Del recuerdo del flequillo al sueño del ‘Europucela’

FuenteIsaac Barrientos
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Apuraba el instituto, aún imberbe y con el pelo siempre corto. Tanto que aquél flequillo en el Mundial de 2002 me hizo dudar si sería una buena opción estética. La devoción por los que te fascinan llega a puntos absurdos. Este, por suerte, no fue uno de ellos, gracias al asesoramiento doméstico. A poco cerca que haya estado uno del deporte en las últimas décadas, es difícil no sentirse atraído por el talento de Ronaldo Nazario, un delantero de época, un jugador soberbio, dominador, implacable. De los que amar si está en el equipo con el que simpatizas y ante los que resignarte si te toca como rival.

Pasan los años, las carreras se acaban, las risas por la estética cambia por los chascarrillos de los Guiñoles con el bocadillo (¡qué tiempos!) y la llama de la leyenda va menguando. Pero el picorcillo queda en la conciencia y se sacude con facilidad cuando el rumor acecha. ‘Que si va en serio eso de que Ronaldo va a comprar el Pucela’, era la pregunta estrella de conocidos y amigos. Pero una cosa es lo que pueda pasar, lo que llega a tener hasta sentido y otra lo que acaba pasando. Y en el mundo del periodismo deportivo ya ni te cuento.

Pero al final sí; Ronaldo ha comprado el Real Valladolid (vamos, el 51 por ciento, suficiente) y este lunes ha aparecido resplandeciente en el Ayuntamiento de Valladolid. Entre los compañeros que aguardábamos su aparición estelar aún quedaba un cierto recelo de última hora, «anda que si al final es que no».

La incertidumbre no estaba justificada más allá del pensamiento asentado del que cree que hay cosas que no van a pasar porque no y porque son imposibles. Ahí estaba Ronaldo, en el Ayuntamiento de Valladolid, paseando después por el centro, tan tranquilo, como si aflojar 30 millones para comprar un club fuese algo que uno hace después de elegir qué pantalones se pone hoy y si ya hace fresco como para sacar la chaqueta por la noche.

Tiene que ser para bien, claro, a ver quién duda de que Ronaldo, palmarés incontestable, elevado al olimpo del deporte, va a venir al Pucela a mandarlo de nuevo al pozo de Segunda. Lo suyo es que vuelva el ‘Europucela’.

Dice la wikipedia que ‘O fenômeno’ no debe confundirse con Cristiano Ronaldo. Correcto, ese es el otro, el portugués, el de ahora. Vete tú a saber si dentro de 15 años no le da por comprar a él un equipo de baloncesto y lo coloca en la Euroliga.

Y ahora, ¿quién se acuerda de que el césped de Zorrilla se levantaba y del lío contra el Barcelona? No hay manchurrón en la imagen que una buena leyenda no levante.

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