La luz vuelve al interior de la gruta del Campo Grande

El Ayuntamiento proyecta la consolidación del espacio para recuperarlo y que abra sus puertas al público tres décadas después

FuenteIsaac Barrientos
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Después de más de tres décadas cerrada y de que el abandono haya hecho estragos en su interior, la gruta del Campo Grande volverá a abrir sus puertas. La luz entra de nuevo en el interior de este peculiar enclave del espacio verde más emblemático de Valladolid gracias al proyecto que ha diseñado el Ayuntamiento para recuperar la gruta para el uso público.

La concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, ha explicado a NoticiasCyL que «tras años cerrada, desde la Concejalía de Medio Ambiente hemos considerado que es importante actuar para que pueda ser disfrutada por los vallisoletanos y por los visitantes de la ciudad».

El proyecto forma parte de las diferentes actuaciones que va a realizar la Concejalía durante este año y cuenta con un presupuesto de 220.000 euros para una compleja actuación que incluye la consolidación del interior de la gruta con la colocación de una nueva estructura de protección, así como la adecuación del revestimiento que convierte el corazón de la cascada junto al estanque en una pequeña cueva.

«El Campo Grande es un lugar emblemático de Valladolid y por eso hemos decidido trabajar en mejorar su estado, hay que recordar que se trata de un parque público de más de 11 hectáreas con una gran variedad de especies arbóreas y de fauna», ha apuntado Sánchez sobre el valor de este proyecto.

Actuación

El principal objetivo es minimizar el riesgo de desprendimiento de priedras y estalactitas existentes en la gruta, para lo que se han previsto una serie de actuaciones que pretenden dar estabilidad al conjunto primero y restaurar el revestimiento interior después.

Uno de los primeros pasos será retirar las estalactitas del interior de la gruta, que generaron una gran polémica a finales del siglo XIX. La construcción de la gruta nació como una posibilidad tras proyectar la cascada junto al estanque, en 1880, en la línea del proyecto de transformación del Campo Grande que había encargado el alcalde, Miguel Íscar, en 1877.

Lo que comenzó como un proyecto modesto adquirió carácter trascendente cuando los encargados del revestimiento de la gruta fueron hasta Atapuerca (Burgos) para cortar estalactitas de sus cuevas y traerlas hasta Valladolid, situación que desembocó en un incidente diplomático entre ambas provincias.

Ahora, las estalactitas, al igual que el resto de piezas de piedra que conforman el revestimiento interior, serán retiradas e identificadas con el objetivo de restaurarlas de nuevo cuando la gruta esté acondicionada.

Este espacio lleva décadas abandonado, por lo que otro de los grandes objetivos de la obra es garantizar la seguridad de los trabajadores, para lo que se instalará una cimbra que evite desprendimientos incontrolados durante la actuación.

En cuanto a la protección del conjunto, el proyecto recoge la colocación de estructuras metálicas que sirvan para la contención del techo de la gruta, tanto en los accesos como en la zona central. La búsqueda de una gran solidez para la estructura hará que se cimente mediante zapatas de hormigón armado y vigas de acero.

La colocación de estas nuevas protecciones en la estrucutra obligará también a ajustar el revestimiento interior después, debido a las nuevas dimensiones interiores de la gruta. Cuando llegue el momento de recuperar el revestimiento, el proyecto contempla que se incorpore piedra nueva, ante el más que posible deterioro de algunas piezas cuando se retiren que impidan su reinstalación.

Para facilitar el acceso y la visita a este espacio se instalará alumbrado en el interior y también se mejorará la salida de agua de la cascada.

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