Una atmósfera especial

#EnClaveBlanquivioleta

FuenteAlvar Salvador
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Recuerdo cuando acudía al estadio José Zorrilla con mi padre, que en paz descanse. Corría el año 1998 y el Pucela andaba por aquel entonces en la Copa de la UEFA de la mano de un Don Vicente Cantatore que fue homenajeado antes del comienzo del choque ante el Atlético de Madrid por soplar, ni más ni menos, que 84 velas.

En lo deportivo, el equipo carburaba. La masa social que acudía a feudo blanquivioleta era fiel y los socios apoyaban al equipo, hasta que Cantatore fue destituido y el club entró en una crisis institucional que acabaría en varios años caminando por el desierto de la Segunda División.

Sin embargo, por aquel entonces, y eso que el Pucela estaba en competición europea, no se palpaba esa simbiosis entre club y afición. Subir ahora a Zorrilla es una fiesta. La fan zone (una brillante idea) ameniza, y mucho, los pre y los post partidos. Amigos disfrutan de un rato de diversión antes de ver a su Pucela. Sí, ahora es su Pucela, ese equipo con el que se sienten identificados y por el que sufren como el que más.

El germen de este sentimiento de pucelanidad llegó con ese ascenso tan milagroso como merecido tras una remontada épica y un Playoff brutal. Sergio consiguió reanimar a un grupo de jugadores, les hizo creer que eran buenos y, lo más importante, volvió a unir a una afición que no congeniaba con su equipo. Cosa que ahora sí pasa.

Subir a Zorrilla ahora es mágico. Se palpa en esa atmósfera especial. Gane o pierda el equipo. Bueno, mejor si gana, pero si se intenta, aunque se falle, la afición blanquivioleta lo valora. No hay más que echar la vista atrás, al choque de ayer ante los de Simeone. Sandro se fue sustituido, ovacionado, tras fallar un penalti. Eso, hace unos años, no habría pasado.

La unión entre club y afición es vital. Entre club y ciudad, también. Es mucha la importancia que tiene para la capital del Pisuerga contar con un club en la Primera División del Fútbol español. En lo turístico, en lo que a la hostelería, en días de partido se refiere, y en muchas cosas más.

Un ascenso para el recuerdo ha provocado esta atmósfera especial que se vive en Zorrilla, esperemos dure muchos años más, será buena señal.

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