El encanto de una calle con mucha historia en Valladolid

La capital del Pisuerga esconde mucha historia a sus espaldas y la calle Juan Mambrilla, ubicada en el centro de la ciudad, nos invita a volver al pasado de una forma mágica.

Caminar por la calle Juan Mambrilla de Valladolid es volver al pasado, es flotar por la historia de la capital del Pisuerga y recordar que esta tuvo murallas, que el Esgueva pasaba por el centro y que los numerosos palacios la hacían digna de ostentar la capitalidad de España, siendo epicentro del país.

Situada en pleno centro de Valladolid, detrás de la Iglesia de Santa María de la Antigua y a apenas tres minutos de la catedral de Valladolid, se podría apuntar con permiso también de la calle Santo Domingo de Guzmán, que es la calle más antigua de la ciudad si atendemos a los documentos conservados, como apunta el arquitecto e historiador Juan Agapito  y Revilla, imprescindible en el estudio de nuestra ciudad.

Su origen, según esta fuente se remonta al 21 de mayo de 1095, fecha en que encontramos una carta entregada por el conde Ansúrez y su mujer, la condesa Eylo, a la primera colegiata vallisoletana, la iglesia de Santa María la Mayor.

Esta vía, en su origen, fue bautizada con el nombre de calle de Francos y adquiere el apelativo actual en homenaje a Don Juan Francisco de Mambrilla, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid, y fue tomado después de su muerte, allá por el año 1950, tras un acuerdo municipal del 24 de mayo, aunque el burgalés, de Lahorra, falleció allá por 1905.

En los siglos posteriores fue considerada una de las calles más importantes de la capital en un lugar en el que se llegaron a levantar hasta siete casas palaciegas y en la que estaba la sede del Tribunal de la Inquisición.

Si hacemos un repaso por una calle que ha cambiado mucho en la actualidad, al principio de la misma podemos deleitarnos con la fachada del palacio de los Mendoza, en el número 3, que conserva el escudo de la familia y un reconstruido patio que comunica con la calle Paraíso a través del Pasaje de los Alarcón.

Sin lugar a dudas, debemos pararnos ante uno de los edificios con más historia de la calle y también de Valladolid, como es, en el número 24, la casa señorial de la familia Zúñiga, en el siglo XV, primera sede del tribunal de la Inquisición en Valladolid, lugar en el que Álvaro de Luna pasó la noche anterior a su ejecución el 19 de junio de 1489, según testimonios recopilados por León Corral, rescatados por Juan Agapito Revilla.

El recorrido termina en el convento de las Salesas, palacio un día de los Mudarra, que conserva el escudo de la familia en la fachada.

Una ciudad que todo turista que pasa por Valladolid no duda en visitar y que sirve para conocer muy bien toda la historia de nuestra ciudad, que es mucha y muy buena.

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