López Simón: puerta grande ante un gran toro de El Pilar

El Cid, que se despide del toreo esta temporada, marró con los aceros una faena de poso y de peso. Ginés Marín se estrelló con el peor lote

FuenteSantos García Catalán
López Simón sale a hombros (Foto: Natalia Calvo)

A la quinta fue la vencida y por fin se abrió la puerta grande del coso del Paseo de Zorrilla, para los matadores de toros. Y lo hizo el diestro López Simón tras realizar dos faenas interesantes, ante dos toros distintos de El Pilar, sobre todo al quinto, que tuvo una clase excepcional y al que se le dio la vuelta al ruedo, con buen criterio presidencial.

Antes, en el tercio de varas del segundo de la tarde, alcanzó a un monosabio y se ensañó con él hiriéndolo en el escroto y produciéndole un hematoma en la pierna. Fue atendido en la enfermería de la plaza por el equipo del doctor Mateo. Pronóstico leve. Fue trasladado al Hospital Clínico.

López Simón hizo una buena faena de toreo fundamental basado en la mano derecha. Buenos muletazos en redondo, donde el toro respondió con mayor transmisión, pero acabó rajado. Certero con la espada, paseó un trofeo.

Bravo y codicioso fue el quinto de El Pilar de nombre “Deslumbrante”. Un ejemplar que cumplió en los primeros tercios, persiguió la muleta con celo y duró una eternidad. Los muletazos del madrileño tuvieron hondura y una limpieza excelsa.

La faena era de dos orejas pero un metisaca previo a la estocada dejó todo en premio menor. Oreja y vuelta al ruedo para el toro.

El cuarto fue un toro bajo, de perfectas hechuras y manejable. El Cid lo citó desde el platillo y el buen toro acudió pronto a la muleta del sevillano que la manejó con despaciosidad, con poso y con la solera que dan los años de alternativa. Pureza a raudales mostró el sevillano en su despedida de Valladolid.

Pero los aceros seguían sin afilarse. El público le obligó a dar una vuelta al ruedo. De su cuadrilla destacaron Lipi y Curro Robles.

Llovía ligeramente y había rachas de viento cuando abrió plaza el primer pilarón de la tarde. Grandón, alto de agujas, abrochado y estrecho de sienes. Derribó con estrépito al piquero.

El de Salteras no se encontró a gusto con el desclasado animal y en un descuido el astado se lo echó a los lomos.

Sin mirarse volvió enrazado con la muleta, pero todo quedó en ovación tras pinchar.

Ginés Marín sorteó el peor lote con diferencia. Tanto el tercero, que manseó en los primeros compases, como el geniudo que cerraba plaza, no le permitieron al jerezano expresar su toreo. Fue silenciada su labor en su primero y recibió una ovación con el cierraplaza.

Y mientras López Simón salía en volandas del coso camino de Nimes.

Buen encierro, buena presentación y buena nota para El Pilar. Moisés Fraile se ha esmerado con la corrida.

Lo triste, desolador y preocupante es la escasa asistencia a la corrida de hoy. Es cierto que la climatología no acompañó, pero un sábado de feria en Valladolid no es creíble que acudan unas 2.000 personas. No había más. Y si hacemos balance del resto de la feria, salvo el jueves, también es preocupante. En fin.

Ya hay triunfador numérico de la feria, aunque bien merece otro premio El Cid. Y toros importantes también los hubo en la feria. Un ciclo que no pasará a la historia.

Mañana, si el tiempo lo permite, se cierra el serial con la corrida de rejones. Se lo contaremos.

GALERÍA DE FOTOS: NATALIA CALVO

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