Arrancó el XI Concurso de la escuela taurina de Medina de Rioseco

Treinta y tres aspirantes a la gloria torera se dieron cita en el coso “Del Carmen”

FuenteSantos G. Catalán

Con una mañana primaveral arrancó en la más que centenaria plaza de toros de Rioseco (1861) el XI Concurso de Clases Prácticas “Ciudad de los Almirantes” que organiza la Federación Taurina de Valladolid y la peña “Jorge Manrique” desde hace veinte años, cuando se denominaba bolsín taurino o certamen de tentaderos. Pero la legislación…

Tras las inscripciones y el sorteo de orden de lidia celebrado en el consistorio, los treinta y tres aspirantes a ganar el concurso pisaban el remozado coso riosecano que, a través de los talleres de empleo, está siendo restaurada su cubierta. Algunos por primera vez, otros ya son veteranos en este coso.

Luego vendrían las fotos de rigor que el gráfico medinense Fermín Rodríguez se encargaba de tomar junto a Mariadela Álvarez (secretaria de la Federación) quien iba llamando y tomando nota de cada uno de los participantes, entre ellos una fémina sin complejos, la alcarreña Carla Martínez que consiguió el cuarto puesto.

Con el saluda de David Esteban, alcalde riosecano, finalizaron los protocolos previos al tentadero y de esta forma proceder a la suelta de las eralas, no sin antes escuchar unas palabras de Justo Berrocal, (Presidente Federación Taurina de Valladolid) alma mater del asunto junto a un grupo de románticos del toro como María Adela Álvarez, Chema Rueda, Jesús Pedrosa, Herminio Jiménez, etc. que llevan a gala perder su tiempo para darle lustre a eso que se llama afición taurina.

Y todos preparados para que las eralas salgan por la puerta de toriles. Jesús del Bosque con su jaco frente a chiqueros para espolearlos con la pica. El novillero José Manuel Serrano y los subalternos Rubén Sánchez y “Villanubla” prestos con sus capotes para recibir y colocar en suerte a la vacas. Y los miembros del jurado repartidos por la plaza tomando sus notas para las puntuaciones. Arriba, en el tendido, un público curioso formado por familiares de los aspirantes y aficionados locales que vienen a jalear a los suyos, porque hay tres alumnos de la escuela taurina.

Y sale la primera vaca, una erala negra y fuerte. Con pies. Se recorre despistada media plaza hasta que es parada por los firmes vuelos capoteros y puesta en suerte al caballo de Jesús del Bosque. Cumple en el jaco y va tres o cuatro veces. Y a la muleta, dice Justo Berrocal con la aprobación del ganadero que está presenciando la tienta. Jesús Pérez Carbonero es el titular de la ganadería “Toros de Brazuelas”, cuya vacada pasta en tierras vallisoletanas de Alcazarén.

Y con la muleta montada ya está Carla Martínez que sorteó la primera y tiene la responsabilidad de “abrir plaza”. Más sosegada que el pasado año, se cruza más y mejor lo que denota aprendizaje en su escuela de Guadalajara.

Cinco compañeros más de Carla dieron cientos de pases a la brava vaca, entre ellos destacamos a Daniel Martín (de Laguna de Duero), alumno de la escuela de Salamanca que obtuvo un notable segundo puesto con 45 puntos. A buena altura rayó también Javier Cano, de la escuela de Navas del Rey que consiguió 44 puntos.

Y luego salió una erala colorada y fuerte que también fue buena en el caballo de Jesús. Hasta cuatro veces fue y arrancándose desde el platillo con alegría. Y en la muleta de los chavales aguantó lo indecible. Aquí destacamos al también alcarreño Juan Carlos Lozano por su colocación.

Y la tercera erala, también fuerte, fue brava y no se repuchó ante la pica. Con ella destacó por su clase en el manejo de los trastos Asier Ruiz de la Hermosa, tercer alcarreño.

La negra cuarta, más chica, fue extraordinaria por su bravura, codicia y duración. Brava en el caballo y alegre regalando embestidas. En este turno hubo de todo como en botica: tremendistas, arrojados y alocados con los avíos e incluso algo de quietud. Pero destacó muy por encima un salmantino de nombre Ismael Martín. Diremos que entre otras cualidades posee elegancia natural. Obtuvo la máxima puntuación con 48 puntos.

La quinta fue una castaña flojita y algo rajada, pero que iba y venía dando juego a sus seis oponentes. Y la sexta y última fue una colorada rajada y sin clase desde los inicios. Los chavales tuvieron que torearla al hilo de la supuesta barrera de piedra, porque el decagonal coso “Del Carmen” no tiene tablas.

Y al filo de las tres de la tarde, se dio por terminado este primer encuentro de la XI edición de un concurso que ha ido adquiriendo prestigio a lo largo de los años. Llegan alumnos de escuelas de Madrid, Salamanca, Toledo Guadalajara, Ciudad Real, Segovia y Medina de Rioseco, alcanzando niveles importantes ya que los chicos vienen muy formados.

La clasificación provisional con los cinco primeros quedó así: Ismael Martin Mora 48 puntos (Salamanca). Daniel Martin Medina 45 puntos (Salamanca, aunque nacido en Laguna de Duero). Asier Ruiz de la Hermosa 45 puntos (Guadalajara). Carla Martínez Otero 44 puntos (Guadalajara) y Javier Cano Pascual 44 puntos (Navas del Rey). El próximo tentadero será en Tordesillas.

Tras el concurso enfilamos camino de Villafrechós para la manduca, aceptando la generosa invitación que nos hizo la organización. La parada fue en el bar Soraya donde dimos cuenta de esos manjares de Tierra de Campos que se pegan al riñón. A saber: bacalao al ajo arriero y rabo de toro con papas. Sobran las palabras.

Y en Villafrechós se unieron, entre otros, el bueno de Simón Caminero, que aún renquea de la “última cogida”, y Raúl Manrique, uno de los hermanos del torero de La Seca, aunque criado y recriado en su Rioseco del alma. Nos referimos a Jorge Manrique, ahora en tareas gerenciales y de apoderamiento. Buen día hemos pasado con estas buenas gentes a los que les une la amistad a través de la tauromaquia. Yo diría que son los últimos románticos del toro.

Fotografías: Fermín Rodríguez

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