Preocupación en blanco y violeta

#EnClaveBlanquivioleta

FuenteAlvar Salvador

El partido en Villarreal no ha dejado buenas sensaciones. Ni mucho menos. En el Estadio de La Cerámica vimos al Pucela más ramplón y apático que se recuerda desde que Sergio González tomó el mando de la nave blanquivioleta. Ni fe, ni garra… nada. Quizás por los problemas en lo físico que arrastra el equipo, quizás, vete tú a saber por qué pero el submarino amarillo hizo lo justo para marcar dos goles y llevarse la victoria.

El choque ante el cuadro castellonense sirve de puente para hacer un balance de estas cinco jornadas ligueras que no parece muy halagüeño y que no invita al optimismo. Ojalá que el que está escribiendo estos párrafos tenga que comerse sus palabras una a una.

El Pucela consiguió la que de momento es única victoria de la temporada en el Benito Villamarín. Ante 10 desde apenas los primeros compases del choque y con un gol en los instantes finales del choque sin tener el control del mismo con un Fekir que traía de cabeza a la defensa pucelana.

Los dos empates han sido muy dispares. El primero ante el Real Madrid acosador  con un tanto de Guardiola también cuando el partido agonizaba y el segundo ante Osasuna en el primer partido en Zorrilla de esta campaña en el que fue un gran baño del conjunto rojillo, sobre todo en la primera parte.

Las dos derrotas también fueron dispares. Ante el Levante, el equipo dio la cara y ante el Villarreal completó uno de los peores partidos que se le recuerdan en los últimos tiempos con la jugada a destacar, en ataque, del palo de Sandro y poco más.

En todos los partidos se ha podido ver a un equipo con escasa posesión del balón. No es que esta te haga ganar partidos pero tener el control del esférico te lo pone todo más fácil. No hay mejor defensa que tener la bola pero, hasta el momento, el Pucela no la está teniendo y jugadores como Míchel o Alcaraz parecen lejos de su mejor versión.

Hombres como Jorge De Frutos, que parecía que llegaba para ser importante, ni están ni se les espera. Especialmente sangrante es el caso de Toni, del que el míster habló en la última rueda de prensa con un mensaje un tanto catastrofista. Me niego a pensar que el Toni de ahora no pueda jugar en este equipo, por mal que esté. Él es el futbolista con más calidad de la plantilla y lo va a demostrar también esta temporada si le ponen, claro.

Con todo y con eso la Liga no para y los pucelanos afrontan este martes el choque ante un Granada crecido que viene de vencer al Barça y se codea en los puestos nobles de la tabla con Atlético, Sevilla y compañía.

Hay preocupación porque el plantel del Pucela es prácticamente el mismo que el del pasado curso. Ese en el que el equipo se salvó por la garra, lucha y esfuerzo y porque todos estaban al 100 por 100. Si eso no se consigue este año, peligro.

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