboro con la DGT dando charlas, sensibilizando a conductores. En cuanto a proyectos tengo también el de ir con la Policía Municipal a los colegios para educar desde la base, sensibilizar y que tengan un respeto en la carretera. Quiero aportar mi granito de arena para que haya menos accidentes.

También trabajo en campañas con STOP Accidentes y lo hago porque me siento bien. Soy un afortunado que puedo contar mi experiencia y busco que haciéndolo se reduzca el número de accidentes.

El solidario y reivindicativo legado de Jesús Negro de Paz

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