¡Viva la Virgen de San Lorenzo!

La Catedral de Valladolid ha acogido la misa en honor a la Virgen de San Lorenzo tras una procesión por el centro de la ciudad

FuenteEuropa Press
Imagen de la Virgen, Fotografía: Ayuntamiento de Valladolid

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, ha llamado a «no descuidar los valores morales y eternos» y a «inclinarse» a «adorar los designios de Dios», que «no humillan» la dignidad personal sino que «enaltecen» y «dilatan el corazón» de las personas, y ha incidido en que es una forma de «vencer la soledad» y tener fe para «mirar al futuro sin abatimiento ni desesperación».

Una Catedral de Valladolid con gran afluencia de público, presidida por la figura de la Virgen de San Lorenzo, patrona de la ciudad, y flanqueada por algunos de los miembros del Gobierno Municipal, entre otras autoridades, ha atendido la homilía de Blázquez con motivo de la Fiesta de Nuestra Señora y Virgen de San Lorenzo.

Esta misa en honor a la patrona se ha desarrollado después de la procesión que ha partido desde la iglesia de San Lorenzo y ha transcurrido hasta la seo vallisoletana, sin pasar, a diferencia del año pasado, junto a la alfombra de flores situada en la plaza Mayor y elaborada por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas (Pontevedra), la cual tiene en su parte central un pavo real como los de Campo Grande.

Ya en la homilía, el arzobispo de Valladolid, que ha señalado que las fiestas patronales «enraízan» a la ciudadanía en su «historia secular», ha solicitado a los padres que lleven a cabo el «gesto encomiable» de acercar a los niños a la imagen de la Virgen para que esta «los acoja en su regazo maternal», lo que ya es «una bella prolongación de la tradición».

Asimismo, ha incidido en que la patrona está «hondamente entrañada» en la vida de los vallisoletanos y es «inseparable» de la historia de la ciudad, porque en «tiempos bonancibles y en tiempos penosos» ha acompañado a esta tierra. «Venimos hoy a celebrar la fiesta de nuestra Patrona haciéndonos eco de nuestro pasado, con las satisfacciones e inquietudes del presente y abriéndonos a nuestro futuro», ha resaltado.

En este sentido, ha precisado que «cada uno» sabe «qué indigencias y esperanzas trae confiadamente» a la Virgen de San Lorenzo y ha añadido que «en estos días de pausa del trabajo» se «estrechan los lazos de la familia y amistad» en los juegos, espectáculos y conciertos, un período que, como ha apuntado, también es «propicio» para «refrescar la memoria de la fe y celebrarla».

«La fiesta de Nuestra Señora de San Lorenzo tiene que ver con el sentido de la vida humana, no es un evento costumbrista que se redujera a exterioridad sin fondo. Desde el gozo popular nos emite un mensaje de vida compartida también en la piedad», ha aseverado Blázquez, al tiempo que ha destacado la «alegría» vivida por la ciudad durante la procesión.

Sobre las fiestas vallisoletanas, también ha puntualizado que se tratan de «una especie de purificación colectiva», así como de «aliento para afrontar las tareas de cara al futuro», por lo que ha invitado a orar a la Virgen desde «el fondo del corazón».

«Ánimo y fuerzas» 

Igualmente, ha animado a «inclinarse respetuosamente» ante las «obras maravillosas de Dios» y a «adorar sus designios que no humillan la dignidad sino que enaltecen» a las personas, «dilatando su corazón hacia los misterios del Señor».

Por otro lado, ha apuntado a la celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, y ha indicado que se trata de una fiesta en la que se participa espiritualmente en este momento de comienzo de un nuevo curso en el que se necesita «ánimo y fuerzas».

«Es una convicción ampliamente compartida que nos encontramos en una situación de inquietud e incertidumbre. ¿No experimentamos un malestar que impregna nuestro interior y dificulta nuestras relaciones? ¿Qué nos pasa?», ha continuado, para preguntarse por qué hay «tantas familias rotas», por qué se mira al futuro con «más preocupación que esperanza» o por qué «abundan más» las «descalificaciones» que las «propuestas para promover el bien común», entre otras cuestiones.

En este aspecto, ha mandado un mensaje positivo y ha recordado que «el sol brilla más allá de la oscuridad transitoria causada por el eclipse», pero, como ha lamentado, «a veces se da por apagado». «Sin el reconocimiento de Dios el hombre va por la vida como a tientas», ha agregado, para insistir en que las personas necesitan «alimento, hogar y compañía para vencer la soledad», que se «está convirtiendo en una enfermedad característica de este tiempo».

Para todo ello, Blázquez ha ensalzado la necesidad de «fe y esperanza» y la búsqueda en Dios del «reposo» para las «fatigas», de modo que «se mire al futuro cercano y distante sin abatimiento ni desesperación.

«María es el puente por el cual el Hijo de Dios ha llegado a nuestra orilla y se ha encarnado en sus purísimas entrañas, y también puede mostrarnos al Salvador del mundo como lo manifestó a los pastores en la noche de Belén y a los Magos venidos de Oriente», ha pronunciado Blázquez, para concluir su homilía felicitando las fiestas y solicitando que «no se descuiden los valores morales y eternos» porque, como ha sentenciado, «siempre es posible la esperanza».

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