La Tauromaquia, los niños y la ONU

Es curioso que un diplomático de la ONU, egipcio para más señas, haya sido, en su calidad de relator del organismo internacional, quien informe a esa institución para que recomiende a España la prohibición de que los menores de 18 años puedan asistir o participar en espectáculos de tauromaquia debido a “los efectos perniciosos” que, según la organización mundial, podría tener sobre ellos.

Item más: el susodicho diplomático egipcio aseguró que el comité está preocupado “por el nivel de violencia” en las escuelas taurinas y recomendó al Gobierno español que, además de prohibir lo anterior, lo hagan también en las escuelas taurinas. Esto es a grandes rasgos la conclusión del Comité para la Defensa de la Infancia de la ONU.

Es que no tiene otra cosa que hacer la ONU más que preocuparse de tal ocurrencia???

Es que no hay niños en el mundo que pasan hambre y trabajan de sol a sol por míseros jornales??

Es que no hay niños que son maltratados continuamente y aquí no pasa nada!!!

Y la ONU qué??

Más le valdría, Sr. Madi (así se apellida este diplomático egipcio) que velara por los niños de su país porque allí sí que “hay efectos perniciosos”. Lo dice Humanium, una ONG internacional comprometida con los derechos infantiles: “Muchos niños trabajan en Egipto: más del 7%, según las estadísticas. Estos niños trabajan como vendedores ambulantes, recolectores de algodón o aprendices de mecánicos. Algunos de estos trabajos conllevan graves consecuencias para la salud de los niños: enfermedades respiratorias, aumento de enfermedades crónicas, entre otros”.

En las escuelas taurinas de España, Sr. Madi, a los niños se les enseña un arte como el toreo; uno de los conceptos que forma parte de la Tauromaquia y que está protegido por el Estado español como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad. Pero además con la exigencia -sine qua non- de llevar paralelamente una formación académica adecuada. En cualquier caso debe haber una autorización expresa de los padres para los menores de 16 años.

Fue nuestro rey Fernando VII quien decidiera crear en Sevilla el Real Colegio o Escuela de Tauromaquia, cuyo primer profesor fue Jerónimo José Cándido. Y el primer conato de escuela taurina privada tuvo lugar en la localidad sevillana de Carmona en 1963, a iniciativa del picador Julio Burgos y el que fuera novillero Manuel Martínez. Aquí toreó Morante su primera becerra con 11 años y Finito de Córdoba mató su primer novillo.(ABC de Sevilla)

Y en cuanto a la asistencia de los menores de 18 años (nada menos) a los festejos taurinos he de decirle, Sr. Madi, que cada cual haga lo que considere oportuno. El que no quiera ir a los toros que no vaya. Pero de prohibiciones nada de nada. En España “no está prohibido que los niños acudan a los toros. La ley de 1991 sobre Potestades Administrativas en Materia de Espectáculos Taurinos no establece limitación alguna a este respecto”.

 La delegación española contestó al Sr. Madhi que: “La edad mínima en España para participar en escuelas de tauromaquia es de 14 años, pero no está prohibido que los niños acudan a los toros y cada comunidad tiene su propia regulación”. En la Escuela Taurina de Salamanca, patrocinada por la Diputación, se aprobó el pasado año que la edad mínima para ingresar en el centro será a partir de los 8 años, para “toreo de salón” y clases de formación. Hasta el momento era de 12 años. Respecto a la participación de festejos con reses no podrán hacerlo los menores de 14 años.

Así que, Sr. Madhi y señores de la ONU, no nos joda el toreo porque sin las escuelas taurinas no habría relevo generacional de toreros y volveríamos a los tiempos en que  los maletillas, con su hatillo al hombro, viajaban en los topes de aquellos trenes de mercancías, de pueblo en pueblo y de capea en capea, para llevarse un pitón a su capa.

El artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos consagra el derecho preferente de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Y en 2011 Arturo Canalda, entonces defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, afirmó en El País que son los progenitores los que deben decidir cómo quieren educar a sus hijos. “No creo que un festejo taurino afecte negativamente a los niños, y estoy convencido de que existen contenidos televisivos terribles para los menores y no nos preocupan”, afirmó. “Soy partidario de menos prohibiciones y más responsabilidad paterna”.

A lo dicho, Sr. Madhi, no nos joda el toreo!!!

 

 

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