Valladolid 2030, 2040, 2050 y más allá

La moción presentada por Toma la Palabra ha sido la única no aprobada por unanimidad y ha evidenciado las diferencias iniciales en el mandato en el seno del equipo de Gobierno

FuenteIsaac Barrientos
Saravia, Puente y Redondo durante el pleno.

Pensar, planificar, imaginar, diseñar el futuro tiene mucho de esperanzador, de ilusionante y de ambicioso, pero cuenta también con el riesgo de engrandecer las expectativas o de que la mirada a largo plazo no cuente con la unanimidad necesaria para que el camino trazado tenga más rectas que curvas.

El primer pleno de la legislatura en el Ayuntamiento de Valladolid ha tenido menos cordialidad que la mostrada en la sesión de toma de posesión en la que los cinco grupos tuvieron un fluir de emociones encaminadas a la concordia, que unas semanas después han tornado en las ganas de marcar posiciones.

Las mociones de Vox y de Ciudadanos se han aprobado por unanimidad, en parte porque el contenido de ambos textos no generaba especial conflicto político. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con la propuesta de Toma la Palabra «para poner en marcha la elaboración de un proyecto de ciudad para 2030».

Ya había anunciado la portavoz del PP, Pilar del Olmo, su rechazo ante lo que consideraba «una mala copia» de la propuesta que lanzó en aquella sesión de toma de posesión el 15 de junio. «Planteamos entonces buscar el consenso sobre un modelo de ciudad para 2050», recordó Del Olmo en rueda de prensa, al tiempo que anunció una enmienda de sustitución, que en la sesión ha defendido su número dos, José Antonio de Santiago-Juárez, ambos llegados directamente del extinto Gobierno autonómico de Juan Vicente Herrera.

«Es una idea interesante que nos gusta, entre otras razones porque fue uno de los cuatro pactos ofrecidos por nuestra portavoz hace un mes en el pleno de toma de posesión; cuando uno hace suya una idea de otro lo que debe hacer es mejorarla, y no lo han hecho, por eso hemos presentado una enmienda de sustitución, en la que hablamos de 2050 como horizonte», ha explicado De Santiago-Juárez.

Manuel Saravia y María Sánchez desglosaron la semana pasada en rueda de prensa los motivos principales de esta moción y el porqué de abrir la legislatura con este proyecto ambicioso y esta mañana, en el pleno, ha sido Alberto Bustos quien la ha defendido para dar fortaleza a uno de los puntos en los que menos consenso ha habido, que se la Concejalía de Participación la que «pronponga una metodología de participación para articular cómo se va a desarrollar el proyecto, no estamos hablando de quién lo va a liderar, pero sí de definir el proceso de participación que es tan importante como el propio fin».

«Todos compartimos el espíritu de la moción, compartimos la visión de hacer una ciudad con luces largas, esto no quiere decir que en 2030 acabe nada, pero sí es bueno marcarnos plazos y generar confianza en la ciudadanía», ha argumentado Bustos.

Los plazos que ejemplifican la tensión

La intervención del portavoz del PSOE, Pedro Herrero, ha traído al pleno el viento frío de la tensión que durante dos semanas estuvo a punto de dar al traste con la reedición del pacto de Gobierno entre los socialistas y Toma la Palabra. El recordatorio de un distanciamiento que no se ha resuelto, al menos de momento, en la puesta en escena de las dos formaciones en el salón de plenos.

«Este proyecto podría haber llegado al pleno como moción institucional, con un mayor consenso previo; ahora ya que eso no es posible, todo lo que no sea que salga de aquí con 27 votos a favor será poco favorable, porque hace falta consenso para un proyecto de esta magnitud», ha argumentado Herrero.

«Es un mal comienzo si empezamos así», ha apostillado Herrero en su primera intervención, a lo que Bustos en la réplica ha respondido que «empezamos bien si eso supone empezar debatiendo que siempre es positivo»; a lo que después De Santiago-Juárez también ha apuntado que «es un buen comienzo porque al final compartimos el objetivo».

Sin embargo, ese objetivo no era tan común como parecía a medida que las posturas se iban cerrando antes de la votación. Si el horizonte temporal de Toma la Palabra era 2030, apoyado inicialmente por Vox y Ciudadanos, el PP mantuvo su idea de 2050. Nadie recogió el guante del PSOE de un termino medio de 2040, como si la orquilla temporal tuviera algo que ver con un debate que ya era de marcación política. Así que Herrero apuntó que «como nadie se acerca a nuestra postura, como tenemos que movernos, nos movemos mejor a 2050 porque es un horizonte a más largo plazo».

Jarro de agua fría para el consenso, la unanimidad y para la cordialidad del equipo de Gobierno que en este pleno inicial no mostró un frente unido, sino la postura de dos grupos políticos que en contadas ocasiones durante los cuatro años anteriores se mostraron tan distantes. La enmienda del PP también recoge que sea el alcalde y no la Concejalía de Participación quien diseñe el recorrido de este proyecto, un planteamiento apoyado por el resto de grupos salvo el que proponía la moción inicial. «Me desconcierta y desazona que no sea la concejalía de participación quien proponga este proceso metodológico», acabó concluyendo Bustos.

La enmienda de sustitución del PP, con horizonte en 2050 y el alcalde liderando el proyecto, contó con los votos favorables del propio PP, PSOE, Ciudadanos y Vox, y los votos en contra de los tres ediles de Toma la Palabra, que se han quedado solos en su moción, en una metáfora de la nueva distribución de espacios en las bancadas del salón de plenos, donde Alberto Bustos y María Sánchez se han quedado sin compañía.

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