La desigualdad se transforma en oportunidad gracias a Fundación Adsis

Charlamos con Aurora Corona Velasco, directora de Fundación Adsis en Valladolid para hablar sobre la importante tarea que esta entidad cumple con los más desfavorecidos.

Aurora Corona Velasco, directora de Fundación Adsis en Valladolid.

“Con los jóvenes por el futuro”. Este es el lema que se puede apreciar en la página web, bañada de verde esperanza, de una entidad que lleva a cabo una tarea encomiable y que se encarga de transformar las desigualdades en oportunidades, como pudimos apreciar la semana pasada en la bella amistad que ha nacido entre Laurine y Lidia gracias al Programa Enlace.

Este es uno de los proyectos que lleva a cabo Fundación Adsis en Valladolid y de todos hablamos con Aurora Corona Velasco en la siguiente entrevista:

P. Fundación Adsis ha cumplido 26 años en Valladolid. ¿Cómo surge la iniciativa?

R. Son 26 años de acción social en Valladolid. A nivel estatal estamos en 12 provincias. Con el paso de los años vimos que todos teníamos la misma misión y que compartimos objetivos, ilusiones y fines por lo que las Asociaciones se funden y se crea Fundación Adsis en 1996. Hace dos años celebramos 50 años de acción social y 20 de Fundación Adsis.

P. ¿Cómo ha sido su evolución a lo largo de estos años?

R. Comenzamos en Valladolid y entramos en contacto con la Junta. Hay una demanda de dar una respuesta a ciertos problemas para proteger a menores y decidimos abrir un hogar tutelado que era pionero. Después abrimos otros pisos tutelados.

Ponemos en marcha programas como Enlace, Educación en valores en colegios e institutos, trabajamos el comercio justo y la sensibilización y también la inserción laboral apoyando proyectos de cooperación en Perú, Ecuador y Bolivia.

P. En su web indican que trabajan para que los jóvenes en riesgo de exclusión social encuentren oportunidades para desarrollarse personal y profesionalmente. Explíqueme esto.

“Trabajamos toda la globalidad de la persona, a todos los niveles”.

R. Son los objetivos de nuestros proyectos. Bien desde la inserción laboral, la educación en valores, desde el Programa Enlace y de acompañamiento, hogares tutelados, servicios de transición. Todos son estructuras o servicios que pretenden el desarrollo del joven, menor o adolescente para su conocimiento personal. El fin pasa por desarrollar habilidades sociales, para saberse desenvolver en la vida, etc.

Trabajamos toda la globalidad de la persona, a todos los niveles. La salud, el aprender a ser autónomos, el gestionar el piso en el que viven, hacer tareas, gestionar su economía. Tenemos un curso de cómo gestionar el dinero, por ejemplo.

P. Añaden además que les proporcionan acompañamiento, recursos y herramientas para superar fracaso escolar y desempleo.

R. Apoyamos todas las lagunas que se detectan en cada persona porque se personaliza mucho. Cada joven que se incorpora tiene un tutor, un educador y también un voluntario. Las funciones son distintas. El voluntario acompaña en la vida y el tutor, educador o profesional aborda, desde otra dimensión, la vida del joven.

Los voluntarios hacen un papel complementario al profesional porque, a veces, el profesional marca normas y límites mientras que el voluntario creo un espacio mucho más libre de todas esas cosas. No hace una intervención educativa. Solo está a su lado.

P. ¿Cuál de estos dos problemas es más grave entre los jóvenes, el desempleo o el fracaso escolar?

“Pedimos a jóvenes con carencias a nivel afectivo, personal y humanos retos muy grandes”. 

R. Los dos son claves. No necesariamente deben ir concatenados uno y otro porque a veces el fracaso escolar es fruto de que el sistema educativo está montado para una mente capaz de centrarse a nivel intelectual. Cuando el joven ha tenido problemas familiares, situaciones de estrés en primera persona o temas complicados, esa atención queda dispersa con lo que la capacidad de concentración se reduce. El fracaso escolar no viene porque una persona sea menos inteligente sino porque el sistema educativo no está adaptado a las capacidades y estructura mental de personas que tienen que desarrollar, por necesidad vital, otro tipo de habilidades para sobrevivir.

En cuanto al desempleo, cuando accedes a trabajos más manuales, a veces tienen más destrezas que otros a nivel intelectual. En lo que al mercado laboral se refiere, la cuestión es que estás exigiendo una dinámica, en ritmo de trabajo y horarios, que a los jóvenes de 18 años les es complicado mantener y tienen que responder sí o sí para tener un sueldo y hacerse independientes.

Pedimos a jóvenes con carencias a nivel afectivo, personal y humanos retos tan grandes que jóvenes que no viven esas carencias no abordan hasta  los 28-30 años. Estos chicos lo abordan prematuramente, con menos habilidades, por lo que la probabilidad de fracaso, dentro del mundo de la inserción laboral es mayor.

P. ¿Qué requisitos debe cumplir un joven para que pueda acudir a la Fundación?

R. Dependiendo del programa, las edades son unas u otras. A nivel global, en Valladolid trabajamos a partir de los nueve años y hasta los 21. En Salamanca hay niños desde los 6 años en apoyo escolar.

P. ¿Atienden a personas españolas y extranjeras? Cuál es un poco el porcentaje entre ambos.

R. En Salamanca hay un programa dirigido a la población inmigrante. Se apunta que se han atendido a 55 personas. En el Programa Enlace, en 2017, hemos atendido a 10 personas inmigrantes en Valladolid. Depende mucho del año en cuestión.

P. Llevan a cabo un total de seis programas. Explíqueme un poco cada uno: 1. Menores y jóvenes. 2. Personas con adicciones. 3. Personas privadas y ex privadas de libertad. 4. Población inmigrante. 5. Cooperación al desarrollo. 6. Comercio justo-equimercado.

R. Estos programas se desarrollan en diferentes ciudades españolas. En Ecuador, Perú y Bolivia llevamos a cabo programas de Cooperación al Desarrollo. En Ecuador hemos desarrollado una Cooperativa de mujeres que trabajan el cacao, organizada por ellas mismas. En Perú con el tema de los derechos a la educación de niños y niñas que viven la explotación en el trabajo infantil. En Bolivia el empoderamiento de la mujer con el fin de proteger  sus derechos e introducir esto legalmente y un segundo proyecto financiado por la Junta de Castilla y León que ha sido el impulsar la salud sexual y reproductiva de mujeres indígenas de la comunidad campesina.

En cuanto a Comercio Justo, vendemos productos de Cooperativas y hay tienda online que es: www.equimercado.org.

P. Además llevan a cabo el Programa Enlace desde 1999-2000. ¿Cómo surge esta iniciativa?

R. Surge de la necesidad que detectamos desde el año 1991, cuando veníamos trabajando con menores de protección, de ver que llegada la mayoría de edad estos jóvenes se quedaban en la calle. El Programa Enlace y los servicios de transición para la vida adulta nacen a la vez para dar respuesta a las necesidades detectadas. Por una parte de que cumplidos los 18 años, un joven no se puede quedar en la calle. El Programa Enlace surge aparece además porque aunque demos respuesta con pisos hasta los 21 años, la vida del joven necesita referencias adultas permanentemente.

Estos dos programas fueron pioneros en Castilla y León. Los servicios de transición a la vida adulta nacen en el 2000 cuando no existía nada. El Programa Enlace, igual. Fue pionero. La mentoría no estaba incorporada. Ha costado años hacer ver al sistema de protección a y los centros de protección el beneficio que tienen.

P. Ahora atienden a jóvenes de entre 9 y 21 años habiendo ampliado recientemente la franja de edad.

“El Programa Enlace es el oxígeno para los Centros de Menores, para los menores”. 

R. Lo hemos ampliado porque hay menores que no tienen visitas, llamadas, ni nada. Es importante socializar, abrirles al mundo, a otras relaciones iguales, que el voluntario lleve al niño al parque, que juegue con otros niños que no estén en el centro. Que se socialice con personas que no están dentro del sistema de protección. El Programa Enlace es el oxígeno para los Centros de Menores, para los menores.

P. Al final entre el joven tutelado y ese voluntario de amistad se crea un vínculo muy estrecho. ¿Cómo lo valoran?

R. Este vínculo es vital, cuando, sobre todo, llegan momentos de dificultad. No todos tienen que continuar y eso no es un fracaso. No hay fracaso, siempre hay aporte.

P. ¿Cuántas personas participan en dicho programa en la actualidad? (95 datos de la web).

R. A nivel provincial en torno a 39-40.

P. ¿Ha sido positivo a lo largo de estos años el Programa Enlace?

“El Programa Enlace es difícil de coordinar”.

R. Muy positivo. Es complejo. Fácil de explicar si se simplifica pero difícil de coordinar porque hay que hacerlo con técnicos de menores, con centros de menores, con los educadores, con los tutores. Es una red en la que no puede haber fallo. El voluntario no puede entrar en contradicción con los criterios de los centros. No es fácil la coordinación.

Al final es satisfactorio y a lo largo de los años la experiencia nos va diciendo que va teniendo su gran impacto y que cada vez son más los jóvenes que lo demandan por iniciativa propia. A veces estamos con más demanda de jóvenes que de voluntarios. No basta con tener voluntarios, hace falta que encaje el perfil y eso, el detectarlo, tiene también su complejidad.

P. Esta financiado por la Junta de Castilla y León, algo muy importante también…

R. Clave, fundamental y necesario.

P. ¿Cómo ven el futuro de Fundación Adsis y de este Programa Enlace?

R. Esto va creciendo a un porcentaje muy elevado y más grande de lo que pensábamos en un primer momento. Los inicios fueron complejos pero hoy ya está estructurado, encarrilado, se entiende. Va a fuego lento.

P. Un deseo.

R. Que este programa se extienda al mayor número de menores y jóvenes que están dentro del sistema de protección.

 

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