Orgullo blanco y violeta

En clave blanquivioleta.

FuenteAlvar Salvador
loading...

En el fútbol, como en la vida, se puede ganar o perder. A veces una derrota como la de ayer del Real Valladolid ante el F.C. Barcelona te puede enseñar más que la mejor de las victorias y los de Sergio González (el propio técnico lo ha hecho) deben sacar muchas lecturas positivas de un encuentro en el que tuvieron a los de Ernesto Valverde contra las cuerdas y solo el VAR les paró.

Muchas emociones se juntaban en la apacible tarde noche de sábado, 25 de agosto, en los aledaños y en el interior del estadio José Zorrilla. Lo que se vivió desde las 20:00 horas hasta el comienzo del choque fue simplemente espectacular. Una afición volcada con ese brillo cristalino en los ojos a la espera de ver a unos jugadores, a un equipo, con el que, ahora sí, se sienten identificados.

El germen, el espectacular final de temporada del año anterior. Bendita llegada de Sergio al banquillo, ya no sé si llamarle el míster del equipo o el psicólogo porque lo que ha hecho con un equipo hundido y al borde de la quiebra es simplemente mágico. Espero que si las cosas van mal (Dios no lo quiera) la gente tenga memoria, aunque en esto del fútbol ya sabemos que la memoria es efímera.

Con un estadio prácticamente abarrotado, con más de 22.000 almas, el Barça llegaba a Zorrilla con la vitola de favorito, con la Supercopa de España bajo el brazo, y con un comienzo más efectivo que espectacular con ese 3-0 ante el Deportivo Alavés en el Camp Nou, para pasarlo francamente mal a orillas del Pisuerga.

Y lo hizo porque este Real Valladolid se ha convertido en un conjunto guerrillero que ahora sí cree. Y lo hace en el trabajo, en el esfuerzo, en el tesón y las ganas. Los goles ya llegarán pero ahora sí que es un equipo, con mayúsculas, en el que todos se ayudan y todos se dejan el alma en el campo.

Ver en el once titular ayer, ante un campeón de campeones, a tres jugadores que crecen día a día y de la cantera como Anuar, Toni y Calero también da una satisfacción supina. Porque para que los chavales la rompan hay que darles la oportunidad y lo demás corre a su cargo.

Enes Ünal también dejó detalles y sobre todo remate. En esta ocasión se encontró con un Ter Stegen que quiere ponerle las cosas difíciles a Oblak en su pugna por ser el mejor portero del mundo pero el turco será, a buen seguro, el hombre gol de este Pucela y dará muchas alegrías a la parroquia vallisoletana.

Caminante no hay camino se hace camino al andar decía Antonio Machado. El Pucela hace camino pese a la derrota, corriendo, luchando y dejándose todo el sudor posible sobre el pasto. Este Real Valladolid sí me representa.

El David blanquivioleta planta cara pero sucumbe ante el Goliat blaugrana

No hay comentarios