Un ‘hemiciclo rosado’

Interesante jornada sobre el vino rosado en el Castillo de Fuensaldaña

FuenteSantos García Catalán
Fotos cedidas por la organización

El Castillo de Fuensaldaña, uno de los grandes atractivos de la provincia, está de moda. Tras su restauración, se ha transformado en un centro atractivo y luminoso en su interior, con nuevos accesos a las distintas salas como la que alberga la majestuosa exposición de castillos bajo la cámara del medinense Angel Marcos.

Y hoy el antiguo hemiciclo acogió un evento internacional como es el III Congreso del Vino Rosado donde se han dado cita más de cien personas de varios países vinícolas. Hace dos años tuve la oportunidad de cubrir para NCYL el primero de los congresos en este mismo escenario, y en esta tercera edición debo decir que he aprendido mucho más de este gran vino, aún desconocido por el gran público. El maestro Miguel Angel Benito, director técnico del congreso, tiene buena culpa de ello. Y del otro pie del evento Víctor Fernández, director del Museo Provincial del Vino, otra joya a visitar en Peñafiel.

Debo decir que el rosado es mi vino favorito, incluso ante el más exquisito reserva que me pongan delante. Su frescura, su aroma, su sabor, su color -alguna marca me recuerda el frontal de los capotes toreros- me embriagan. Y no precisamente porque me exceda; suelo tomar una sola copa diaria de este delicioso caldo en “El Picoteo de Ely”, de mi amiga María José Guadilla. Eso sí, de la DO Cigales. Más concretamente de Corcos del Valle donde la familia Salas elabora el Viña Picota. Delicioso en todos los aspectos.

Y aunque me reprenda mi amigo y paisano Luis Fernando Angosto -excelente conocedor de caldos desde temprana edad- me gusta con gaseosa. Sacrilegio. No, esto va en gustos. He conocido a nuevos ricos que se han bebido el Vega Sicilia con casera…

Y hoy, sentado en el antiguo hemiciclo de lo que fueron las Cortes de Castilla y León, me he sentido un auténtico “procurador” desde mi “escaño”, enfrentado a cuatro copas del rico caldo purpúreo para tratar de puntuar mediante el olor y el sabor. Les prometo que no tengo la menor idea de catar, pero les aseguro que lo bueno se distingue. Y a todo esto Miguel Castañeda (CYLTV) ordenando el acto desde el estrado que fuera presidencia de las Cortes.

Y uno aprendió que hay varias formas de elaborar el rosado. En Valencia por ejemplo utilizan un sistema parecido a la elaboración del aceite, según explicó magníficamente Pablo Osorio en su ponencia sobre los cambios climáticos. Y escuchamos que en España se elaboran 635 millones de litros de vino. Y que la cuota más alta la tiene Rioja con el 31%, seguida de Rueda con el 11.2% y Ribera del Duero con casi el 6%. Lo detalló Ricardo Alcón, de Nielsen.

Conocimos una apasionante y noble historia del vino rosado contada por la historiadora británica Elizabeth Gabay MW. Y tras su alocución vino la cata de los cuatro rosados cigaleños referidos: “Salvueros”, “Rosado de una noche”, “Viña Picota” y “Sinfo”. Ella los había catado por la mañana he hizo el siguiente resumen: “Fruta, frescura, floral y equilibrio”. Genial.

Y luego vinieron más catas: una de tres rosados internacionales que Miguel Ángel Benito dirigió con maestría, pero metiendo las pullitas de rigor. Por ejemplo que los tres rosados catados valen en el mercado en torno a unos 30 euros (el rosado DO Cigales se vende entre 3.50 y 7 euros). Y dijo algo interesante:” El contenido sabemos hacerlo, falta revestirlo y venderlo mejor”. Como platos se vieron algunos ojos de los elaboradores presentes.

La última ponencia -tras un tentempié- correspondió a las peculiaridades de los vinos rosados de la D.O. Cigales a cargo de Águeda del Val y Raúl Escudero, directora técnica y gerente de la entidad reguladora. Y en el hemiciclo sonó alguna voz renovadora como los “Jóvenes por el vino”, invitados a la convención.

Y para finalizar el congreso se cataron rosados nacionales en número de nueve. Entre ellos tres de CyL: Pinuaga, Jorge Peique y Carlos Moro. A las 10 de la mañana arrancaba este simposio sobre el rosado con la bendición de Víctor Alonso, vicepresidente de la Diputación de Valladolid, una de las entidades organizadoras del congreso. Y hacia la hora del refrigerio se unía el presidente de la entidad provincial, José Julio Carnero, quién saludaba y agradecía la presencia de los congresistas.

P.D. Al salir del señorial y gótico castillo de Fuensaldaña me quité la “vestimenta” de procurador -no vaya a ser que me dé una tentación política, quita, quita -y me vine tan campante para Pucela y poder contarles lo de este III Congreso Internacional del Vino Rosado.

No solo de toros vive el hombre…

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