«Baño de realidad»

#EnClaveBlanquivioleta

FuenteAlvar Salvador

“Nos hemos llevado un baño de realidad. Esperemos que sea una excepción y que volvamos a ser el equipo que somos”, aseguraba en la rueda de prensa tras el calamitoso partido en El Alcoraz, Sergio González, entrenador del Real Valladolid. La verdad es que así fue. Fue un baño de goles porque tampoco es que el cuadro local hiciera un partido de cinco estrellas, y eso, quizás, hace que la derrota duela más.

Leía a lo largo de la semana en mi cuenta de Twitter a varios conocidos, a los que sigo y me siguen y hacia los que siento cierta simpatía por qué no decirlo, hablar del equipo aspirina refiriéndose al Pucela. Lo dejé pasar intentando quizás espantar viejos fantasmas del pasado, pero la verdad es que llevaban toda la razón. Al César lo que es del César.

El Pucela salió bien, muy bien me atrevería a decir, al pasto del Alcoraz firmando 10 buenos minutos con varias jugadas interesantes por la derecha con Antoñito y Keko como protagonistas y la movilidad de Plano arriba, el único que se salvó de la quema en esta aciaga y fresca noche de viernes.

Pero todo se fue al traste antes del minuto 20 cuando Calero volvió a cometer un error de alevín y Enric Gallego, sí ese delantero del Extremadura que pasa por ser la salvación del conjunto aragonés, depositaba el balón en el fondo de las mallas del marco que defendía un Masip sobrepasado ayer.

El 1-0 fue un jarro de agua fría y a los pucelanos les costó levantarse del golpe. De nuevo, como ante Valencia, Celta, Atlético de Madrid y compañía volvía a tocar remar a contracorriente y en una Liga tan igualada como esta de este año eso es una losa muy pero que muy pesada.

La segunda parte no iba a ser mejor con otros tres goles como tres soles para un Huesca que jugó a lo que sabe. A morder en el centro del campo y a esperar el fallo del rival porque tampoco es que el farolillo rojo de la Liga tenga fútbol para dar y regalar.

Esta derrota puede hacer daño a un equipo que firmó, sin lugar a dudas, el peor partido de la temporada, pero se han de sacar varias lecturas que deben de ser positivas para el futuro y ante el tramo decisivo de la temporada que se avecina.

La primera es que no puede relajarse ante el rival que hay delante, en este caso el colista , que acabó por pintar la cara a los de Sergio. La segunda, que los blanquivioleta han de regresar a los valores que provocaron el ascenso, la humildad, la lucha y la constancia y la tercera que los pesos pesados del vestuario han de encontrar su mejor versión. Esa que, ahora mismo no tienen puntales como Calero, Míchel o Toni.

Todos son muy necesarios en esta lucha complicada que espera para evitar el descenso y lograr que el Pucela continúe una temporada más en la máxima categoría del fútbol español.

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