Un luchador Atlético Valladolid rema y rema para morir en la orilla

Los de Óscar Ollero consiguieron llevar el partido a la prórroga cuando perdían por cinco goles a falta de 9 minutos para el final pero acabaron sucumbiendo, 30-33, ante un Bidasoa que jugará este domingo la final ante el F.C. Barcelona

FuenteAlvar Salvador

Tras la primera semifinal en la que el todopoderoso F.C. Barcelona se impuso al Ademar de León, le tocaba el turno a un Atlético Valladolid que quería emular al extinto Balonmano Valladolid en ese 29 de diciembre de 2002 en el que consiguió su primera Copa ASOBAL, tras “cargarse” a Portland San Antonio primero y al Barça después, eso sí en el Polideportivo Pisuerga.

El choque comenzó parejo con los goles de Rudy Seri primero para Bidasoa al que respondía Miguel Camino para el 1-1 y para llevar la alegría a la hinchada local que volvía a acoger la tan idolatrada Copa ASOBAL.

Óscar Ollero, con 4-7 en el marcador, se vio obligado a pedir tiempo muerto con 12 minutos y 15 segundos jugados. Parón que sirvió para que el conjunto local se acercara en el marcador hasta el 6-7, gracias a los tantos de Víctor Rodríguez y Rubén Río. Miguel Camino tuvo el empate pero falló y el conjunto vasco buscó dar otro acelerón.

Los de Jacobo Cuétara, a base de pundonor y guiados por su hinchada en lo alto de Huerta del Rey, que animaban y de qué manera a los suyos, volvieron a dar un acelerón en el marcador para el 7-10 tras un gol de Leo Renaud-David.

Al equipo vasco se le veía cómodo sobre el parquet del santuario azul pero de nuevo, y bajo la batuta de Diego Camino, se volvían a acercar los de Ollero tras un gol de Manu García para el 9-10 lo que obligaba al tiempo muerto visitante en el 23.55.

No quería sustos Jacobo Cuétara y su equipo, guiado por los lanzamientos de Salinas y las paradas de Xoan Manuel Ledo, se marchaban al descanso 11-14 por delante en el marcador con la máxima ventaja para los vascos.

En el descanso se produjo el tradicional lanzamiento de peluches para los más desfavorecidos en un periodo navideño en el que todos, y sobre todo los que más lo necesitan, se merecen sacar una amplia sonrisa.

La segunda parte arrancó con ambos equipos fallando en sus ataques. Casi tres minutos tardaron ambos equipos en lograr que se moviera el marcador con un tanto para cada equipo para el 12-15.Las defensas querían primar sobre los ataques en el momento clave del partido. Adrián Fernández buscaba abrir la defensa sin suerte ante la rocosa defensa visitante y Jon Azkue ampliaba la ventaja para el 12-16 y para meter la directa.

Huerta del Rey intentaba achuchar para acarcar a los suyos y lo conseguía para el 14-16 pero Esteban Joaquín Salinas y Kauldi Odriozola, con su equipo en inferioridad, volvían a abrir la brecha con el más 4 para el 14-18.

Los de Ollero se desconectaban del choque y Bidasoa sometía a los gladiadores azules para marcharse 15-20 tras otro gol de Esteban Joaquín Salinas. Adrián Fernández continuaba con su lucha para acercar a tres a los suyos.

Roberto Turrado dio el susto de la tarde tras un golpe en el pecho en el 41 del encuentro pero todo quedó en eso, por suerte.  Rodrigo Salinas, tras un derechazo tremendo, enmudecía Huerta del Rey y el conjunto vasco ampliaba hasta el más 5 su ventaja para el 17-22 y para el tiempo muerto de Óscar Ollero en el 45 de encuentro.

No encontraba el camino, ni con Diego ni con Miguel (chiste fácil), el Atlético Valladolid que se chocaba una y otra vez contra un auténtico muro. La esperanza para recortar la desventaja llegaba con una nueva exclusión visitante y con un 7 metros anotado por Diego Camino para el 19-22 que obligaba al tiempo muerto de Jacobo Cuétara en el minuto 48 del choque.

De nuevo vino bien el tirón de orejas al conjunto visitante que se marchaba de 5 para el 20-25. El Atlético Valladolid tiraba de coraje con los goles de Adrián Fernández, Álvaro Martínez y Rubén Río metían el miedo en el cuerpo a los visitantes para el 23-25 y el rugido tremendo de Huerta del Rey.

Cinco minutos y solo un gol de desventaja tras el 7 metros transformado por Diego Camino. Los pucelanos se venían arriba y César Pérez contribuía con paradas. Diego seguía sin fallar desde los 7.

Álvaro Martínez establecía la igualada tras un jugador tremendo de Diego Camino en el 59 pero Salinas ponía a renglón seguido el 27-28. A falta de seis segundos Dourte establecía las tablas pero el gol era anulado por pisar la línea de área y los árbitros señalaban un 7 metros que era anotado por Camino con suspense para llevar el choque a la prórroga.

El 3 del Atlético Valladolid continuaba con su lección de balonmano, del bueno. Huerta del Rey rugía y el mago, Diego Camino ponía el 29-28 en el marcador. Primera vez que se ponía por delante en el choque el cuadro vallisoletano, y en qué momento.

Con 29-30 llegaba la exclusión de Leo Renaud-David, dos minutos de superioridad para los gladiadores. No iba a ser muy fructífera la superioridad tras la falta en ataque de Adrián Fernández y el doble fallo de Miguel Camino.

Adrián desde los 7 metros establecía la igualada al comienzo de la segunda parte de la prórroga para el 30-30. Jon Azkue hacía enmudecer  Huerta del Rey para el 30-31, en una jugada en la que los locales pidieron, sin éxito falta en ataque.

Rubén Río fallaba en el posterior ataque y el choque que quedaba visto para sentencia con el gol de Zabala para el 30-32.

Al final 30-33 y el Atlético Valladolid que tras mucho remar, murió en la orilla, eso sí, dándolo todo. Bidasoa jugará la final este domingo, desde las 17.00 horas, ante el F.C. Barcelona que se impuso a Ademar León en la primera semifinal.

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