Toma la Palabra lanza su programa para profundizar en “igualdad y sostenibilidad”

El documento final se hará público el próximo sábado en un acto abierto en el que participarán los candidatos y candidatas de la formación

Saravia durante la asamblea (Foto: Toma la Palabra)

La asamblea de Valladolid Toma la Palabra, celebrada este sábado en el Centro de Iniciativas Ciudadanas Conde Ansúrez (Barrio España), ha aprobado el texto del programa para las próximas Elecciones Municipales de mayo de 2019. Si bien queda pendiente la elaboración del documento definitivo, habida cuenta de que varias enmiendas aprobadas han hecho referencia a la necesidad de reordenar algunos capítulos.

El proceso de redacción del programa ha sido amplio y participativo. Se inició el pasado mes de octubre, con los primeros debates de carácter general, denominados Valladolid 2030, que se fueron concretando en sucesivas propuestas de borradores presentados en asambleas a lo largo del presente 2019.

“Valladolid vivió en 2015 un cambio político que ha servido, fundamentalmente, para revertir el rumbo diseñado por el PP durante dos décadas. Para frenar la expansión urbanística sin límite y sin sentido, para recuperar el gasto social escamoteado con la excusa de la crisis, para realizar políticas activas de empleo, reforzar los servicios públicos o reabrir de cauces de diálogo y participación ciudadana”, exponen desde Toma la Palabra.

Según apuntan desde la formación, “tras recuperar la normalidad y avanzar en dirección correcta, el error sería caer en el conformismo o la autocomplacencia. Es necesaria una transformación más profunda en términos de igualdad, sostenibilidad, solidaridad y buen gobierno. Y, aunque valoramos positivamente los cambios logrados de la mano de otras fuerzas políticas, creemos que es en nuestro espacio donde reside la ambición política necesaria para liderar esa transformación, como se ha demostrado en estos años en los hitos realmente trascendentes del actual gobierno”.

El programa se organiza en tres grandes bloques. El primero, dirigido hacia el objetivo de conseguir “una ciudad más habitable”, cuidadora (que ha de serlo hasta para la última ciudadana). Y en este grupo de propuestas podría destacarse, por ejemplo, la propuesta de actuación en el antiguo convento de Santa Catalina de Siena, acondicionando el espacio como un laboratorio ciudadano de cultura y arte, además de otros usos de carácter social.

También se plantea el impulso de las “viviendas colaborativas”, potenciando un nuevo modelo habitacional. Y un ambicioso Plan Integral de Acción contra la Precariedad -dirigido a colectivos en situación de vulnerabilidad y atendiendo a las especificidades de las áreas más vulnerables de la ciudad-, en el que a través de acciones desde ámbitos tan diversos como la formación, el asesoramiento y acompañamiento en itinerarios laborales, el arte y la cultura, la educación, el deporte, la intervención sociosanitaria y la participación activa de la población, se pueda hacer frente a los grande retos contemporáneos de las sociedad urbanas.

En el capítulo de “Valladolid con futuro” se puede destacar la propuesta denominada “Valladolid respira”, un proyecto para llevar a cabo un cambio estructural en la movilidad en Valladolid, con un propósito múltiple: Actuar frente a la contaminación para preservar la salud de las personas que vivimos en Valladolid; reducir los desplazamientos en vehículo privado para disminuir la concentración de contaminantes que perjudican a la salud; recuperar el espacio público de la ciudad para el paseo, el juego infantil, el ocio, la cultura, el comercio, etc. Y un espacio más seguro, con menos ruidos y menos humo, evitando las molestias provocadas por la necesidad de tomar medidas de carácter puntual cada vez más frecuentes ante altos episodios de contaminación.

Para lo cual se impulsará para este mandato el estudio y desarrollo de una estrategia para implantar una Zona de Bajas Emisiones en la ciudad para reducir los niveles de contaminación. También está en este capítulo el proyecto denominado “Entretejer Valladolid”, donde se recogen 20 proyectos de obras diversos en toda la ciudad (en su mayor parte previstas y ya incluidas en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana) para hacer más funcional y amabilizar más el espacio urbano.

Por último, también puede destacarse el proyecto que se ha denominado “Liliput”, y que está formado por un conjunto de políticas destinadas a fomentar la economía local a pequeña escala, con especial atención al pequeño comercio de proximidad y a la economía social. Pretende fomentar estrategias de cooperación entre los actores económicos de menor tamaño y de carácter local para que sean capaces de generar una alternativa a los grupos empresariales de gran tamaño. Dentro de él estaría un Plan de Apoyo al Comercio Local de proximidad, un Plan de Fomento de la Economía Social, y el desarrollo de la Estrategia Alimentaria, ya en marcha.

Por último, en el capítulo de “Ciudad democrática”, se recoge el proyecto de “Valladolid abierta”, en el que se incluiría un nuevo reglamento de participación ciudadana, que atendería, por ejemplo, a la necesidad de garantizar el posible voto presencial. Pero a la vez se llevaría la puesta en marcha de un sistema de participación digital basada en tecnología móvil, que permita la generación de debates ciudadanos.

En segundo lugar, un proyecto de “plazas vivas”, por el cual se habilitará aún más el espacio público para la participación ciudadana, creando en varias plazas de la ciudad programas que doten de vida comunitaria a estos espacios, creando una constelación de “ágoras”, de plazas vivas y abiertas que promuevan la interacción social y la construcción colaborativa de nuevas realidades.Por último, también puede desatascarse la propuesta de elaborar un protocolo de prevención y actuación frente a agresiones y acoso sexual en espacios de ocio nocturno, y un plan de acción participado para reducir los espacios de miedo en la ciudad.

VTLP ha redactado su programa estimando el coste de los proyectos y actuaciones planteadas. Y así, tanto los proyectos de obras como los que tienen otras implicaciones presupuestarias, se proponen controlando el coste y las posibilidades reales de actuar, priorizando las intervenciones. Por concretar, en el caso de los grandes contenedores, se plantea actuar fundamentalmente en tres de ellos, situados en distintos lugares de la ciudad. Se piensa, como se ha dicho, en la parcela del antiguo convento de las Sta. Catalina de Siena.

También en la recuperación de la Azucarera Sta. Victoria, que podría albergar asociaciones y entidades ciudadanas. Y por último, actuar en el cuartel de San Quintín (ahora denominado San Isidro), como enclave dedicado a la potenciación cultural y social, para ubicar allí ‘naves culturales’ a modo de catalizadores de la cultura de base, un espacio de gestión colaborativa, de titularidad pública, pero en manos de la ciudadanía. Para la la experimentación de proyectos culturales abiertos y desarrollar un proyecto de economía social y solidaria, que contribuya a la creación de empleo en la zona Este. Este contenedor será un elemento fundamental de la Estrategia del Este, dirigida a la revitalización de los barrios de este lado del ferrocarril.

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