Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos? XIII

En nuestra cita semanal por la provincia de Valladolid llegamos hasta otro de los municipios más importantes y con más valor patrimonial, histórico y gastronómico con el vino y el enoturismo como ejes claves para comprender la magia de Peñafiel. De la mano de Laura Fernández, concejala de Turismo, conocemos el encanto de una localidad con muchas actividades para disfrutar

FuenteAlvar Salvador
Peñafiel hace unos años. Fotografía: Ayuntamiento de Valladolid
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La semana pasada, en la XII entrega del ‘Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos?’, hicimos parada en Tudela de Duero. De la mano de su alcalde, Luis Javier Gómez Potente, conocimos el valor y la importancia de un municipio que cuida su gastronomía como nadie, con el espárrago y el tomate como productos para deleitarnos con su sabor.

Hoy nos vamos hasta Peñafiel, una preciosa localidad situada a 53 kilómetros de la capital, en la N-122 o la A-11. El municipio es atravesado por el río Duratón que vierte sus aguas directamente en el Duero, río que abraza al pueblo a su paso por la provincia. Cuenta con una de las denominaciones de origen vitivinícolas más importantes del mundo como es Ribera del Duero y lleva a gala albergar en su castillo el Museo Provincial del Vino.

Peñafiel es, en si mismo, un museo al aire libre. El trazado de sus calles, los vestigios de su antigua judería, sus iglesias, sus plazas… entre todas destaca ‘La Plaza del Coso’, un recinto de la época medieval y que sigue albergando festejos taurinos en las Fiestas de Nuestra Señora y San Roque”, nos confiesa Laura Fernández, concejala de Turismo del Ayuntamiento de Peñafiel, con la que nos damos una vuelta por la localidad.

Imagen aérea de Peñafiel. Fotografía: Ayuntamiento de Peñafiel

Un castillo para presumir

Podemos decir que Peñafiel tiene más de mil años. Así lo atestiguan los restos vacceos hallados en la zona arqueológica de Pintia, en Padilla de Duero, de los siglos IV-I a.C. Un yacimiento con una enorme riqueza patrimonial donde se unen los tres pilares étnico-culturales de Peñafiel, como son los vacceos, romanos y visigodos”, nos cuenta la concejala sobre el origen del lugar.

Peñafiel es además la cuna del Conde Lucanor, que pasa por ser la obra literaria más conocida del Infante Don Juan Manuel. En la iglesia de San Pablo se encuentra además la Capilla de los Manueles, donde dicen que descansan los restos del Infante o, por lo menos, los de sus sucesores. En sus más de mil años, Peñafiel tiene una dilatada historia, como se puede apreciar, llena de anécdotas y leyendas que llegan a asegurar que hasta el castillo tiene sus propios fantasmas.

En la actualidad, la localidad pucelana sobrepasa, en muy poco, los 5.000 habitantes, siendo otro de los pueblos que se están viendo afectados por la despoblación rural que está lastrando a lugares con tanta importancia histórica como este.

Sin duda, el lugar más emblemático de Peñafiel es su castillo. Imponente y serio se alza sobre una loma como un buque varado en el tiempo. Actualmente alberga el Museo Provincial del Vino, el más visitado de la provincia de Valladolid. Desde su cerro, esta imponente fortaleza contempla la hermosísima plaza del Coso, de origen medieval que conserva todo el encanto de las construcciones típicas castellanas”, nos cuenta Laura Fernández.

Además de su castillo y plaza, caminando por Peñafiel nos podemos encontrar con iglesias preciosas o con otros edificios como el Convento de San Pablo, la Torre del Reloj, las luceras en la zona de las bodegas, los molinos del Duratón y una amplia oferta de museos entre los que destacan el Museo de Arte Sacro, el Aula de Arqueología y la Casa de la Ribera o Cosovisión.

Plaza del Coso. Fotografía: Ayuntamiento de Peñafiel

Chúndara y Bajada del Ángel

El Chúndara y las capeas, en la mítica Plaza del Coso, en la celebración de las Fiestas de Nuestra Señora y San Roque, son dos momentos únicos de los que siempre disfrutamos en Peñafiel. ‘La Bajada del Ángel’, Fiesta de Interés Turístico Nacional, y la Semana Santa con su sentimiento y las cofradías recorriendo las calles de la localidad también merece la pena que sean disfrutados por todos los visitantes y vecinos”, nos cuenta la concejala de Turismo.

Además de estas, y como no podía ser de otra manera, las diferentes actividades que se celebran alrededor del vino tienen una relevancia supina, sobre todo las que se celebran en otoño, y son citas marcadas en rojo en el calendario de los peñafielenses y de todos los turistas que visitan el lugar.

En los últimos años ha cobrado especial importante también el Desfile del Milenario, en el que todo el pueblo participa recreando las distintas etapas históricas de  Peñafiel, desde los vacceos a la llegada del ferrocarril. Otra cita importante es la concentración de charangas en primavera y en un espectáculo que puede reunir a más de 20.000 personas en un fin de semana.

Pero hablar del municipio pucelano es, sin duda, hablar de sus Fiestas de Nuestra Señora y San Roque, que se celebran los días 15 y 16 de agosto pero que tienen su prólogo en el día de Santa Clara, el 11 del mismo mes, y que se prolonga hasta el 18. Durante estas jornadas se baila el Chúndara, un pasacalles que, a ritmo del pasodoble ‘La Entrada’, va desde la Plaza de España hasta la del Coso y en la que el agua está muy presente. Una vez terminado el recorrido en la Plaza del Coso, dando una vuelta al ruedo, comienzan unos festejos taurinos de nivel. En estos días, el municipio multiplica su población por cinco y congrega, cada día, a 20.000 personas.

Oro transformado en vino

“Después de dar un paseo por Peñafiel lo mejor es disfrutar con el plato por excelencia en el municipio que es el lechazo y descansar después degustando los mejores vinos de la Ribera del Duero, en la tierra en la que nacen y también en la que envejecen”, nos cuenta Laura Fernández, hablándonos de la gastronomía del lugar y de su oro, uno de los mejores vinos de la provincia.

Los vinos tintos son los que dan fama a Peñafiel. Son cuatro los tintos que podemos encontrar en cualquiera de sus bodegas, en función del tiempo de permanencia en barrica y valorando también el tipo de la misma: tinto joven, tinto crianza, tinto reserva y tinto gran reserva.

El vino procedente de la cuna de la Ribera del Duero es, en la actualidad, uno de los caldos de mayor proyección internacional. “Peñafiel, además de albergar la más mítica de las bodegas de la Ribera del Duero, Protos, es la cuna de la DO y el lugar en el que se concentra el mayor número de bodegas tanto en el municipio como en la comarca”, asegura Fernández.

Peñafiel, otro municipio para disfrutar y para brindar con el mejor vino para seguir deleitándonos con la magia de la magia de la provincia de Valladolid.

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