El jazz refresca y engatusa en las veladas de agosto en Boecillo

Las Veladas de Jazz de Boecillo alcanzan este mes su 12 edición y comienzan con un gran concierto de Chicago Blues Machine

FuenteIsaac Barrientos

La cultura de décadas pretéritas llega hasta nosotros de muchas maneras. Se mantiene viva por el boca a boca con el sustento de la tradición popular, queda reflejada en libros, en discos y hsata en películas. Eso despierta en el subconsciente una imagen prestablecida de cómo eran, por ejemplo, los sonidos del albor del jazz. El ambiente en los locales de música en directo con densas nubes del humo del tabaco cubriendo los sonidos nos acerca a las películas clásicas de mediados del siglo pasado.

Esa estética en el final del celuloide en blanco y negro, ese jazz intenso y embaucador, seductor, se transporta en las noches de los sábados de agosto hasta Boecillo. No hay humo y el ambiente es cálido, al aire libre en la fantástica plaza Condes de Gamazo, lejos de los nubarrones que convierten al local automáticamente en un sótano. En las Veladas de Jazz de Boecillo el público abarrota el espacio abierto para conectar con los músicos y dejar que la seducción de los instrumentos fluya.

El jazz, como casi todo entre el final del siglo XIX y el longevo siglo XX, nació del blues. De ahí parte también el nombre del grupo que ha abierto esta edición de las veladas, Chicago Blues Machine. Esa máquina de replicar el blues de Chicago domina el jazz a la perfección, con músicos unidos por el amor a un género y una época que ha estrechado las distancias geográficas de su procedencia, incluidas algunas localidades vallisoletanas.

Se presentaron en Boecillo con la intención de repasar clásicos del jazz de mediados del siglo pasado, de traer hasta 2019 a la escuela de Chicago y mostrar que han llegado al jazz tras dominar el blues, el padre musical de la música moderna, que extiende sus tentáculos de influencia del rock al hip hop.

La apuesta del Ayuntamiento de Boecillo por la cultura hace que esta sea la 12 edición de unas veladas que cubrirán de música las noches de los sábados de agosto, después de que julio estuviera dominado por el folk, también de manera gratuita y al aire libre.

Un lujo para los vecinos de Boecillo y los visitantes que tienen la oportunidad de refrescarse culturalmente en las calurosas noches veraniegas con una programación impecable.

 

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