Cuando un municipio vallisoletano se convirtió en un enorme plató de cine

Torrelobatón albergó parte rodaje de la película de El Cid en el año 1961. Ampudia, en Palencia fue el otro lugar elegido por Anthony Mann para la representación del largometraje

FuenteRedacción

Castilla y León se ha convertido a lo largo de la historia en tierra de rodaje de algunas de las películas más importantes. Las nueve provincias de nuestra Comunidad han sido tierra de acogida para ellas.

Soria destaca con Doctor Zhivago, en el año 1965, Ávila con Orgullo y Pasión, en 1957, Burgos con El Bueno, el Feo y el Malo, en la Sierra de la Demanda y el valle del Arlanza, en el año 1966, Robin y Marian en Zamora (1976) o El Reino de los Cielos, más reciente, en Segovia en 2005 o En El Punto de Mira en Salamanca o The Way en León y Burgos.

Sin embargo nos vamos a detener en Valladolid y provincia y en dos películas que seguro conocen.

El Cid pasa por Torrelobatón

Corría el mes de marzo del año 1961, concretamente los días 22, 23 y 24 de ese mes, el jueves y viernes previos a la Semana Santa, cuando el municipio vallisoletano de Torrelobatón se trasladó al siglo XI y se convirtió en lugar de rodaje para El Cid. La superproducción de Hollywood eligió la localidad por un castillo hermoso para recrear la villa burgalesa de Rodrigo Díaz de Vivar, en la piel de Charlton Heston.

Aunque Torrelobatón aparece únicamente siete minutos en la película, se necesitaron para rodar dichas escenas un total de tres días de rodaje y más de 400 extras de la zona. Los vecinos aportaron aperos agrícolas, carros o burros para completar las escenas con la mayor credibilidad posible.

Además de Torrelobatón, este clásico de Anthony Mann, protagonizado por Charlton Heston y Sofía Loren también se detuvo en el municipio palentino de Ampudia. Aunque Burgos no acogió el rodaje, los medios informaron de que Charlton Heston había pasado por la ciudad.

También en la capital

Otra gran película como Mr. Arkadin pasó por Valladolid, en este caso por la capital, en el año 1955. Orson Wells pisó tierras castellanoleonesas y eligió el Colegio de San Gregorio, que acoge hoy en día el Museo Nacional de Escultura, para rodar una escena que recreaba un baile de máscaras.

La cinta era una coproducción francesa, española y suiza en la que se investiga sobre la identidad de un hombre al que el protagonista encuentra moribundo y que dice llamarse Mister Arkadin.

Dos películas que convirtieron a Valladolid y provincia en protagonistas con el cine como nexo de unión.

 

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