Mantienen la “hipótesis” de que ‘Tomasín’ dio muerte al ‘Sebita’

Los hechos se remontan a abril de 2017.

FuenteEuropa Press
Imagen del juicio. Fotografía: Europa Press.

El jefe del Grupo de Homicidios de Valladolid solo maneja la “hipótesis” de que Tomás S.S, ‘Tomasín’, “es el autor de la muerte” de Sebastián V.R, más conocido como ‘Sebita’ ocurrido en abril de 2017, tras recriminar este último al primero por el hurto de su móvil y reaccionar el encausado primero a navajazos y luego armado con un ladrillo, para luego arrojar el cadáver al río Pistura, en el paraje conocido como Soto de la Medinilla.

El testimonio del agente, en la segunda jornada del juicio con jurado en la Audiencia de Valladolid, precedido de la declaración exculpatoria del presunto autor del crimen, ha sido contundente en cuanto a que todas las diligencias practicadas desde el inicio apuntan a Tomás como responsable de la brutal muerte del ‘Sebita’, “fruto de las interpretaciones realizadas con el máximo rigor” a tenor de los indicios y de las declaraciones ofrecidas tanto por Pedro D.J, el testigo principal, como por la madre del fallecido.

En el caso del principal testigo, cuya fiabilidad trata de desacreditar la defensa debido a su retraso mental leve, el instructor de la investigación, en declaraciones recogidas por Europa Press, asevera que “no tiene una gran inteligencia pero expresa lo que dice de forma tajante”, en referencia a que mantiene que el día de autos se encontraba por la zona y se encontró a ‘Tomasín’ y ‘Sebita’ en un camino del Soto de la Medinilla, el primero de pie y con la mano izquierda ensangrentada y el segundo tirado en el suelo boca abajo e implorando ayuda”.

El jefe de Homicidios añade que el testigo, que conocía a los dos y sentía temor de Tomás porque éste era “muy agresivo”, se dio la vuelta y salió por piernas ante las amenazas del encausado, si bien al girarse por primera vez tuvo aún tiempo de ver cómo el acusado daba de patadas a la víctima en un costado y cuando se dio vuelta por segunda vez ya no los vio en el camino”, con lo que la hipótesis policial es que ‘Sebita’ trató de huir hacia el río, a través de un abrupto y empinado acceso, y que su agresor le persiguió sin parar de apuñalarle con un estilete para luego rematarle con una ladrillo y, finalmente, arrojar su cadáver al río.

“Dice que tiempo después se encontró con Tomás y asegura que éste se había cambiado de ropa. También refiere que, preocupado, volvió luego al paraje y se encontró un cuerpo medio sumergido y enganchado a un árbol”, relata el policía, quien añade que Pedro deambuló varias horas sin saber qué hacer hasta que finalmente se acercó a un coche patrulla de la Policía Municipal e indicó inicialmente que había hallado un cadáver cuando estaba pescando.

Sin embargo, esta última versión hizo ya sospechar al jefe de Homicidios debido a que la zona, con agua semiestancada, no era propicia para la pesca. Interrogado nuevamente el testigo, éste modificó su versión. “¡Voy a contar la verdad!”, recuerda el agente que Pedro terminó diciendo para desvelar el episodio que había vivido horas antes en el Soto y que había preferido silenciar por el miedo que sentía de Tomás.

La policía da toda la credibilidad a este testigo, pese a la discapacidad intelectual que padece y los horarios que facilita y que no coinciden con el lógico curso de los acontecimientos. No obstante, el jefe de Homicidios ya advierte de que Pedro, “persona desocupada y que vive de la beneficencia, se rige por unos horarios que no son iguales de los de los demás, es la única explicación”, asevera.

Entre las pruebas de que el acusado estuvo ese día en el escenario del crimen, el funcionario incluye las declaraciones de la madre del fallecido, quien le dijo aquella tarde que tenía intención de volver a casa de Tomás porque creía que le había sustraído el móvil. “Dijo a su madre que si ‘Tomasín’ no se lo devolvía le partiría la cabeza”, recuerda el policía.

“Me soprendió muchísimo”

Pero uno de los indicios que también maneja Homicidios es la declaración que “de forma espontánea” realizó el acusado antes de ser conducido a calabozos, tras su detención como presunto autor del crimen, en la que se dirigió al jefe del Grupo en los siguientes términos: “¡A ver si habéis encontrado un estilete que regalé a Sebita, porque ahí sí que van a aparecer mis huellas!”

“Me sorprendió muchísimo, y por eso hice que constara pese a no ser una declaración como tal”, subraya el agente, quien también considera más que sospechoso el hecho de que una camiseta azul de tirantes que vestía Tomás durante la pelea con la víctima, como así describe el testigo de los hechos, fue hallada en un armario de su casa limpia, “con olor a suavizante”, y unas deportivas recién lavadas, aún chorreando agua, sobre la lavadora.

Lo que la policía no acaba de comprender es el motivo por el cuál la víctima fuera hallada en el río sin pantalón. Sí llevaba una cartera con la documentación, por lo que la hipótesis del mero robo parece descartada. “Conocía a la víctima desde hacía años por motivos profesionales y no entiendo que alguien pudiera robarle”, concluye el agente.

La ausencia de ADN, restos de sangre o huellas dactilares del acusado en las armas del crimen, tanto en el ladrillo como en el estilete, es el principal escollo con el que se encuentra el Ministerio Fiscal.

“¡Nunca he estado en ese lugar!”

El primero en abrir la segunda sesión ha sido el propio procesado, quien absolutamente tranquilo ha defendido su inocencia y ha recordado que el día de los hechos coincidió con ‘Sebita’ paseando a los perros y entonces le regaló una navajita que había prometido a la víctima, a quien conocía por coincidir con las mascotas. “Amigos no éramos, cuando coincidíamos con los perros me arrimaba a él”, ha precisado.

Sobre el día de autos, el presunto autor del crimen relata que tras ese primer encuentro por la mañana, ambos se marcharon a sus casas respectivas y, ya por la tarde, sobre las 15.00 horas, los dos acudieron a unos viveros para aprovisionarse de tierra y tomaron nuevamente la dirección de sus respectivas viviendas.

Se produjo entonces un tercer encuentro, a los pocos minutos, cuando el fallecido acudió a su casa para decirle que había perdido el móvil y fue entonces cuando los dos se acercaron al Soto de la Medinilla, al mismo escenario donde habían estado recogido tierra, para rastrear la zona en busca del terminal. “Como no lo encontramos, yo me fui para casa y él se fue a buscar a un amigo, un tal ‘Murfi'”, sostiene Tomás, quien añade que no volvió a ver a la víctima ni estuvo con ella en el paraje donde Pedro D.J. dice que les vio.

“¡Nunca he estado en ese lugar!”, ha declarado el encausado, cuya respuesta ha llevado al fiscal a repreguntarle al detectar un cierto temblor en su voz. “No es que estoy un poco resfriado”, ha justificado ‘Tomasín’.

Sin el testimonio en persona del principal testigo

El juicio continúa, aunque el jurado no contará con el testimonio en persona del principal testigo, Pedro D.J, ya que su interrogatorio, como prueba anticipada, ya fue practicado y será únicamente visionado en sala, sin la posibilidad, por tanto, de que las partes puedan formularle pregunta alguna, algo que la defensa impugna al considerar que vulnera el principio de defensa.

Con carácter provisional, el acusado se enfrenta a una posible condena de entre 14 años de prisión por delito de homicidio, tal y como solicita el fiscal, o los 20 años por asesinato que interesa la acusación particular, junto con el pago de indemnizaciones en favor de los padres del fallecido por importe de 90.000 y 120.000 euros, respectivamente.

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