Miguel Camino 2.0: Ambición reforzada tras la adversidad

El extremo del Atlético Valladolid ha vuelto con energía tras varios meses marcados por la mala suerte

FuenteIsaac Barrientos
Miguel Camino
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En aquel Balonmano Zamora que hace unos años alcanzó el cielo de Asobal desde las ligas de provincias, Edu García Valiente recurría a una variable defensiva en la que Miguel Camino ejercía de avanzado por delante de una férrea línea de cinco. Aquel joven vallisoletano había dejado atrás su ciudad y la adolescencia para crecer y tachar una meta detrás de otra.

Hace algo más de diez días, en Benidorm, Óscar Ollero situó al pequeño de los Camino como el primer incordio de la defensa del Atlético Valladolid. Esto no sería más que una anécdota táctica insustancial si no fuera por el impacto anímico que ha tenido para Miguel Camino poder ofrecer ese rendimiento de entrega absoluta sobre la pista. El joven extremo acumula ya batallitas y pruebas contra la superstición como si fuese un veterano en el ocaso de su carrera.

“Estoy mejor porque ya he vuelto a entrenar, a jugar, a estar en la rutina, a sentirme deportista”, recuerda Miguel Camino en una charla con NoticiasCyL en la que ha repasado un 2019 repleto de dificultades. A comienzos de marzo la fractura en un dedo le obligó a estar un mes sin jugar y, a finales de abril, fue el menisco el que terminó antes de la cuenta con su temporada.

Por si fuera poco para un deportista de élite acumular dos lesiones de entidad en una temporada, el verano no ha sonreído a Miguel Camino, que en agosto sufrió un grave accidente de tráfico. “Hay gente que me dice que a ver si acaba el 2019, yo pienso que algo bueno me tiene que traer el año en estos meses; ahora vengo a entrenar con ilusión cada día, la rutina se ha convertido en algo excepcional, hay momentos en los que no lo valoras, estar bien, poder entrenar, jugar, disfrutar en cada lanzamiento”.

El 18 de agosto dio varias vueltas con su coche en Torre de Esgueva. Un accidente del que sólo recuerda el susto posterior, “despertarme en la UVI y pensar cómo me había pasado otra vez a mí, fue un momento muy duro”. Las contusiones y lesiones provocadas por el accidente se van cicatrizando con el paso del tiempo, “pero el tema mental ha sido muy duro, porque al final sales de una y te metes en otra y sales de esa y te metes en esta última”.

Camino estaba entonces en la pretemporada junto al resto de la plantilla del Atlético de Valladolid, mejor que nunca físicamente, un estado de forma que ha facilitado que la recuperación del extremo desde el accidente haya durado menos de dos meses. “Ha sido contradictorio porque la gente me decía que me estaba recuperando muy rápido, vas muy bien y estás dando pasos muy grandes; pero para mí era como que no avanzaba. Me ha costado mucho aunque para la gente parezca que ha sido rápido”, recuerda Camino.

Ante los golpes de la vida no queda otra que buscar la manera de sacar algo positivo. “Algo has hecho bien para recibir tantas muestras de cariño, con gente de Zamora, de Valladolid, de todo el balonmano de España, creo que no he hecho tanto para recibir este cariño, pero desde luego ha sido lo mejor”, explica un deportista que tiene claro que ha tenido que “cambiar la mentalidad, porque tenía que salir de esa situación por mí y por los que me quieren y están conmigo”.

“Hasta que olvide todo lo que ha pasado tardaré, pero mientras tanto quiero disfrutar de cada momento y ayudar a mis compañeros”. Con ese espíritu de redención llegó el partido ante Benidorm, el primero para Camino esta temporada. Un gol y 40 minutos de juego. “Siempre he sido muy expresivo en la celebración de determinados goles, este gol entró con el corazón y la rabia de todo lo que ha pasado, fue como volver a sentirme útil; pero me quedo más con poder jugar 40 minutos defendiendo de avanzado”.

Un equipo ilusionante

Miguel Camino ha visto el comienzo de temporada desde fuera del 40×20, una circunstancia obligada que permite analizar el equipo de manera más sosegada. “Ha habido un comienzo de liga con un calendario exigente, pero hemos conseguido ganar en Benidorm y después a Puente Genil, hay que seguir creciendo, tenemos una plantilla joven y poco a poco irán llegando mejores resultados”.

Esta temporada el Atlético Valladolid ha cambiado de entrenador, con la salida de David Pisonero y con Óscar Ollero al frente de la dirección del grupo. “Lo bueno es que Óscar ya nos conocía y, además, creo que a nivel humano el grupo es muy bueno, hacemos cosas juntos fuera de la pista, creo que es muy importante para la dinámica del equipo”.

Aún es pronto para hablar de objetivos concretos para la temporada. “Creo que lo primero tiene que ser salvarse, evitar problemas; la liga está muy competida esta temporada, así que primero la salvación y después ya se verá, porque el partido a partido también vale para nosotros”.

Miguel comparte vestuario con Diego, su hermano mayor y referente. “Para mí es muy positivo jugar con Diego, me hace mucha ilusión compartir los últimos años de su carrera, dentro de la pista aprendo mucho; luego en casa hablamos casi de cualquier cosa menos de balonmano. Lo más importante que he aprendido de él es que para poder jugar a este nivel tantos años te tienes que cuidar, tienes que ser un profesional y darlo todo cada día”.

Cuando estamos terminando la charla en el bar junto a Huerta del Rey, una taza de café se cae al suelo y estalla. Algún pedazo llega hasta nuestra mesa. Miguel mira de reojo y sonríe. Casi se ha quedado sin motivos para ser supersticioso.

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