Polo Menárguez: “Lo bueno de ‘El Plan’ es que vapulea, genera debate”

Paco, Ramón y Andrade son tres hombre que sufren la pérdida del empleo y que en una mañana cotidiana en el madrileño barrio de Usera van desvelando secretos y dramas. ‘El Plan’, como sus protagonistas, esconde también sacudidas emocionales.

FuenteIsaac Barrientos
Polo Menárguez en Valladolid.
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Su director, Polo Menárguez, ha presentado la película en la Seminci y desvela la intención y el proceso que hay detrás de una de las pocas películas que se estrenan de manera absoluta en el Festival.

-Pregunta: Este es ya es su tercer año en la Seminci, se ha convertido en un fijo.

-Respuesta: Si, ya es como mi festival amigo. Me gusta mucho Valladolid, me encanta venir, siempre intento estar más días para tratar de ver más películas. Creo que la sección oficial es muy brillante, es un festival que me gusta mucho.

-P: Presenta ‘El Plan’ en la Gala del Cine Español, que es un día especial dentro de la programación, ¿hace aún más especial el estreno?

-R: Para nosotros es una gran oportunidad, que la película esté en el centro del festival que siempre es bueno, además el día dedicado al cine español, con estos actores que forman parte del ADN del cine español.

-P: Después de la Seminci pasarán por el Festival de Sevilla

-R: Vamos el 12 de noviembre, en un pase fuera de concurso, hay mucha parte del equipo que es andaluz y creo que va a ser bonito ver la película allí. Pero los primeros pases de la película son en la Seminci, las primeras reacciones de la gente las recibimos aquí.

-P: ¿Qué le sedujo de la obra de Ignasi Vidal para hacer la adaptación al cine?

-R: Me sedujo una temática que durante muchos años he trabajado en cortos y en otras producciones que es la masculinidad desde un punto de vista autocrítico. Cuando vi la obra encontré una historia que llevaba buscando durante mucho tiempo en mi cabeza, le propusimos a Ignasi la adaptación, aceptó y nos pusimos en marcha con la película.

-P: Ha respetado la esencia no sólo de la historia sino también de los espacios, con una película que transcurre en un piso, con poco cambio de emplazamientos.

-R: El punto de partida era respetar la obra lo máximo posible, él tenía esta idea de respetar este planteamiento de un escenario y tres personajes. El proceso de adaptación consistió en jugar con los tonos, la obra tiene mucha más comedia de la que hay en la película; lo que hice fue tratar de buscar que fuese más costumbrista, cotidiana, plantar el veneno del final desde el principio. Que el tono de la comedia estuviera un poco más enlazado para que en cine funcionase bien. También planteamos movimiento para que no fuera todo alrededor del sofá como ocurre en la obra de teatro.

-P: Chema del Barco aparecía en la obra de teatro, Raúl Arévalo y Antonio de la Torre han trabajado mucho juntos. ¿Cómo ha sido el desarrollo para que la química que ya tienen Raúl y Antonio se completara también con Chema?

-R: A la hora de dirigir a actores la psicología es muy importante. Para mi era clave que dos de los actores se conocieran. Raúl y Antonio se conocen desde hace mucho tiempo, tienen una relación especial entre ellos y eso se ve en la película. El caso de Chema me impactó mucho en la obra, ha hecho mucho teatro pero en el cine es una cara más desconocida y para el personaje encajaba perfectamente ese perfil, para trasladar alguien que esconde algo, que es un tipo de la calle como la gente que cualquiera tenemos a nuestro alrededor. Además, tuvimos la suerte de que Raúl conocía a Chema porque hizo un pequeño papel en ‘Tarde para la ira’ (película dirigida por Raúl Arévalo y protagonizada por Antonio de la Torre); gracias a ese papel y la relación que establecieron, Raúl fue a ver la obra de teatro también. Había una conexión y entre ellos tres han tenido una gran relación que se refleja en la película también.

-P: El punto de partida de la película está marcado por el abandono que sufren los tres, cada uno en diferente plano pero compartiendo la pérdida del empleo. Sin embargo, en medio de ese drama hay muchos puntos de comedia, ¿cómo ha sido gestionar ese equilibrio?

-R: El humor que hay en la película es el de un grupo de colegas, que sale constantemente y que debajo hay una doble lectura, detrás de cada chiste, de cada humillación que resulta graciosa… eso tiene que ver con el rol de cada uno dentro del grupo. Dentro del humor los personajes sufridores suelen ser muy graciosos. Esta película quería que, al final, te preguntes por qué te has reído, de qué te has reído, que esa comedia tenga un trasfondo, esa es un poco la clave de la fusión entre el drama y la comedia. No es tanto sentirse culpable por haberte reído, sino pensar en por qué sí te has reído con unas cosas y con otras no.

-P: Sin destripar el desenlace de la película, el final es inesperado e impactante. ¿Cómo lo afrontaron?

-R: Es un tipo de película y de historia, en la obra de teatro también, que sacude. Este tipo de pelis a veces generan mucho desasosiego porque no te dejan margen para asimilar. Cuando sales de la película todo el trabajo es para ti, para asimilar lo que ha pasado. Esa es la clave para mi cuando vi la obra de teatro, que salí con muchas dudas, preguntas, cuestiones por resolver. Era fundamental mantener eso en la película. La primera vez que hablé con Raúl y con Antonio teníamos claro que queríamos mantenerlo, porque esa es la esencia de esta película, que te deje en la calle preguntándote cosas, jodido. Tuve la suerte de que pude ser el espectador de mi propia película cuando vi la obra de teatro, salí tan sacudido que pensé que la película podía tener un efecto muy potente, arriesgado pero con fuerza.

-P: ¿Eso dificulta el querer transmitir una moraleja definida de la película, que cada espectador saque sus propias conclusiones después de esas preguntas que se va a hacer?

-R: Es imposible decirle al espectador qué tiene que sacar de una película por mucho que lo desees. Es una película que corre el riesgo de ser malinterpretada, o interpretarse de muchas maneras diferentes. Bienvenidas todas ellas, pongamos encima de la mesa todas, hablemos de ellas; porque lo bueno que tiene la película es que vapulea, genera ideas, debate y relato. Mi idea de la película es entender que hay verdades que están ocultas a nuestro alrededor, que las identidades son diversas y muchas veces son tóxicas, sobre todo las masculinas, y que muchas veces ocultan cosas en la aparente cotidianeidad que no parece dañina. El monstro está oculto muchas veces en las personas que están a nuestro alrededor.

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